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Una publicación de la asociación SER
Miembro del Colectivo Cusco contra la corrupción y de Jóvenes Iberoamericanos Cusco

Cusco va perdiendo el partido contra la anemia y la desnutrición crónica

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

“Vamos a combatir y vamos a ganar la lucha contra la anemia. Tenemos que tomar conciencia y reducir los porcentajes de anemia y desnutrición infantil en el país. Es el compromiso que asumimos con todo el Perú para hacer esta cruzada y lograr nuestros objetivos”

Presidente Martín Vizcarra (27/5/2018)

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Suenan lejanas las palabras del presidente Vizcarra, pues en Cusco estamos perdiendo la batalla, ya que según el monitoreo del estado nutricional  la DIRESA, la desnutrición crónica en niños menores de 5 años es de  26.2% en Paruro, 25.5% en Quispicanchis, 24% en Acomayo, 24.3% en Chumbivilcas,  23.6% en Paucartambo, hasta llegar a la tasa más baja  de 12.1% en la provincia de Cusco.

Si miramos a nivel micro, la situación no cambia en los distritos, llama la atención que el mayor nivel de índices de desnutrición se dé ahí donde llega el canon minero y gasífero.

Precisamente en la actualidad en el ámbito amazónico el distrito de Megantoni en la provincia de La Convención, cuenta con la mayor tasa de desnutrición crónica en niños menores de 5 y anemia en niños de 3 años alcanzando cifras de 45,4% y 44% respectivamente. De otro lado, en el ámbito andino, el distrito de  Suykutambo en Espinar llega a un 31.2% de desnutrición crónica en menores de 5 años y 57.7% de anemia en niños menores de 3 años, entre tanto Colquemarca y Livitaca pertenecientes a la provincia de Chumbivilcas tiene ambos un índice de 29% de desnutrición crónica en niños menores de 5 años y anemia en menores de 3 años con un 64%.

Somos una región rica en recursos naturales, actualmente con un presupuesto de S/. 2’329,790,759 habiéndose ejecutado a la fecha el 38% de dicho monto, pero si analizamos el presupuesto destinado al programa articulado nutricional que asciende a S/. 5´501,042  vemos solo un avance del 18.1%. Recursos existen, pero no se ejecutan, la situación es aún desalentadora con la ejecución presupuestal de los distritos.

Si nuestros niños y niñas son el futuro de nuestro país, no podemos mantener el estado de desigualdad en el que viven, y que les impide a acceder a aquello que por derecho les toca, sin embargo vemos con profundo pesar un gobierno nacional distante y ajeno, con ministerios que no articulan su trabajo, y que hacen caer en saco roto los esfuerzos de los profesionales de salud de nuestra región para luchar contra la anemia y la desnutrición, porque deben responder a políticas estandarizadas por el centralismo limeño.

Y a nivel local y regional vemos que la corrupción es de nunca acabar, con políticos que cuando se convierten en autoridades que  solo se llenan los bolsillos, olvidando sus deberes para los que el pueblo los eligió, por otro lado las diferencias marcadas  en asignación de presupuesto a nivel provincial, como Paruro y Paucartambo que son las provincias con menor presupuesto y que no tienen ningún impulso económico frente a otras provincias que navegan en presupuesto por regalías, que tampoco muestran una ejecución presupuestal óptima.

Esperemos pues, que las cifras de la anemia y la desnutrición infantil disminuyan y nuestros niños, niñas encuentren un camino distinto para sus vidas, para que a 30 años de la Convención de los Derechos del Niño vean fortalecidos sus derechos, del que al parecer muchas de nuestras autoridades locales y nacionales no ven su real importancia, pues cabe precisar que no sólo es impulsar el derecho a la vida, sino a una vida digna, y para ello es necesaria reorientar todos los esfuerzos posibles desde la sociedad civil en la que la lucha por los derechos de nuestros niños también implique recordar a nuestras autoridades y recordarnos el camino del sentido de la igualdad. Ello no por un acto de caridad sino de justicia.