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Una publicación de la asociación SER
Doctor en Ciencia Social por El Colegio de México. Profesor y Coordinador de la Maestría de Sociologìa Unidad de Posgrado de Ciencias Sociales

Chabuca, los sonidos del eros

El Perú sigue presente en Argentina. Desde diferentes expresiones pero de manera constante, la cultura peruana y sus representantes más destacados son mostrados ante un público que tiene a la mano la posibilidad de conocer un poco más de nuestro país.

El más reciente hecho ha sido la presentación del libro “Los sonidos de Eros. Un recorrido por la obra de Chabuca Granda” (Letra Viva Librería y Editorial, Buenos Aires, 2014),cuya autora es Ani Bustamante, peruana, doctora en psicoanálisis, y que tiene en su haber libros publicados en España, artículos en revistas de diferentes países y ser admiradora de la gran compositora de “La flor de la canela”. La presentación se realizó el pasado 5 de junio en el Centro Cultural de España en Buenos Aires y contó con gran afluencia de público. [1]

El estudio de Ani Bustamante toma las letras de las canciones, que son versos, que son poesía, y va encontrando señas de identidad que las emparenta y que al mismo tiempo las distinguen. Gracias a este recurso la autora puede estructurar su libro.

Lima, la ciudad y sus personajes ocupan las primeras páginas: “Chabuca Granda inicia así un finísimo análisis de los  flujos de una ciudad a través de sus personajes. Este no es un mero artificio estético, es más bien un mapa que nos da claves para entender, por un lado, las configuraciones subjetivas de una mujer y, por otro, los espacios sociales a través de los cuales se configuraron las identidades y sus mezclas” (27). En medio, como hilván que junta las partes, están los pincelazos muy bien escogidos que Bustamante toma de la biografía de Chabuca. Pero el recorrido por la ciudad no solo es una manifestación exterior del personaje, es sobre todo “un hilo que articula lo íntimo y lo público” (31) y que traduce el anhelo por el tiempo pasado.

Chabuca fue una mujer proveniente de familia acomodada que creció en una sociedad convencional y patriarcal. Realizarse como persona y compositora la llevó a un esfuerzo consciente para romper, o al menos remecer, ese orden que la recibió. Era inusual que las mujeres pudieran expresarse libremente sobre su condición de tales, su sexualidad, deseo y gozo. Las letras de las composiciones de Chabuca irrumpen en la escena pública con fineza y exquisita sensibilidad, logrando subvertir simbólicamente lo injusto. Bustamante señala que a diferencia de antes, esta nueva etapa de la compositora expresa la espera del amor por venir: “Las letras de este grupo de canciones son, más bien, abstractas, a diferencia de la precisión de las canciones dedicadas a la tradición y la ciudad” (40).

Una tercera etapa en las composiciones de Chabuca es la que Bustamante define como del tiempo suspensivo, en el que sueño y olvido constituyen las bases de sus letras: “Por eso, en la obra de Chabuca encontramos capacidad de habitar ese entramado paradójico del que estamos hechos, habitarlo, sostenerlo sin negarlo, construyendo canciones hechas de un compuesto magistral de marañas, laberintos, cruce, mixturas, síncopas, agujeros y quiebres” (56-57). Pero no se debe perder de vista que la compositora de “José Antonio” escribe sus canciones desde el hecho de ser mujer; no se masculiniza para ser aceptada en la sociedad machista incapaz de poder asfixiarla; y desde su identidad femenina va tomando distancia de la ciudad, acaso idealizada, y va adquiriendo forma su mirada sobre la realidad social peruana y latinoamericana.

En un cuarto momento, el tiempo del despertar, según la autora, Chabuca “muestra un interés por explorar los fenómenos del umbral, los cuales pueden ser eróticos, lúdicos o angustiosos, pero involucran siempre la posibilidad de la transformación” (77). El mestizaje, propone Bustamante, puede ser visto como situación de umbral, tema que es analizado en otro capítulo. Nuestra genial compositora, que es poeta, no lo olvidemos, recibe el impacto de la muerte de Javier Heraud y de este modo poesía y muerte se unen en los versos de Chabuca, entonces: “La figura del guerrillero metaforiza bien el lugar del despertar y del soñar…”(91).

Finalmente, Bustamante rescata la obra de Chabuca como “un canto a la diversidad, a los caminos cruzados, al amor en todas sus formas, a la mezcla de sabores y olores con los que nos encontramos en cada ciudad y en cada piel” (97). Es el tiempo del mestizaje. Musicalmente, mezcla sin temor diferentes ritmos pero también convenciones sociales. La propia Chabuca es plural, mujer cosmopolita. “El mestizaje es, también, abrir esa puerta hacia un afuera, es la negación de la clausura ?en la que muchas veces nos encierra la razón?, es inspiración y expiración” (99).

El libro de Ani Bustamante es un excelente ejercicio de análisis de letras de canciones que expresan, consciente o inconscientemente, el proceso de conformación de identidad de sus autores; proceso que es dinámico, contradictorio y siempre complejo. Nadie mejor que el estilista de la palabra, el poeta, lo puede expresar, en este caso, lo propio es decir la poeta Chabuca Granda, que une estilo y sensibilidad, va ampliando el horizonte de su mirada que traduce en versos y ritmos, y concluye con una perspectiva comprensiva de todo lo humano.

Nota
1. En el acto participaron como comentaristas el psicoanalista José Milmaniene, el guitarrista Lucho González, y la propia la autora. La publicación ha sido auspiciada por la Embajada del Perú en Argentina.