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Una publicación de la asociación SER

Conga: Balance de la situación

La presión que ejerce el gobierno nacional sobre el Gobierno Regional de Cajamarca, ha fortalecido la oposición al proyecto minero Conga. Así, el informe emitido por la Contraloría General de la República es interpretado como una venganza política en algunos sectores cajamarquinos. El informe señala que existió un mal uso de los recursos del Estado y que se habrían solventado algunos gastos del paro promovido por Gregorio Santos. Luego de este informe es probable que la Fiscalía Anticorrupción inicie un proceso penal en contra del presidente regional y algunos funcionarios de la región.

Quizá, ese haya sido uno de los motivos para que, durante el desarrollo de la Marcha por el Agua, el presidente regional no haya aparecido como uno de sus promotores. No obstante, a fin de no perder el protagonismo del que goza, visitó varias regiones del país, en las que sostuvo reuniones con otros presidentes regionales y líderes sociales buscando el  respaldo a la Ordenanza Regional 036, que declara inviable el proyecto Conga, aunque seguramente aprovechó también para tejer una red y facilitar una futura inscripción de su Movimiento de Afirmación Social (MAS), como partido nacional.  

De otro lado, Wilfredo Saavedra ha perdido notoriedad. Quizá la política de hostigamiento del gobierno ha tenido algún resultado, sumado a la fuerte ola de críticas contra el MOVADEF y ex procesados por terrorismo. Saavedra se ha mantenido al margen, aunque involuntariamente y todo parece indicar que mientras se dude de su representatividad y se apunte a su “intransigencia”, seguirá a un costado no sólo de las negociaciones, sino en general de los acontecimientos.

En este escenario, Marco Arana con su liderazgo en la Marcha por el Agua, se ha convertido junto a Santos en una de las principales figuras del conflicto. Como Arana sabe muy bien que los conflictos ayudan a ganar adeptos, estaría buscando fortalecer su movimiento Tierra y Libertad que no tuvo un buen desenvolvimiento en las pasadas elecciones, como opción política de cara a las próximas elecciones.

De todos modos queda claro que el objetivo unificador de los movimientos políticos, es la declaratoria de inviabilidad de Conga, pues tanto Arana y Santos, a pesar de ser de izquierda no convergen en ideologías y praxis políticas, lo mismo con Saavedra, lo cual hace dudar de la viabilidad de una futura confluencia de izquierdas en Cajamarca y en el Perú.


La Marcha por el agua

La idea de organizar la Marcha Nacional por el Agua nació en el marco del paro indefinido del año pasado. Gregorio Santos la anunció en un mitin público y Marco Arana se encargó de darle forma. En definitiva, la marcha cuyo recorrido tuvo cerca de 800 kilómetros ha sido –aunque muchos no lo vean de esta forma- un éxito por varios factores; por ejemplo, el recorrido permitió que delegaciones de diversos lugares del país se sumaran a la protesta; que la magnitud de la misma encontró eco en varias ciudades del mundo, lo que ha permitido develar que existe una nueva forma para dirigir la discusión respecto al uso del agua colocando este tema en la agenda nacional, aunque la captura del senderista “Artemio”, terminó por desviar la atención de los medios, que en algunos casos ni mencionaron la masiva movilización en Lima.

Finalmente, se desarrolló un foro denominado “Justicia Hídrica”, que concluyó con la entrega de dos proyectos de ley al Congreso de la República, a fin de que se debata la prohibición de la minería en cabeceras de cuenca, a tajo abierto y la prohibición de mercurio y cianuro en la actividad minera.


El gobierno nacional verdugo de sí mismo

Si la posición del gobierno regional y la de los dirigentes de Cajamarca es la negativa total al proyecto minero, la del gobierno nacional sigue el mismo patrón, pero en el otro extremo. ¿Existe un punto intermedio entre ambas posiciones? Al parecer no. El tratamiento del conflicto no ha hecho más que legitimar la representatividad de Santos y la dirigencia cajamarquina, tanto por los yerros como por el tono autoritario con el que se manejan las “negociaciones”. Las protestas se han ubicado en un punto, desde el cual es urgente que el gobierno redefina el rumbo a tomar.

Asimismo, el proceso previo a la implementación del peritaje al Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto, denota la poca seriedad con la que se está manejando el tema desde el Ejecutivo. Luego de haberse modificado varias fechas para la elección de los peritos y que una vez electos no se anunciaron, es difícil imaginar que el resultado será reconocido como legítimo por la ciudadanía cajamarquina.

Mientras en Cajamarca se propuso unos términos de referencia alternativos para la contratación de los expertos, el gobierno terminó definiendo unilateralmente el peritaje, cuando bien se pudo posponer hasta que ambas partes definan cuáles serían los términos de referencia. Fruto de ello es que GRUFIDES, institución vinculada a Marco Arana, presentó a dos expertos que realizarían un peritaje “alternativo”, el mismo que sería reconocido por el gobierno regional y entregado al trío de expertos encargados de llevar adelante el proceso de revisión del EIA.


Futuro político

Por un lado, el MAS que llevó a la presidencia regional a Gregorio Santos, ya anunció su intención de inscribirse como partido nacional. Hasta la fecha, políticamente, ha sido Santos el que se ha visto mas beneficiado, pues la deficiencia en su gestión, la poca capacidad técnica de algunos de sus funcionarios, además de las denuncias por actos de corrupción, hicieron hasta pensar seriamente en la revocatoria –que viene siendo impulsada por Anselmo Santa Cruz, un ex dirigente rondero y con quién Santos tiene viejas rencillas políticas–, de manera que el conflicto ha sido un buen escenario para que “Goyo” pueda reencontrarse con la población.

No obstante, es urgente que tanto el gobierno nacional y regional cedan en sus posiciones extremas, ya que dada la complejidad del conflicto, este requiere de diálogo. La criminalización de la protesta o la “mano dura” no puede ser el único medio. Asimismo, para los sectores anti mineros, es necesario que, más allá de su oposición, tengan una propuesta alternativa para el desarrollo regional. En ese sentido, es importante pensar en Cajamarca más allá de la minería y no hegemonizar la discusión en torno a una de las tantas actividades económicas que tiene la región.