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Una publicación de la asociación SER

Concierto por la democracia

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Alexander Antialón Conde

Si bien todo indica que el golpe de estado parlamentario no durará por mucho tiempo y tendrá como estocada final la próxima decisión del Tribunal Constitucional, la seguidilla de manifestaciones de protesta pueden abreviar aún más la agónica aventura golpista. Una de estas formas de protestar pacíficamente es la realización de conciertos musicales, tales como se llevaron a cabo en los últimos años en Chile, Colombia, Venezuela y República Dominicana.

De hecho encontramos artistas que han manifestado públicamente su apoyo a las marchas, los mismos que podrían encabezar un eventual Concierto por la Democracia y contra el Golpe, desde luego siempre en un ambiente adecuado como sería la costa verde y con los cuidados sanitarios pertinentes. Los artistas nacionales en la dirección podrían ser: Gian Marco, Pedro Suárez Vértiz, Daniela Darcourt, Pelo Madueño, Lesly Shaw, Wendy Sulca, entre otros.

Por supuesto, tendría que evaluarse bien la factibilidad sanitaria de esta alternativa de protesta pacífica, pero no creo que sería tan riesgosa como las movilizaciones que ya se vienen dando en los últimos días. Cabe indicar que en agosto pasado, en Newcastle (Inglaterra) se llevó a cabo el primer concierto masivo con distanciamiento social, con la presencia de más de dos mil personas. Asimismo, desde el mes anterior se autorizaron los eventos masivos en Aguascalientes (México), así como entre otros países del globo.

Por último, cabe destacar lo acertada y recientemente señalado por Jan Jarab, Representante de la ONU Derechos Humanos en América del Sur, en tanto que las fuerzas policiales peruanas pueden utilizar las escopetas con munición potencialmente letal solo para hacer frente a una persona que represente una amenaza inminente de muerte o lesiones graves, no para dispersar manifestantes; y, que las autoridades nacionales deben poner fin a la infiltración de personal del Grupo Terna en la protestas, pues representa un procedimiento incompatible con las normas internacionales de derechos humanos.