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Una publicación de la asociación SER
Doctor en Antropología con Mención en Estudios Andinos. Magíster en Gobierno y Políticas Públicas. Consultor en gestión pública, gobernabilidad local, ambiente, cultura y manejo de conflictos.

Calca: Cusco no es solo Machu Picchu

La riqueza cultural de Calca es tan invalorable como la que existe en muchas otras provincias de Cusco. Su ubicación en el circuito del Valle Sagrado de los Incas, a unos 3,000 msnm, la convierte en una zona ampliamente visitada, como parte de los destinos turísticos cusqueños en los que Machu Picchu constituye la atracción sustancial.

Quizás para muchos Calca puede ser solo un sitio de paso entre Ollantaytambo y Pisac, luego de visitar Machu Picchu. Sin embargo, Calca posee un patrimonio cultural muy diverso por sus sitios arqueológicos, varios de ellos poco conocidos o visitados

Huchuy Qosqo (pequeño Cusco, en quechua) es una ciudadela arqueológica ubicada en Lamay, a una altura de 3.600 metros, con edificaciones de hasta dos pisos, erigidas sobre piedra pulida, con adoquines de barro y rodeada de algunas pozas. Se dice que Huchuy Qosqo fue una fortaleza de control desde las alturas, sobre el Valle Sagrado y también un sitio de refugio que el Inca utilizó en el periodo de lucha contra los Chancas. Es el complejo arqueológico más  importante en el Urubamba, luego de Ollantaytambo y Pisac. Cabe destacar sus hermosas terrazas, una plaza extensa y una puerta Inca que lleva a un camino orientado a Tambomachay. Las crónicas aseveran que Huchuy Qosqo fue el lugar preferido del Inca Wiracocha.

Otro importante sitio arqueológico en Calca es Urco, rodeado de un formidable sistema de andenes y que tiene como función el culto al agua, cuya fiesta ancestral continúa realizándose anualmente, cada primero de octubre (Unu Urco), en la explanada del complejo. Un tercer sitio arqueológico lo conforma Calispuquio, en la comunidad campesina de Accha Baja. Compuesto por terrazas, andenes, canales, fuentes y caminos característicos del patrón de asentamiento incaico, pudo haber tenido funciones de tambos y de culto al agua.

No podemos dejar de señalar también el conjunto arqueológico de Ankasmarka, que constituiría un centro de provisión de alimentos de diferentes pisos, para su posterior distribución entre la población. Mant’o es otro sitio, ubicado en la comunidad campesina de Matinga (Lares), que conserva petroglifos con diversasrepresentaciones de camélidos, jaguares, monos, serpientes y humanas. Debe haber sido un lugar sagrado para los pueblos que transitaron por estos lugares, entre la Amazonía y los Andes.

En Calca ha sido construido recientemente un museo privado llamado “Inkariy”. Este escenifica, en sus ocho pabellones, igual número de sociedades precolombinas, desde Caral hasta la Inca, con las manifestaciones artísticas y culturales  más importantes de cada una de ellas.

Hasta aquí solo hemos mencionado algunas expresiones culturales materiales, sin considerar la riqueza inmaterial y viva con que cuenta Calca.

La importancia del potencial cultural de esta zona se incrementará, pues está articulada al proyecto del aeropuerto internacional del Cusco, que será construido en el distrito vecino de Chinchero. Aún queda pendiente debatir sobre el eventual impacto ambiental y cultural que podría generar esa nueva infraestructura.

Esta resumida mención a la riqueza cultural material de Calca pretende mostrar todo lo que puede ofrecer Cusco, como una oportunidad para diversificar sus potencialidades desde el componente cultural, que no debiera depender exclusivamente del tradicional manejo turístico enfocado en  Machu Picchu, sino que debiera formar parte de una nueva propuesta de gestión cultural para Cusco como región. Estas iniciativas de diversificación permitirían también atenuar la sobrecarga que afecta Machu Picchu, cuyas visitas llegan, en temporada alta, a unas cinco mil personas, cuando UNESCO ha señalado como límite hasta 2,500. Una vez más prima la visión de corto plazo en una realidad como la cusqueña, cuya enorme riqueza cultural, puesta en valor y aprovechada responsablemente, puede generar condiciones para contribuir al desarrollo integral del territorio cusqueño, desde un enfoque de inclusión, equidad y fortalecimiento de identidad.

Está en manos del gobierno regional de Cusco, de sus municipalidades y de su debida coordinación con las autoridades nacionales competentes, que se pueda avanzar en esos desafíos en beneficio de la cultura y de la población.