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Una publicación de la asociación SER
Investigadora del Instituto Chr. Michelsen, Global Fellow del Center for Law and Social Transformation, y docente PUCP. Psicóloga, Magister en Salud Internacional (Instituto de Medicina Tropical Charité, U. Berlín), doctorada en psicología (U. Bergen).

Cáncer en el Perú. ¿Cómo estamos?

Esta semana se celebró el Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer.  En el Perú, desde hace varios años, se vienen implementado una serie de políticas públicas destinadas a incrementar la cobertura de diagnóstico y atención de las enfermedades oncológicas. Entre estas medidas destacan la incorporación en el 2009 de la cobertura de atención para cinco tipos de cáncer (en esos momentos los de mayor incidencia en el país) como parte del Aseguramiento Universal en Salud; y creación en el 2012 del Plan Esperanza, que es a la fecha el seguro oncológico con mayor cantidad de afiliados el país, pues cubre a la población afiliada en el Seguro Integral de Salud. El Plan Esperanza es financiado a través del Fondo Intangible Solidario de Salud (FISSAL) que da fondos adicionales al sector salud para brindar atención de enfermedades de alto costo. Estos fondos permiten al Estado peruano financiar servicios “de consejería, prevención, detección temprana, diagnóstico definitivo, estudio de detección de enfermedad, tratamiento y cuidado paliativo (mejora de la calidad de vida) a nivel nacional para los afiliados al SIS”.[1] Actualmente, el Plan Esperanza cubre siete tipos de cáncer de alta incidencia en el país: cuello uterino, colón, estómago, linfomas, leucemias, mama y próstata.

Pese a los esfuerzos -en políticas públicas- para aumentar la cobertura de aseguramiento para el cáncer, la mortalidad por cáncer en el Perú sigue estando por encima de algunos países de la región, sobre todo en el caso de las mujeres. Según datos del Observatorio Mundial del Cáncer de la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer de la Organización Mundial de la Salud, en el 2018 se diagnosticaron en el Perú 66,627 casos de cáncer, y 33,098 personas murieron, producto de este mal, siendo la tasa bruta de mortalidad por cáncer en el Perú 93.1 (por 100,000 habitantes).  Esta tasa está por debajo del promedio de América Latina y el Caribe, pero por encima de países de ingresos similares como Colombia. Según datos del mismo observatorio, la tasa de mortalidad bruta por cáncer en el Perú está por encima del promedio regional en el caso de las mujeres es de 104.6, lo que nos coloca por encima por del promedio regional, [2]  y es que en el caso del cáncer de cuello uterino, uno de los más comunes entre las mujeres peruanas la tasa de mortalidad bruta entre mujeres mayores de 15 años llega a 15.3, mientras que el promedio regional es de 11.3, y en países de similares ingresos como Colombia es de 9.1.   

La alta mortalidad en el cáncer de cuello uterino nos debería llevar a reflexionar sobre las cosas que no funcionan bien en el sistema de salud peruano.  Este cáncer ha sido priorizado, desde hace ya varios años.  Según datos de la Encuesta Nacional de Salud, la mayoría de las mujeres en el Perú saben sobre el mal, reciben al virus del papiloma como una posible causa del cáncer de cuello uterino, y se hacen controles preventivos. Sin embargo, se sigue detectando tarde.  Y es que, en el Perú, según información recabada por el Ministerio de Salud, el 63.8% de los casos nuevos de cáncer son detectados cuando las personas afectadas por la enfermedad acudieron a un establecimiento de salud  cuando ya había una presentación clínica con síntomas de la enfermedad. Los programas de tamizaje, o detección temprana de asintomáticos, detectan menos del 8 % de los casos nuevos de cáncer.[3] En el caso del cáncer de cuello uterino, sólo el 10% de los casos es detectado en el estadio I, cuando la tasa de curación es del 90%.   La detección tardía tiene efectos terribles, se estima que, en el Perú, alrededor de 4 de cada 10 mujeres con cáncer cervical mueren, fundamentalmente por lo tardío del diagnóstico.[4]

Además del costo humano de la detección tardía del cáncer, el tratamiento del cáncer en estadios avanzados es más costoso para el sistema de salud. En otras palabras, los recursos disponibles para enfermedades oncológicas podrían ser utilizados para atender a un número mayor de personas, si se lograra diagnosticar – a más personas – en estadios tempranos de la enfermedad, y facilitar que inicien su tratamiento oportunamente.

El acceso al tratamiento es otro problema que enfrentan las personas con cáncer.  Pese a avances, la falta de equipos y/o especialistas hace que las personas tengan que viajar para acceder al tratamiento.  En el caso de personas que viven en zonas rurales o en pequeñas ciudades, esto crea serias barreras pues deben además de asumir el costo del viaje, asumir costos de alojamiento y manutención fuera de sus hogares, y esto es algo que muchos residentes de zonas rurales no pueden afrontar.

Perú necesita mejorar la atención a las enfermedades oncológicas.  Se requiere, además de elaboración de planes, un compromiso presupuestal, y el Estado tiene la capacidad de generar los recursos que se necesitan. Por ejemplo, según un estudio realizado por Acción Internacional para la Salud (AIS) y OXFAM, para los años 2016 y 2017 las exoneraciones tributarias a 12 medicamentos oncológicos en el Perú podrían haber cubierto el tratamiento de 1,116 mujeres con cáncer de cuello uterino o 950 con cáncer de mama en los estados más avanzados.[5]  Las exoneraciones tributarias en el caso de medicamentos deberían ser revisadas, pues lamentablemente no han generado el efecto esperado de bajar los costos, y lo que no se paga en tributos se podría usar para mejorar la atención en cáncer y salvar muchas vidas.

 

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[1] Plan Esperanza (2018). "Cobertura." Disponible en:  https://www.minsa.gob.pe/portada/Especiales/2016/esperanza/?pg=4.

[2] Datos disponibles en http://gco.iarc.fr/today/online-analysis-table?v=2018&mode=cancer&mode_population=continents&population=900&populations=900&key=asr&sex=0&cancer=39&type=0&statistic=5&prevalence=0&population_group=0&ages_group%5B%5D=0&ages_group%5B%5D=17&nb_items=5&group_cancer=1&include_nmsc=1&include_nmsc_other=1

[3] Ministerio de Salud Centro Nacional de Epidemiología Prevención y Control de Enfermedades (2018). Boletín Epidemiológico del Perú. SE 31-2018. Semana epidemiológica (del 29 de julio al 04 de agosto de 2018). Lima.

[4] Ministerio de Salud. Dirección General de Intervenciones Estratégicas en Salud Pública. Dirección de Prevención y Control de Cáncer (2017). Plan nacional para la prevención y control de cáncer de cuello uterino 2017- 2021 (R.M. Nº 440-2017/MINSA) Lima, Ministerio de Salud.

[5] Disponible en: https://peru.oxfam.org/policy_paper/la-otra-lucha-contra-el-cáncer-la-justicia-fiscal-y-su-relación-con-la-salud-de-las