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Una publicación de la asociación SER

Cotabambas: territorio e historia (I)

El Perú de hoy se ha consolidado como una economía dependiente del extractivismo. El corredor minero del sur andino[1], territorio conformado por Apurímac, Cusco y Arequipa y que concentra diversos proyectos extractivos, se ha convertido en un espacio de vital importancia para el modelo impulsado por poderes transnacionales y el Estado. Afortunadamente hoy se viene escribiendo mucho desde diversos ángulos sobre este territorio a propósito de esta presencia extractiva. Pero si bien existen diversos trabajos que dan cuenta de la historia del sur andino, muy poco se ha escrito sobre la región Apurímac y en particular sobre la provincia de Cotabambas, donde se ubica el yacimiento del proyecto cuprífero más importante de la historia del Perú: Las Bambas.

En las líneas que siguen, a partir de la revisión de la escasa literatura sobre este territorio, compartiremos algunas aproximaciones del pasado histórico de la zona. En particular, en este artículo, sobre el periodo prehispánico y colonial, y en uno próximo, sobre el desarrollo de este territorio en durante la república hasta el fines del siglo XX. La pregunta que guía el texto es conocer cuál fue la importancia económica y política de este territorio durante los diferentes periodos hasta llegar al momento actual donde se ha impuesto la actividad extractiva a gran escala como modelo hegemónico.   

Cotabambas y los orígenes del sur andino.

El antiguo territorio donde se ubica el actual Cotabambas fue un espacio conformado por diversas culturas y etnias procedentes de diversos territorios del sur andino. Particularmente de lo que hoy es Bolivia y Perú, antes llamados Alto y Bajo Perú. Sus primeros pobladores provinieron de la etnia pukara, procedentes de los aymaras del altiplano que desplazados por la escasez de alimentos debido a la glaciación de la época se trasladaron a estos nuevos territorios. Más adelante, una segunda ola migratoria trajo consigo a miembros de la cultura Tiahuanaco. Ambos desplazamientos pueblan las actuales provincias de Cotabambas, Antabamba, Grau e incluso Aymaraes -este último ya ocupado por culturas quechuas-. Posteriormente, el territorio también habría tenido influencia de la cultura Wari que logró expandirse por gran parte de los territorios de entonces (Rostworowski 1999).

Esta mixtura de influencias fue conformando diferentes etnias como los Cotapampas, Chumpihuillcas, Umasuyos, Aymaras, Markafuchunkos, Cotaneras y varias otras como los Yanahuara, quienes se consolidaron como una de las etnias más poderosas que lograron expandir sus territorios hasta Urubamba en Cusco y Caylloma en Arequipa (Montes 2010). Incluso desarrollaron, a través del trueque, circuitos comerciales con sus antecesores Aymaras del altiplano.

Los historiadores locales señalan que el conjunto de estas etnias y los Yanahuaras también lograron expandirse hasta el territorio de Antahuaylas (hoy Andahuaylas) siendo parte de la llamada Confederación Quechua impulsada por los Incas. No obstante los Chankas, que habían emergido raudamente como una etnia militar poderosa, los desplazó obligándolos a volver a sus territorios. De hecho los Chankas buscaron someterlos en estos territorios, generándose una rivalidad con los Yanahuaras que se tradujo en el apoyo de estos a los Incas en la guerra contra los Chankas. En efecto, los Incas luego de conquistar y someter al conjunto de etnias que se ubicaban en el territorio actual de Cotabambas, contaron con el ejército de Yanahuaras para derrotar a los Chankas en la decisiva batalla de Yawarpampa en Cusco en 1438. Cabe señalar que en este territorio, particularmente Huanacopampa (Cotabambas) se desarrolló otra batalla importante; la que enfrento a Huascar y Atahuallpa por el trono Inca (Ibid).

A lo largo de este periodo la economía de este territorio se basó fundamentalmente en la producción agraria y de minerales. Qochasaywas fue quizá el centro minero más importante de la zona en la época. Sin embargo, hubo otras minas como Qorina, Orqontaki, Chaqaro, Sallmanya, Pukuta, Azulqaqa y Qomerqaqa, de donde se extraía oro y cobre que se tributaban primero a los Yanahuaras y luego al Inca en Cusco (Ibid). Los Cutac Pampa o Cotapambas eran reconocidos como los mayores expertos orfebres de la zona.

Esta interacción de la agricultura y minería de la época, posibilitaron la conformación de los primeros circuitos económicos que vinculaban al entonces territorio del actual Cotabambas con otros. Es decir, se fue configurando un macro territorio con una dinámica política y económica propia que entrelazaba a las diversas culturas y etnias de la zona con aquellas que se ubicaban en el entonces territorio de Cusco y Puno. Y en el cual Cotabambas, a partir del desarrollo de la actividad minera y agrícola que registraba, jugaba un papel no menos importante. Como hipótesis señalamos que este contexto pre-hispánico posibilito y alentó las bases de la futura conformación de la región sur andina, que se consolidaría con la llegada de los españoles y europeos conformando y consolidando el Virreinato del Perú en base a la administración de una economía basada en la actividad minería extractiva que articulo el Bajo y el Alto Perú. Un macro territorio que sería desestructurado durante la República y que sumiría al mismo, y a Cotabambas, en la exclusión y marginación durante el siglo XIX y XX para recién recobrar importancia a la llegada del extractivismo a gran escala en el siglo XXI.

La colonia y consolidación del sur andino.

A la llegada de los españoles la configuración sociopolítica y económica del Sur se mantuvo y fortaleció. Los hispanos, como habían hecho antes los Incas, se asentaron en Cusco y desde allí construyeron e instalaron su poder peninsular en base a una institucionalidad política y religiosa que fue la columna que administró y sostuvo el poder económico que llego a construirse en la época con la minería.

