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Una publicación de la asociación SER
Periodista y escritor. Con interés en la política y la cultura

Copa América: Afición peruana sin equilibrio

La selección peruana de fútbol se ha clasificado a los cuartos de final de la Copa América por novena vez consecutiva. Es la tercera vez que lo consigue como uno de los mejores terceros. En las ediciones de 2001 (disputada en Colombia) y 2011 (Argentina) también pasó la fase de grupos en esa condición. En esta última competición, llegó hasta las semifinales y se ubicó en tercer lugar, logro que replicó cuatro años después en Chile.

Esto no significa que la historia se vaya a repetir. El próximo duelo es ante Uruguay, uno de los candidatos a llevarse la Copa. La realidad indica que lo más probable es que los charrúas, quienes no necesitan jugar bonito al fútbol, sino que les basta con saber jugar, se impongan en el duelo del sábado. Y con esto, la participación peruana en la Copa América llegue a su fin.

Lo cierto es que Perú ha logrado lo que se esperaba: pasar la primera fase. Antes del torneo, la selección no venía bien de sus partidos de preparación. Una derrota ante un conjunto tradicionalmente inferior como El Salvador y la caída por goleada en casa ante Colombia generaron más dudas que certezas sobre el equipo que dirige Ricardo Gareca. Los ingenuos que pensaban que la selección estaba para campeona de América por el solo hecho de haber participado del mundial de Rusia el año pasado se guardaron sus comentarios. El debut ante una Venezuela renovada no daba buena espina.

Y sin embargo, Perú consiguió su objetivo en base a lo logrado en sus dos primeros partidos. Empató a cero ante Venezuela en un partido en el que le fueron anulados dos goles, debido al discutido VAR, en jugadas que ni siquiera fueron reclamadas por los futbolistas llaneros. Y si bien Bolivia se adelantó en el marcador en el segundo partido gracias a un penal, Guerrero, Farfán y Flores resolvieron con categoría la victoria nacional.

La debacle llegó ante Brasil. Gareca equivocó la estrategia al jugarle de igual a igual al local. En un partido de eliminatorias mundialistas, cualquier selección como la peruana, la ecuatoriana y hasta la chilena juegan a cerrarse atrás cuando visitan a la verde-amarelha. La Copa América no es la excepción. Bolivia cerró su defensa en el juego inaugural; pero Brasil se impuso por peso colectivo. Venezuela resistió de igual forma, aunque se vio beneficiada (otra vez) por el VAR. La contundencia de los brasileños, que cuando están inspirados no perdonan; y el desconcierto de los jugadores peruanos ante cada tanto en contra de su valla y cada error que cometían, determinaron el desastre final.

A raíz de la goleada, varios aficionados (la mayoría súbitos hinchas de la selección luego de la clasificación al mundial) salieron a decir que no merecíamos la clasificación a los cuartos de final. Es cierto que este resultado ha generado decepción y tristeza; pero lo cierto es que Perú sumó cuatro puntos, los mismos que Argentina, que se ha clasificado segunda en su grupo. Paraguay sumó apenas dos puntos, producto de dos empates y una derrota; pero aún así ha pasado de fase gracias a las reglas de juego. Habría que añadir sobre la selección guaraní que en la Copa América de 2011, se clasificó como mejor tercera empatando todos sus partidos. Y lo increíble fue que así llegó a la final, ayudado por los penales en los juegos de eliminación directa. Ya en la final, cayó tres a cero ante el Uruguay de Diego Forlán.

No se pretende aplaudir esta clasificación peruana a cuartos de final. Pero tampoco se trata de lapidar a una selección que hasta hace unos años era un mero comparsa en las competiciones sudamericanas. En la presente década, hemos sido dos veces tercer lugar de la Copa América; y en la edición anterior dejamos a Brasil eliminada en primera fase. Hemos clasificado a una Copa del Mundo luego de 36 años. Eso demuestra que en el país hay material humano para el fútbol, y que si se trabaja bien con este, se pueden lograr estos resultados.

Pero ese trabajo puede tener sus altibajos, y ya lo estamos viendo. Aún así, la Selección aún tiene restos de ese trabajo para conseguir clasificarse, aún con la goleada recibida ante Brasil, que naturalmente duele y decepciona. No éramos los mejores del mundo por clasificar a Rusia 2018 ni tampoco los peores tras ser vapuleados por el equipo que dirige Tite. Hay una predisposición a ser maximalistas, pidiendo cabezas antes de tiempo, cuando la competición aún no ha terminado.

El partido del sábado puede significar la despedida de Perú de la Copa América en tierras brasileñas, aunque puede haber sorpresas. Luego de ello, se tendrán que hacer los cambios necesarios en el equipo nacional de cara a las eliminatorias para Qatar 2022. Y antes deben hacerse también en el periodismo deportivo. El  aficionado peruano debe aprender a mantener el equilibrio.