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Una publicación de la asociación SER

Candidatas

Si las recientes elecciones han traído la derrota de la fuerza política de mayor peso, en el plano social, la novedad ha sido la participación de las mujeres en la disputa de las alcaldías. En los veintiún años de vigencia de la ley de la cuota de género, si bien aumentó el número de regidoras, nunca antes se había visto la cantidad de mujeres disputando a los varones las alcaldías distritales en Lima, escenario central de la política nacional[1]. Ha habido un total de 118 candidatas por fuera de la cuota obligatoria en las listas de regidores. Y eso es una buena noticia, aunque una sola, María Nina Garnica, haya ganado la alcaldía de San Juan de Miraflores con el símbolo de Acción Popular.

Con excepción de Cieneguilla, La Molina y Lurigancho-Chosica, en los 39 distritos restantes hubo candidatas de todos los partidos que disputaron la alcaldía provincial, más una candidata aprista en San Juan de Lurigancho, pese a que su partido no tuvo lista provincial. En Carabayllo, Puente Piedra, San Bartolo, San Luis y San Miguel sólo hubo una candidata, pero en los otros 34 distritos, los electores pudieron escoger a más de una candidata entre una mayoría de varones. En los pequeños distritos de Santa María del Mar, Punta Hermosa, Santa Rosa y Pucusana, las listas encabezadas por mujeres representaron el 40, 40, 39 y 31 % de las listas presentadas, respectivamente. En distritos grandes como Villa El Salvador y La Victoria ellas significaron el 28% del total. La excepción fue el clasemediero distrito de Jesús María, en donde, de los 18 candidatos inscritos, la mitad fueron mujeres.

Entre las 118 candidatas se contaron a tres exalcaldesas que intentaron una vez más conducir sus gobiernos locales: Jessica Vargas de Barranco, Francisca Izquierdo de Jesús María y Silvia Barrera de Villa María del Triunfo. La votación alcanzada por ellas fue más bien discreta: 7.3, 2.5 y 2.8 % de los votos válidos, respectivamente. En los resultados, es posible que hayan influido más los malos recuerdos de sus gestiones, que el hecho inadvertido de que hubieran cambiado de partido.

Si se observa el comportamiento de los partidos a la hora de elegir candidatas para las alcaldías se tienen no pocas sorpresas: por ejemplo, el grupo que acogió al señor Gagó y su discurso tradicionalista sobre los roles del varón y la hembra, fue el que más candidatas tuvo: diez. Le siguieron Restauración Nacional del pastor Lay, Podemos de Urresti y la alianza izquierdista Juntos por el Perú con ocho candidatas cada uno; los israelitas del Frepap con siete, Fuerza Popular, Alianza para el Progreso, Somos Perú, Solidaridad y Todos por el Perú con seis cada uno. Y de allí hacia abajo hasta llegar a las tres solitarias candidatas del Frente Amplio, lo que no parece muy coherente con su discurso de valorización de la mujer.

En los distritos donde más votantes escogieron listas encabezadas por mujeres fueron Santa María del Mar con el 39 % de los votos válidos sumados de las dos candidatas; en La Victoria con el 30 % y en el Rímac y Miraflores con más del 29 %. Es interesante observar el caso de Jesús María: allí no hubo necesidad de una ley que obligue al mandato de posición o la paridad, sino que una mayor participación de lideresas[2] en sus respectivas organizaciones políticas consiguieron algo que para la anterior generación de feministas era un sueño. Sin embargo, a la hora de escoger, los votantes mujeres y hombres no emitieron un voto con criterio sexista, porque de haber sido así los votos se hubieran repartido equitativamente. Al final, las candidatas sumaron en total el 25.8 % de los votos, siendo la mejor colocada la candidata de Podemos con el 7.6 %, quien quedó tercera.

Y si de votos individuales se trata, la que ganó más fue Viviana Roda, de Acción Popular, quien consiguió el 29.6 % de los votos válidos en Santa María del Mar, pero sólo le alcanzaron para el segundo lugar. Otras que quedaron en segundo lugar en sus distritos fueron Jessica Pereyra de Acción Popular en La Victoria y Rosa Torrejón de Restauración Nacional en Lurín. Además de Lupe Solano en Jesús María, otras seis candidatas conquistaron el tercer lugar en La Victoria, Miraflores, Punta Negra, San Bartolo, San Borja y Magdalena.

El caso de esta última fue el de Susel Paredes, ex directora de Transporte Urbano de Lima Metropolitana durante la gestión de Susana Villarán, militante que encarna la convergencia de feminismo y socialismo. Su campaña reflejó lo que ha sido su trayectoria de lucha por la equidad de género y políticas públicas de igualdad de trato a todos los peruanos. No se puede afirmar lo mismo del resto de candidatas, pues algunas seguramente participaron en la contienda defendiendo prácticas e ideas exactamente contrarias a las de Paredes y a las del sentido común y la evolución histórica de nuestra cultura.

En verdad, la presencia de la mujer en la política peruana, si bien apareció en el Congreso elegido en 1956, no se notó sino hasta el Congreso Constituyente del 93 y de allí en adelante. La actuación de Martha Chávez, Martha Hildebrandt, Martha Moyano y Luz Salgado por la mayoría fujimorista y las de Lourdes Flores, Mercedes Cabanillas, Gloria Helfer, Anel Townsend por la oposición, fijó en la retina de los ciudadanos a estas nuevas referentes, a la par de los líderes ya conocidos. Fue en los años 90 también que se conoció que en los mandos del senderismo habían actuado numerosas mujeres y los años en que el Estado peruano adquirió compromisos internacionales reconociendo derechos de la mujer y para desarrollar políticas de prevención de la violencia contra ella.

En las últimas dos décadas el reconocimiento social de los derechos a la igualdad y la participación política de la mujer ha ido creciendo sin prisa pero sin pausa, los que quedaron demostrados en la masiva marcha de “Ni una menos” hace un par de años. En la política  nacional ya hay rostros de mujer, que seguramente aportarán una nueva sensibilidad, aunque sabemos que el género no está asociado a la limpieza o corrupción, capacidad o mediocridad. Sí es seguro que ese cambio en las sensibilidades prueba también que padres, maridos, hermanos o novios de las nuevas políticas, las vienen respaldando en sus actividades públicas y haciéndose cargo de la parte de la crianza de los hijos y los quehaceres domésticos, que les corresponden.

 

 

[1]                    En las elecciones del 2010, por ejemplo, para las 195 alcaldías provinciales en disputa hubo 108 candidatas, ahora han sido 118 para 39 alcaldías distritales. Ver mi artículo “Alcaldesas” http://noticiasser.pe/index.php/opinion/alcaldesas

[2]                    Esto tiene correlación con la participación femenina en las elecciones de Juntas Vecinales Comunales del distrito. Ver http://noticiasser.pe/index.php/opinion/reforma-electoral-y-voluntarismo-paritario