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Una publicación de la asociación SER

Deseos para el 2020: ni una víctima más por "accidentes" laborales

#MásDe194Víctimas de “accidentes” laborales.

Por: Emilio Salcedo

El 26 de diciembre, otra trabajadora resultó víctima de la precariedad laboral, informalidad y abuso de empresas "formales" y supuestamente líderes. Morelia Chávez Llashag (25), trabajadora de la empresa agroexportadora Fundo Santa Patricia S.A. del Grupo Romero, murió al enredarse su cabello en una máquina procesadora de cítricos sin poder liberarse, resultando fatalmente triturada. Decesos fácilmente evitables con la debida capacitación, supervisión y medidas de seguridad son lamentablemente el "pan de cada día" para muchos trabajadores y trajabadoras en el Perú. Largos aprendizajes en la gestión de seguridad y salud en el trabajo, son completamente ignorados por organizaciones que se precian de modernidad y eficiencia, pero que tras bambalinas establecen relaciones laborales e industriales premodernas, que conducen a formas típicas de morir de los albores de la revolución industrial. Nuevamente y como en el caso McDonald's, no estamos aquí ante "accidentes", estamos ante sucesos perfectamente evitables, pero que ocurren porque se tolera la negligencia empresarial y el abyecto discurso chantajista de "no sobrecargar a las empresas con regulaciones, porque pueden irse del país". Sin embargo, estamos contemplando que con facilidades, desregulación y regímenes especiales, muchas empresas no son mejores.

Según reportan informes de LaMula.pe, a propósito de esta tan triste muerte y la de Levi José Cunza Blanquillo, quien murió ahogado en una de las pozas de la empresa Agrofutura Company, que cuenta en su plana directiva a Jorge Rodríguez Rodríguez como gerente general y como uno de sus apoderados a Vito Rodríguez Rodríguez, ambos fundadores del Grupo Gloria, a octubre del 2019 estaban contabilizadas oficialmente por el Ministerio de Trabajo y Empleo, 194 víctimas de “accidentes laborales”. Desde dicho mes a la fecha, ese número ha aumentado en una cifra que desconocemos, pero lo que sí conocemos en los casos que son públicos es que la constante es la precarización laboral, expresada en la inadecuada o inexistente capacitación de los trabajadores, la nula supervisión y la no dotación de equipos de protección personal ni adopción de medidas de seguridad.

¿La oficina local de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se ha pronunciado ya, sobre las graves condiciones de precariedad y semiesclavitud en la que se desenvuelve el trabajo en el Perú?

Urge desprivatizar el Estado, aunque solo ello no es suficiente, también la sociedad, la cultura, los sentidos comunes y las mentalidades. Detrás de cada trabajador muerto en circunstancias evitables, de cada acto de corrupción, de la complementariedad negativa entre el Estado y el sector privado, de la captura misma de Estado, está la enajenación "liberal" que nos ha conducido a tolerar la apropiación de lo público y la desaparición de los bienes comunes. Creo que, entre todos, no puede haber mayor deseo y propósito para el nuevo año que se inicia y el porvenir.