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Una publicación de la asociación SER
Abogado peruano, ex Presidente Ejecutivo de DEVIDA, Director del Centro de Investigación Drogas y Derechos Humanos, CIDDH

EE.UU y América Latina en la era Trump

John Quincy Adams, sexto presidente norteamericano acuñó la frase “EE.UU no tiene amigos, sino intereses”, para caracterizar la diplomacia norteamericana frente a la comunidad internacional. El objetivo de este artículo, es dar cuenta de 5 temas que demuestran la vigencia de este dicho, especialmente en el contexto latinoamericano, más aun cuando está en gestación una nueva arquitectura multilateral. Además, si este adagio es atribuible a los diferentes gobiernos de EE.UU (demócratas o republicanos), estas distorsiones se hacen mucho más evidentes frente a la naturaleza tan peculiar del gobierno de Donald Trump. Veamos cada uno de ellos.

1. Nuevas relaciones con el Brasil de Bolsonaro: sabíamos la dudosa reputación democrática de este militar convertido en Presidente del Brasil, luego de los escándalos de corrupción de Odebrecht. Como consecuencia de su reciente visita a Washington, se vislumbra una nueva relación estratégica incluyendo la posibilidad de incorporarlo en la OTAN. Esto nos recuerda las relaciones particulares con Colombia durante el gobierno de  Uribe (2002-2010), en este mismo foro de defensa multilateral. La incorporación de Brasil como aliado estratégico representa un quiebre evidente que ayuda a tensar el mapa geopolítico mundial y hemisférico. Este nuevo escenario, a pesar del rechazo de aportar tropas brasileñas ante un hipotético conflicto con Venezuela, constituye un mayor riesgo a la estabilidad regional.

2. El excesivo protagonismo de Washington: en el origen, el desenvolvimiento y las posibles consecuencias de la crisis política y humanitaria de Venezuela: esto incluye las sanciones impuestas, la consolidación del Grupo de Lima como promotor del cambio político, la construcción de la postura de la OEA en contra del gobierno de Maduro, el ilegítimo reconocimiento de Guaidó, y por último, la conversión de un problema regional, en uno de carácter global que ahora involucra a Rusia y a China y que amenaza seriamente la estabilidad regional. Todo ello es atribuible a la diplomacia de Trump. Es muy claro que Washington no solo desea borrar un régimen que no le ha permitido regir de forma absoluta en el Hemisferio en lo que va del siglo XXI. Sino que desea apropiarse de los recursos naturales existentes en ese país.

3. El reciente anuncio del retiro de la asistencia a El Salvador, Honduras y Guatemala: durante mucho tiempo y para abordar el problema de la inmigración ilegal, los tráficos ilícitos y la inseguridad ciudadana imperante, EE.UU promovió y financio planes para contenerlos en esos países. El reciente anuncio de corte de ayuda tendrá innumerables consecuencias en esos países. Pero sobretodo, aumentará los flujos migratorios irregulares, tensionando aún más la frontera de EE.UU.

4. El mantenimiento del problema del Muro fronterizo con México: su financiamiento y los impactos que tendrá en las relaciones con este país y el resto de la región. Las permanentes amenazas del cierre fronterizo, tienen más consecuencias en los Estados frontera antes que en la capital, particularmente en el sentido comercial. Si estos exabruptos han roto el Tratado de Comercio con México y Canadá obligando a su reforma, pueden constituir otra fuente de tensión fronteriza, entre López Obrador y Trump.

5. El reciente Informe sobre Narcotráfico (marzo 2019): es el más claro ejemplo de las contradicciones y ambivalencias que tiene los EE.UU para calificar, designar, condenar y aprobar la gestión antidroga de cada país en el hemisferio. Más aun cuando hablamos del país que consume la mayor cantidad de sustancias ilegales en el mundo. No tuvo mejor idea que criticar a la gestión de Iván Duque, al permitir que Colombia sea el mayor productor mundial de coca y de cocaína. Adicionalmente, Washington se convierte en un testigo impávido del progresivo debilitamiento de los Acuerdos de Paz con las FARC, como si estuviese interesado en que Colombia siga siendo un espacio en tensión. Pero además, es incapaz de reconocer los esfuerzos bolivianos que sin asistencia de la DEA logra mayores resultados. Y mantiene en el Perú una política inalterable, terca y difusa de lucha contra el narcotráfico que ha permitido la infiltración en política, en economía y en la sociedad.

Con tales evidencias de las contradicciones, vacíos en cada tema analizado, puede estar más claro que el agua, ¿cuáles son las verdaderas intenciones de Mister Trump, considerando las agendas y prioridades de cada uno de los miembros de la comunidad latinoamericana?