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Una publicación de la asociación SER
Sandra Miranda

Carta a mis amigos hombres

Es difícil hablar de otro tema un día como hoy, en una semana como ésta. La violencia nuevamente nos sobrepasa. El día de ayer, un episodio de abuso sexual dejó en un segundo plano cualquier cuestionamiento vinculado al Censo Nacional. A raíz de eso, un amigo me escribió y me preguntó de qué forma puede ayudar a contrarrestar esta violencia machista que también repudia: “si sabes algo, dime, yo ayudo”. En lugar de responderle directamente, escribo estas líneas para todos mis amigos hombres y para aquellos hombres que no conozco.

No pretendo hacer un señalamiento sino una provocación, una invocación, un pedido de auxilio. Si alguna vez se sintieron atacados infundadamente, comprendan, excúsennos. Con el mayor de los respetos, éste no es momento para pensar en estados de ánimo, sino en vidas e integridades. Con ese ánimo léanlo. Nosotras no somos el enemigo.

Lo hago, además, porque los hombres machistas suelen escuchar y hacer caso a otros hombres antes que a otras mujeres (menos aun si somos feministas). Por ello, el aporte que pueden brindarnos es más valioso de lo que creen. Van algunas ideas:

·         Si estás en grupos de whatsapp en donde mandan fotos de tus compañeras de trabajo para acosarlas y/o realizan bromas sexistas con sus imágenes, denuncia en las instancias laborales correspondientes o muéstrale y facilita las pruebas para que pueda hacerlo ella misma. Puedes hacerlo anónimamente.

·         Si en tu grupo de amigos utilizan términos como “feminazi” o “feminacismo”, explícale de qué trató el holocausto y de qué trata el feminismo. Dile que no pretendemos exterminar a nadie, sino mantenernos vivas y con el goce de los mismos derechos que ustedes. Dile que esos términos estigmatizan, encasillan a las mujeres y crean una línea divisoria entre quienes debiésemos ser aliados. “El feminismo nunca ha matado a nadie, el machismo mata todos los días”.

·         Si ves acoso virtual en redes sociales, denuncia la página. No tiene mucho sentido que sigas apoyando el “éxito” de páginas como “Soltero Codiciado” o“Macho Peruano que se Respeta”. Del mismo modo, si conoces a algún compañero que en estos momentos está chantajeando a parejas o ex parejas con la publicación de imágenes íntimas, denúncialo. En ningún caso le digas a las víctimas “por qué se toman fotos íntimas” o“por qué se las mandan a sus parejas”. Ten en cuenta que cualquier medida de precaución, por más que esté cargada de buena fe, puede terminar atenuando la responsabilidad del verdadero culpable.

·         Si sueles ir a bares o discotecas en donde sabes que colocan drogas o estupefacientes en los tragos de las mujeres sin que ellas lo sepan, denuncia. Si algún amigo te pasa la voz, denuncia. A nosotras nadie nos lo va a decir.

·         Si tus amigos utilizan servicios de trabajadoras sexuales y te enteras que algunas de ellas son menores de edad o mujeres adultas que están en contra de su voluntad, denuncia. Si necesitas apoyo, acércate a entidades del Estado o contáctate con alguna organización para que puedan garantizar tu anonimato.

·         Si conoces amigos que abusan de trabajadores del hogar o te ha contado que eso lo hace su padre, el tío u otros amigos, denuncia. Si te dicen que “le meten la mano” o las “han besado a la fuerza”, denuncia. En muchas ocasiones, las trabajadoras del hogar son mujeres migrantes, pobres, que no tienen recursos ni agencia para poder salir de esa situación de violencia. Libérala.

·         Si tus amigos te cuentan que han abusado de sus novias sin que ellas se den cuenta porque aprovecharon la borrachera, no te quedes callado. Cuéntale lo que hicieron con ella sin que lo sepa. Nosotras sabemos que se cuentan esas cosas. No calles. A nosotras no nos lo van a decir.

·         Si sabes de amigos o conocidos que aprovechándose de una situación de alcoholismo, drogas o depresión, utilizan a sus novias para abusar sexualmente de ellas, denuncia. Habla con amigos cercanos a ella, con su familia, quizás no esté en capacidad de darse cuenta por ella misma. Sálvale la vida.

·         Si tienes pareja, confía en ella. No le pidas la clave de su celular, ni de sus redes sociales. Si te incomoda alguien en específico pregúntate por qué y abórdalo civilizadamente. Si te sientes celoso, canaliza las razones y las circunstancias. Si te cuesta hacerlo por ti mismo, busca ayuda profesional, te sentirás liberado. Si después de conversar sigues desconfiando de tu pareja, termina la relación, no es sano ni para ti ni para ella.

·         Si tu pareja te engaña y no sabes cómo manejar esa situación o si sientes que no estás dispuesto a perdonarla, termina la relación. Los seres humanos a veces creemos que somos extraordinarios pero, en el fondo, somos bastante ordinarios y súper imperfectos. Si no encontraste lealtad en una persona, lo hallarás en otra, te lo aseguro. Pero jamás, jamás, violentes psicológica ni físicamente a tus parejas ni permitas que eso suceda contigo. Aconséjale lo mismo a tus amigos. Colabora con el clima de salud emocional que tanta falta nos hace. Aprendamos a construir relaciones saludables, démosle la contra a toda esa maquinaria novelesca del sufrimiento amoroso.  