En efecto, si bien la agricultura, la producción textil y la producción de vinos y licores fueron los pilares que permitieron construir un mercado interno importante en este territorio, la minería fue la columna vertebral sobre la cual las otras actividades económicas se sostuvieron (Assadourian 1978). Esto consolidó el circuito minero más importante, por dimensión y magnitud, en la historia del Perú y el sur andino hasta antes del extractivismo de nuestros días. Este circuito minero tenía su origen en las minas de Huancavelica e iba hasta las minas de Potosi en el Alto Perú, hoy Bolivia. A lo largo de su trayecto este “corredor minero colonial” involucró diversos comercios (agrícolas, textiles y de licores), grupos sociales y económicos (hispanos, criollos, mestizos, indígenas, esclavos), así como vastos territorios que recorrían Huancavelica, Ayacucho, Cusco, Arequipa, Puno hasta llegar a los cerros de Potosi en Bolivia (OPhelan 2012). Cabe precisar que para entonces Apurímac como región político-administrativa aún no existía.

Para el desarrollo de la minería la Corona impulso diversos mecanismos y políticas que la sostuvieron. En ese marco, después que el Virrey Toledo (1575) instaurará la mita minera, grandes grupos de indígenas de la zona de Cotabambas fueron trasladados a lo largo de varias décadas a trabajar a las minas de Huancavelica y Potosi (Ibid). Esto generó el despoblamiento no solo en Cotabambas sino en Aymaraes, Chumbivilcas, Haquira y diversos pueblos de Cusco. Los curas o párrocos de estos lugares informaron también que a raíz de la mita los indígenas huían de Cotabambas y otros pueblos para no ser trasladados a Huancavelica (Ibid). Más aún, cuando hubo periodos de crisis minera, la Corona implementó nuevos y más radicales sistemas de tributación que terminaron afectando al conjunto de sectores económicos que conformaban la compleja red de mercados y circuitos comerciales del macro territorio sureño. Las reformas borbónicas, como señala nuevamente OPhelan, fue la medida más radical en este sentido y generó a lo largo del siglo XVII, un conjunto de revueltas, sublevaciones y rebeliones anticoloniales.  

Pero mucho antes, hacia 1596 en la zona de Cotabambas, el cacique Yanahuara hijo de la etnia del mismo nombre, propició un primer movimiento o revuelta a causa de las epidemias que se producían (Montes 2010). Ya en el marco de las reformas borbónicas, hacia 1723 y 1732, se registra un levantamiento en Chaccaro, Cotabambas, contra la política de impuestos de la Corona. No obstante ambos levantamientos fueron sofocados sin lograr mayores cambios a favor de los indígenas. De hecho, la rebelión de Tupac Amaru II que se dio entre 1780 y 1781 y que había logrado sumar diversos sub-territorios del bajo Perú (Cusco y Puno) e incluso del alto Perú (Bolivia), no logro el apoyo esperado en Cotabambas. Esto parece haberse debido a la presencia importante del poder militar y religioso asentado en la zona, sobre todo de los Agustinos quienes controlaron y disuadieron el apoyo a la causa del líder cusqueño. Pero también, como señala OPhelan, debido a las disputas que tenían los curacas de Cotabambas y aledaños por tierras y beneficios económicos.

No obstante lo que nos interesa señalar en este contexto, es que si bien Cotabambas no fue un epicentro del poder español, como lo fue Cusco, si parece haberse constituido como uno de los ejes importantes de la administración política y religiosa de este territorio. De hecho, en diversos momentos de la Colonia, los distritos actuales de Haquira, Cotabambas y en menor medida Mara, fueron centros políticos importantes de la corona española (Montes 2010). Esto se puede constatar incluso en la actualidad observando la numerosa e imponente arquitectura religiosa que pervive en estas localidades, a diferencia de otros lugares de Apurímac.

 

La fractura del sur andino y la entrada a la república.

La construcción y consolidación de este macro territorio, entre crisis y auges, se dio entre los siglos XVI y XVIII. No obstante, hacia fines del XVIII e inicios del XIX este espacio entró en crisis. El agotamiento del mineral de Potosi y Huancavelica; la creación del virreinato del Rio de la Plata (Argentina) que separo al Bajo Perú; la creciente importancia política y económica de Lima luego de esta ruptura; y la consolidación de la independencia en 1821 y 1824 (OPhelan 2017), fueron hechos que cambiarían definitiva e irreversiblemente la configuración y el peso económico y político de este territorio en favor de la costa y sobre todo de Lima. En adelante, a lo largo de la República, el sur andino, y particularmente Cotabambas y Apurímac, no solo entrarían en una situación de crisis política y económica, sino en una situación de exclusión y marginación por el Estado, hasta el retorno del extractivismo a gran escala del siglo XXI como veremos proximamente.

 

Referencia Bibliográfica

ASSADOURIAN, Carlos Sempat. El sistema de la economía colonial. Mercado interno, regiones 1982                IEP, Lima, Perú.        

MONTES, Ataucuri Edmundo. Historia de Cotabambas. Macal servicios gráficos SAC. Lima, 2010                    Perú.

OPHELAN, Scarlett. Un siglo de rebeliones anticoloniales. Perú y Bolivia 1700 y 1783. Instituto 2012                  de Estudios Peruanos, IEP, Lima, Perú.

PODER revista. Historia de una fractura. Entrevista a Scarlett Ophelan por Javier Torres. 2017                Edición No 91.

ROSTWOROWSKY, Maria. Historia del Tawantinsuyo. Instituto Estudios Peruanos, IEP. 1999 Lima, Perú.

 

El autor es miembro de Aprodeh


[1]Término acuñado en la actualidad por la ONG CooperAcción que trabaja en torno al tema.