Skip to main content
Una publicación de la asociación SER
Antropólogo, egresado de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, activista promotor de Derechos Humanos.

Desde Ayacucho: Una mirada al licenciamiento de las universidades

La creación de la SUNEDU (Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria) con la Ley 30220 de julio 2014 marcaría un hito para nuestro sistema universitario dando inicio a la regulación de la oferta formativa. La Asamblea Nacional de Rectores había sido alcanzada por las mafias que controlaban las principales instituciones en el país, a tal punto que varias universidades fueron creadas sin rigor alguno porque sus dueños eran políticos vinculados a partidos como Fuerza Popular, el APRA y Alianza Para el Progreso, todos con graves acusaciones de corrupción.

Según Macroconsult (2014) el crecimiento de universidades fue exponencial, así en el año 2000 existían 72 y el 2013 la cifra ascendió a 140, la mayoría privadas. Y hasta en los lugares más recónditos del país encontrábamos filiales con locales de mala muerte y sin docentes calificados.

Gráfico

El sueño del título universitario, visto como el pasaporte para una mejor calidad de vida, se diluía por obra y gracia de las mafias que habían capturado la educación superior, que formaban profesionales sin las capacidades mínimas para responder a las demandas de nuestro país y del mercado.

El Perú requiere de un sistema universitario que sea capaz de responder a la demanda y necesidad del país y de cada región en particular. Una universidad que forme profesionales de calidad con el conocimiento de los problemas y potencialidades que tiene un territorio, y en base a ello diseñar sus programas de estudio. Y gracias a las mafias ocurría todo lo contrario.

El reto que está asumiendo la SUNEDU, es enorme y de mucho valor. El mecanismo de regulación  a través del licenciamiento es una oportunidad para asegurar la calidad en la formación universitaria. Su carácter de obligatoriedad al cumplir las 8 condiciones básicas asegura el primer eslabón de calidad.

Son ya 75 universidades las que han obtenido la licencia de funcionamiento, otro buen grupo sigue en proceso mientras que a 10 universidades se les negó la licencia por no haber cumplido las condiciones básicas de calidad, a pesar de que la SUNEDU brindó suficiente tiempo para que lo hicieran. A 5 meses de cumplirse el plazo final para que las universidades restantes  se licencien las dudas o temores de los estudiantes crecen, al no saber si sus universidades pasaran la valla.

No debemos olvidar que el licenciamiento es sólo un primer paso, el siguiente es tarea del SINEACE (Sistema Nacional de Evaluación Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa) institución a cargo del reconocimiento del cumplimiento de los 34 estándares de calidad en los programas de formación de las universidades.

La mirada a la calidad de universidades en Ayacucho

Ayacucho tiene la segunda universidad más antigua del Perú que acaba de cumplir 342 años y 60 desde su reapertura. La Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga (UNSCH) obtuvo su licenciamiento institucional otorgado por la SUNEDU en junio del año pasado por un periodo de 6 años.

Nuestra región cuenta con 2 universidades públicas, ambas ya licenciadas (Universidad Autónoma de Huanta y la UNSCH) y una universidad privada con sede en la capital de la región Federico Froebel, así como dos filiales la Universidad Alas Peruanas y Los Ángeles de Chimbote que hasta ahora no obtienen su licenciamiento.

Según el Índice de Competitividad Regional, de 25 regiones Ayacucho  se encuentra en el puesto 15 en el 2019[1], subiendo un lugar con referencia al  2018 que estaba en el puesto 16. ¿No se supone que una región pequeña con 5 universidades debería tener mejores resultados en los niveles de competitividad? ¿Las universidades realmente tienen una oferta formativa pertinente para Ayacucho? Seguramente preguntas como estas nos llevaran a reflexionar sobre cómo debemos diseñar la formación universitaria, para no continuar debajo del promedio nacional.

En cuanto a la continuidad de la oferta formativa de calidad bajo los estándares del SINEACE la única universidad que entró en proceso es la Universidad Nacional de  San Cristóbal de Huamanga con sus 28 programas de formación y pronto obtendrán el sello de calidad a través de la acreditación. Sin embargo este proceso de búsqueda de mejora continua resulta siendo complejo cuando los actores que tienen que impulsar este proceso es el equipo docente de cada programa de formación. La realidad en la que nos encontramos nos muestra que hay docentes reacios al cambio y a la mejora de la calidad.

Ayacucho, siendo una región empobrecida y la más afectada por la violencia política merece una educación de calidad que sea capaz de ofrecer respuestas a los problemas que dificultan su progreso. Pero el proceso debe ser de ida y vuelta, por ello las universidades de Ayacucho  tienen que exigir a la SUNEDU Y SINEACE que sigan aportando a la construcción de una  educación de calidad. La deuda histórica con la región es enorme y nosotros los ayacuchanos tenemos que ser los protagonistas del cambio y el progreso de nuestra tierra.

 

------------

[1] https://www.ipe.org.pe/portal/wp-content/uploads/2019/06/INCORE-2019-Índice-de-Competitividad-Regional-documento-final.pdf