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Una publicación de la asociación SER
Escritor y periodista

Círculo Laykakota: Los brujos del lago*

El famoso Círculo Pictórico Laykakota (1933-1940) es la primera y más importante expresión de la plástica puneña en el altiplano peruano que, en su vida orgánica, dio origen a todo un movimiento artístico indigenista que representó y pintó el sentimiento indígena del poblador de los Andes. Su influencia se extendió, como una bisagra, para la creación del Grupo Quaternario en los años 80 y, posteriormente, para las nuevas y actuales generaciones de artistas plástico de Puno.

La fundación del Círculo Pictórico Laykakota se remonta al día 18 de marzo de 1933 en que se realizó en Puno una primera reunión entre los pintores Amadeo Landaeta, Carlos Dreyer, Carlos Rubina, Genaro Escobar, Joaquín Chávez y Florentino Sosa con el objeto de crear un grupo pictórico que pudiese representar a la pintura puneña y que además inspirase una suerte de escuela pictórica. Tras esta reunión, el 1 de abril se decidió instalar a dicho Círculo en la calle Puno # 44. (1) Finalmente, el 3 de abril de 1933, el Círculo Pictórico Laykakota, fue fundado oficialmente con la intención de dar mayor realce y organicidad a la actividad plástica puneña. Su principal promotor fue Amadeo Landaeta y sus primeros socios Joaquín Chávez, Genaro Escobar, Carlos Dreyer, Manuel Morales, Juan Peñaloza, Carlos Rubina, Florentino Sosa, Luis Neira, Noé Fernández y Jorge Pardo del Valle (2), que conformarían lo que se conoce como su primera época de actividad.

“Este Círculo, [conformado por] toda una promoción de espíritus inquietos de probada sensibilidad estética, trabajó con responsabilidad, ansia y búsqueda del desgarramiento del paisaje qollavino y del quehacer humano esencialmente andino”, afirma Florentino Sosa, uno de sus fundadores (3). Y es que, como lo afirma José Tamayo Herrera, “en el Siglo XIX prácticamente no existieron expresiones pictóricas en Puno, o las que hubieron se perdieron sin dejar huella.” (4) Sólo en la primera mitad del Siglo XX apareció Enrique Masías Portugal, a quien se considera el precursor de la pintura puneña y quien fue “el primer pintor puneño que pintó el paisaje altiplánico, pero incursionó todavía vagamente en la pintura indigenista, sin embargo, su ejemplo fue importante para la aparición de un movimiento más vigoroso a partir de 1933.” (5) Se refiere, pues, al Círculo Pictórico Laykakota, “donde la pintura puneña se indigeniza y adquiere una intención indudablemente vernácula, volcándose hacia el paisaje y los temas del Altiplano.” (6) Intención y actividad que según Tamayo, los lleva a convertirse en “una verdadera academia pictórica informal, y [que] por su influencia dentro de la pintura puneña puede parangonarse con el Grupo Orkopata dentro de la literatura. [Así], los miembros de Laykakota marcaron el período cenital de la pintura puneña.” (7)

Pese a esto, es necesario destacar que existe muy limitada bibliografía respecto a la actividad del Círculo Pictórico Laykakota. Asimismo, existe disparidad entre los nombres de los pintores que lo conformaron, tanto entre sus fundadores como quienes se integraron posteriormente en lo que se denominó su “primera época” que abarcó los primeros años de su fundación y la segunda época que abarcó desde 1936, en que se integraron nuevos miembros, hasta el final de sus actividades en 1940. En ese sentido, además de los ya nombrados participaron en el Círculo Pictórico Laykakota, Gustavo Zegarra Villar, Raquel Valcárcel, Raúl Echave, Fernando Manrique, José Aguilar, Francisco Montoya Riquelme, Simón y Roberto Valencia y Leonor Rosado. Estos cinco últimos ingresaron al Círculo en 1936, según lo consigna el mismo Montoya Riquelme (8).

Se dice que los miembros integrantes del Círculo se reunían los días domingos. Por las mañanas salían a pintar al campo o a las afueras de Puno. Cada uno llevaba sus instrumentos de pintura para instituir una especia de sesión al aire libre. Por la tarde, al volver a la ciudad, iniciaban discusiones críticas sobre el trabajo que habían hecho durante la mañana. Así, las opiniones, comparaciones y puntos de vista de cada quien, contribuían a mejorar su plástica individual y como grupo. Todos los miembros del Círculo cultivaron distintos géneros desde el óleo, la acuarela, los dibujos a lápiz, hasta el carbón, los grabados y las xilografías y aguatintas. Tan sólo Genaro Escobar incursionó de manera original en su plástica con el uso de la chilligua, especie vegetal del altiplano. Algunos de sus miembros como Carlos Rubina y Juan Peñaloza fueron también destacados músicos.