·         Si ves a tus amigas en competencia por un chico, o si las escuchas referirse a otras mujeres como “putas”, “zorras” o “perras”, abórdalas y diles cómo se sentirían si hablaran así de ellas. Dile que las mujeres fuertes estamos para fortalecernos en conjunto y no para destruirnos unas a otras.

·         Si ves que se burlan de las mujeres amazónicas, exacerbando una supuesta hipersexualización, cuestiónalo. Si ves que se burlan de mujeres andinas por una supuesta pasividad sexual, cuestiónalo. Ayuda a que reflexionen de las consecuencias de sus estereotipos, que además de sexistas son clasistas y raciales.

·         Si eres abogado, deja de defender a tus clientes basándote en estereotipos de género. Si estás en política, no trates a tus contrincantes mujeres en función a su maternidad, a su ropa o su maquillaje obviando sus capacidades. No firmes pronunciamientos porque “son bonitas”, confronta sus ideas y discrepa con argumentos. Si eres tomador de decisiones, apoya iniciativas en contra de la violencia machista, utiliza tus fueros y competencias, que no te desanime el fracaso. Hay quienes apoyamos a esos representantes. Por ellos votamos.

·         Si eres profesor, trata de programar tus clases a horas prudenciales y en zonas seguras. El otro día, saliendo de clase, una amiga me preguntó por qué me voy “volando”. Y es que en realidad, me voy “volando” porque vivo lejos de donde estudio, tomar el carro equivocado, puede significar mucho para mí. Durante un tiempo garantizaba mi seguridad en otra persona, en otro hombre para ser más exacta: mi papá, un familiar hombre, mi pareja. Llegar a mi casa a las 11 pm es complicado para mí y estoy segura que para muchas. Voy caminando rapidísimo, cuando veo a un hombre o grupo de hombres caminando por el lado izquierdo de la acerca, cruzo al derecho y así, en zig zag, llegó a casa, agradeciendo llegar viva y comunicándole a todo el mundo que llegué bien.

·         Si eres profesor y ves que organizan cursos o paneles solo con hombres, no participes hasta que se garantice la paridad. No basta con que digas que estás de acuerdo con algo, o con que celebres cada cierto tiempo que tienes más mujeres estudiantes en la universidad, si es que esas mismas mujeres son excluidas del debate y la producción académica y su propio entorno le da la espalda.

·         Si eres periodista, no titules las noticias de feminicidios como “crímenes pasionales”, eso invisibiliza la realidad y hasta la justifica. Narra los hechos respetando la confidencialidad de la víctima y expón al agresor, no al revés. No coloques los partes policiales que tienen datos sensibles, no intentes entrevistar a la familia de la víctima para saber cómo se siente. No averigües el pasado de la víctima para justificar la agresión. Si eres periodista deportivo, no asumas que las mujeres somos menos capaces de opinar sobre deportes mayoritariamente masculinos como el fútbol. Si quieres tener una idea de la mejor manera de abordarlo, mira la mesa de conducción de Fox Sports Colombia.

·         Si eres escritor, problematiza sobre el amor romántico y esa maraña de situaciones que se han ido fortaleciendo a través de la ficción, intenta cuestionarte de qué sirve o cómo aporta a la sociedad reproducirlo permanentemente. Desenmascáralo. No utilices a las mujeres solo como musas, solicítales que te comenten tus libros, lee los de ellas.

·         Si eres ingeniero civil, arquitecto, o estás vinculado con temas de construcción, trata de sensibilizar a tu gremio respecto al acoso callejero que, mayoritariamente, se da en esa áreas. Coloca tus carteles y hazlos respetar, establece procedimientos y sanciones. Ayúdanos a no tener que utilizar la vía más larga para llegar a nuestro destino.

·         Si eres papá, trata de criar a tus hijos e hijas para que sean felices, por simple e idealista que parezca. Si tu hijo quiere llorar, que llore. Si tu hija quiere jugar con carros, que juegue, si no le gusta el rosado, no se lo impongas. Trata de apoyarnos en la construcción de un mundo más sano. No hagas las labores domésticas como un “favor” a tu pareja. Sal de tu zona de confort. Si tu mamá trata a tu nuera como si tuviera que rendirte pleitesía, explícale que es tu pareja, que está a tu lado para que sean felices juntos, para que construyan un proyecto común. Estoy segura que lo entenderá.

·         Si eres un hombre que siempre se queja de las feministas y de sus modos (como si las mujeres, los partidos políticos o los grupos religiosos fueran un todo homogéneo), pregúntate qué te molesta, pero no nos digas cómo tenemos que indignarnos cuando matan a una de las nuestras. Siempre será mejor que lloremos o nos indignemos. Eso es señal de que seguimos vivas.?

Pensé que esta lista sería breve pero me ha quedado bastante corto el espacio. Si de algo pueden servir estas líneas, que sea para que los hombres se den cuenta que pueden ayudarnos como algo más que meros acompañantes en las marchas. Los matices y los modos con los que se han acercado o han salido huyendo del feminismo, podrían discutirse largamente desde la academia. Yo no quiero más distancias, quiero acercamiento, quiero empatía. En la situación en la que estamos, necesitamos cooperantes, adherentes. Nos estamos enfermando todos y nadie parece estar dándose cuenta.

Hoy me comentaban que es muy difícil que las personas seamos conscientes de nuestra propia condición, es muy complejo que nos reconozcamos como machistas, como agresores, como víctimas. Sin embargo, es necesario romper el círculo de la violencia por algún lado, identificar puntos comunes y actuar en consecuencia. Algunos dicen que eso está vinculado con nuestra forma de crianza. Habrá que desarraigarnos.