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Una publicación de la asociación SER

EE.UU aumenta presión diplomática en la región

Foto AFP

Ricardo Soberón. Abogado, M.A en política internacional Bradford, Inglaterra

Mientras en la escena global EE.UU empuja una tregua comercial con China tras 18 meses de enfrentamiento arancelario y busca un acuerdo para Libia, simultáneamente presenta un rostro confrontacional cerrando el cerco sobre Irán y el estrecho de Ormuz, a partir de la presión sobre la OTAN y otros países como Corea del Sur, para confirmar el aseguramiento del suministro de crudo y su presencia en dicha región.

En nuestra región hay países que viven las mismas presiones, tal es el caso de México en la lucha contra el narcotráfico (tráfico de fentonilo, opioide sintético procedente de China), así como para detener la migración ilegal. A estas, la Cancillería mexicana le enrostra a la Casa Blanca que detenga el tráfico de armas al sur. En ese marco es que se ha negociado un nuevo TLC.

La reciente visita de Secretario de Estado Mike Pompeo y el enviado especial Elliot Abrams a varios países de América Latina, tiene como objetivo fundamental reforzar la presión político diplomática sobre Venezuela en el marco de la III Conferencia Ministerial Hemisférica contra el Terrorismo, a partir de incremento de sanciones contra el Gobierno de Nicolás Maduro, el irrestricto apoyo a un debilitado Grupo de Lima, el mantenimiento del apoyo al “autonombrado” Guaidó, las respuestas a la crisis humanitaria provocada por el éxodo, y el reforzamiento de la seguridad de las fronteras a partir de ejercicios militares conjuntos EE.UU-Colombia. A ello se añaden las denuncias contra el régimen venezolano, calificándolo como un cartel que apoya al ELN, los disidentes de las FARC y a Hizboláh

A la Casa Blanca le resulta clave abordar el futuro de la OEA, en un escenario electoral de tres candidaturas: el actual Secretario Luis Almagro, la ex canciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa y el peruano Hugo de Zela. La Casa Blanca juega todas sus cartas apoyando la reelección del Secretario General, por ello ha hecho público su disgusto por la candidatura del peruano De Zela, que buscaba desplegar una gestión supuestamente equidistante respecto de los dos extremos en pugna, así como la “desvenezuelización” de la agenda hemisférica. La respuesta de Washington la dió el asesor de Trump para América Latina, Claver Carone en su visita a Lima quien calificó esta candidatura como “divisoria e innecesaria

En circunstancias que se produce en Bogotá una reunión informal de un debilitado Grupo de Lima, debe resaltarse la poca coherencia y reciprocidad de Washington a los intentos diplomáticos de los otros miembros del Grupo (como es el caso de Perú y Colombia) o de México cuando se trata de comercio y tráficos ilícitos.