En 1940 el Círculo Pictórico Laykakota dejó de funcionar. Las razones son desconocidas. ¿Acaso, porque cada uno de sus miembros empezó un camino individual dentro de su quehacer artístico?, o lo que es más probable, que cada cual asumió mayores responsabilidades laborales que en cierta forma los apartaron del quehacer artístico, considerando que la mayoría de ellos no eran pintores profesionales, sino que ostentando diversos cargos, dedicaban parte de su tiempo a su afición a la pintura. De la promoción de la “segunda época”, también puede nombrarse a Francisco Montoya Riquelme como uno de los pocos que continuó con la labor pictórica a cuestas durante toda su vida, ora como creador, ora como profesor de arte. Por eso, después de sus años de permanencia en el Círculo, decidió viajar a Bolivia para perfeccionarse en su quehacer pictórico. Simón y Roberto Valencia Melgar también continuaron pintando.

El Círculo Pictórico Laykakota en sus siete-ocho años de actividad (1933-1940) desarrolló una labor de proyección pictórica no sólo local y nacional, sino internacional, además de “crear una pintura indigenista, sólidamente autóctona.” (9). He ahí su valor. Luego de su disolución, muchos de sus integrantes continuaron desarrollando una labor artística y cultural que en el devenir de los años les otorgó un lugar importante en la historia de Puno, en cambio, los nombres de muchos otros desaparecieron para siempre. El crítico francés Henry Tracorl del Journal de París dijo del arte de los Laykakotas: “Tengo que expresar mi admiración para el esfuerzo del grupo de ´Los brujos del Lago` y mi esperanza de que los pintores puneños, lograrán crear una pintura autóctona, tan diferente a la europea, en sus modelos y en su técnica” (10).

Actualmente, algunos de los cuadros de los miembros del Círculo Pictórico Laykakota, específicamente de Carlos Dreyer, Amadeo Landaeta, Carlos Rubina, Florentino Sosa, Gustavo Zegarra Villar, Francisco Montoya, Joaquín Chávez, Genaro Escobar y Luis Neira, pueden verse en el Museo Dreyer y en el Club Kuntur de Puno, asimismo en colecciones de personas particulares. Por supuesto, muchas otras obras de estos artistas se han perdido definitivamente en el tiempo.

Notas:

* Extractos del Capítulo III del libro “El último Laykakota, biografía de Francisco Montoya Riquelme” de Christian Reynoso. Lago Sagrado Editores, Lima, 2008.
1) Apunte personal de Francisco Montoya Riquelme (sin fecha), que titula “Exposiciones en Puno” y donde consigna expresamente como fuente: “Del Álbum del Dr. Landaeta”. Al que seguramente tuvo acceso en algún momento. Este Álbum del Dr. Landaeta es una especie de Libro de Actas de uso personal donde el pintor Amadeo Landaeta consignó apuntes, recortes e información sobre su pintura y el Círculo Pictórico Laykakota. Actualmente dicho documento se encuentra en manos del escritor José Luis Ayala.
2)  Apunte personal de Francisco Montoya Riquelme.
3)  Entrevista a Florentino Sosa, por Efraín Miranda y Walter Tapia. Revista del Instituto Americano de Arte Nro. 12. Puno, 1978.
4)  Tamayo Herrera, José. Historia social e indigenismo en el Altiplano. Ediciones Treintaitrés. Lima, 1982.
5)  Ibid.
6)  Ibid.
7)  Ibid.
8) Apunte personal de Francisco Montoya Riquelme. No obstante, en una entrevista de Luis Gallegos a Francisco Montoya en el diario Los Andes del 4 de noviembre de 1980, Montoya afirma: “Hemos fundado el Círculo Pictórico Laykakota en el año 1940”. Como hemos visto, el Círculo se fundó en 1933 y Montoya Riquelme se incorporó en 1936. Es posible que haya sucedido un error en la edición de la entrevista.
9)  Libro ya citado de José Tamayo Herrera.
10)  “Álbum de Puno” de José Herrera y M. A. González. Puno, 1937, en el artículo “Circulo Pictórico Layccakota”, sin firma.