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Una publicación de la asociación SER

El archivo del Inca Garcilaso

Cuenta el Inca Garcilaso que cuando sus condiscípulos supieron que escribiría un libro sobre la cultura indígena, ellos solicitaron información a sus madres y parientes. Estos, entonces, “sacaron de sus archivos las relaciones que tenían de sus historias y me las embiaron”. Esta imagen de una Inca que pide y recopila información deja en claro una voluntad por construir un archivo andino. Si bien dicho archivo puede que haya permanecido invisible o indescifrable, lo cierto es existió y sirvió para erigir uno de los documentos más importantes de la historia incaica. ¿Cómo el Inca Garcilaso usó este archivo? ¿En qué medida este archivo fue quedando en el olvido ante la imposición de agendas eurocéntricas? Recuperar esta imagen del Inca y su obra, tanto como archivo y asimismo como un eje para la discusión archivística que configurara modelos de nación peruana, es acaso el principal mérito de la investigación de Enrique Cortez. Con el título Biografía y polémica. El Inca Garcilaso y el archivo colonial andino en el siglo XIX., Cortez logra refrescar un campo de estudios donde todo pareciera estar dicho. Generar un nuevo interés por el Inca Garcilaso, desafiar consensos y promover nuevas lecturas, destacan entre los logros de este libro.

A partir de un diálogo con los estudios coloniales, el archive fever y la historia intelectual peruana, es que hay que entender Biografía y polémica. El Inca Garcilaso y el archivo colonial andino en el siglo XIX. No es una investigación que reitere exegesis textuales de Los Comentarios Reales o centrada en su contexto de producción. Cortez propone un seguimiento de la recepción del Inca Garcilaso, tanto de su vida y obra, durante la segunda parte del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. El autor traza un mapa de lecturas que incluyen Boston, Madrid y Lima, a fin de dar cuenta de las resignificaciones del discurso garcilasista y su rol en la configuración del Perú como una nación mestiza.

En la primera sección, Cortez define su noción de archivo en diálogo con Michel Foucault, Jacques Derrida, Diana Taylor y retoma además las propias nociones de Garcilaso sobre el archivo en el siglo XVI. Para él cuando se habla de archivo estamos ante producciones de enunciación, un conjunto material de documentos custodiados y organizados por un arconte o archivista, y una “memoria corporalizada”. Por esto, el autor plantea que Los Comentarios Reales no solo debe leerse como un único archivo, escrito y ligado a los discursos imperiales de España –como sugeriría González Echevarría en Mito y archivo –, sino como un archivo andino, estructurado desde epistemologías y registros indígenas, tales como la oralidad o los quipus. Así, Cortes advierte la importancia de volver a las prácticas archivísticas empleadas por el propio Inca Garcilaso, quien produce su concepto de archivo desde su toma de posición indígena, mucho antes que los debates teóricos en Francia y Norteamérica.

Biografía y polémica se ubica en un debate clave y actual sobre los estudios de archivo, el cual trata de desbordar concepciones rígidas y letradas. Para esto, Cortez realiza una lectura diacrónica que demuestra la plasticidad, apropiaciones, ediciones e incluso ocultamientos que los arcontes realizan en y desde el archivo. Así, el autor identifica tres tipos de modalidades de archivo – imperial, criolla e indígena–, las cuales mantienen relaciones tensas e imbricadas en aras de una hegemonía tanto política y discursiva. Son los arcontes quienes regulan estas relaciones de poder ya que ellos son los responsables del archivo (49). Dentro de este sistema, el autor va a enfocarse, principalmente, en las modalidades imperiales y criollas, las cuales enfatizaron los aspectos hispánicos y mestizos de Los Comentarios Reales y el Inca Garcilaso. Se estudiarán así las lecturas de los arcontes William H. Prescott, Marcelino Menéndez Pelayo, Manuel González de la Rosa y José de la Riva Agüero.

Prescott fue quien inauguró la sospecha sobre la autoridad histórica del Inca Garcilaso. En su History of Conquest of Peru (1847), este historiador americano estableció que muchas de las páginas de Los Comentarios Reales carecían de veracidad debido a la grandilocuencia del estilo y a la exageración de muchas escenas. Prescott consideraba que esto se debía a la influencia indígena que hacía de Garcilaso un autor proclive a las fantasías. Cortez señala que Prescott “realiza una interpretación racista de la persona biográfica del mestizo cusqueño, al signarse su lado indígena como fuente de fabulaciones e imaginación irracional, propio de un estado incipiente de civilización” (72). A diferencia de Garcilaso, Prescott busca legitimarse como un historiador capacitado para decir la verdad del pasado peruano desde su archivo en Boston.  

Posteriormente, será George Ticknor –amigo y colaborador de Prescott – quien radicalmente niega cualquier valor histórico e incluso literario a Los Comentarios Reales. En respuesta, Menéndez Pelayo argumenta que el Inca Garcilaso expresa lo mejor de la literatura renacentista en castellano. La intervención de Menéndez Pelayo, desde la perspectiva de Cortez, es importante por dos motivos. Primero, él es quien enfatiza la valoración literaria del Inca Garcilaso, considerándolo un novelista; segundo, su lectura busca demostrar una dominación cultural de España sobre sus ex colonias, principalmente a través de la lengua. De aquí que el Inca Garcilaso sea considerado como parte de un sistema literario español e incluido en las antologías de poesía y novela preparadas por este investigador en 1894 y 1905.

Cortez enfatiza que los intelectuales limeños no fueron ajenos a estas discusiones transnacionales. En este sentido, Manuel de Mendiburu, Manuel González de la Rosa, José Toribio Polo y, sobre todo Riva Agüero, buscarán insertarse en esta conversación para retomar la autoridad histórica del Inca Garcilaso y recuperar su “potencial político” (88). Este proceso no estuvo exento de tensiones. Prueba de ello es el trabajo de González Rosas. Este historiador peruano propuso que Los Comentarios Reales tendría un valor histórico debido a las investigaciones de Blas Varela – a quien considera el verdadero autor de esta obra –, mas no por el Inca Garcilaso, quien finalmente sería un plagiario. En polémica con este autor, Riva Agüero va a construir su propio archivo para reivindicar al Inca Garcilaso y proyectar una nación mestiza ligada al periodo Colonial. El mestizo evocado por Riva Agüero no era un sujeto como Blas Varela, “un peruano simple”, según González de la Rosa, sino un idealizado príncipe incaico que comprobaría con su obra los beneficios de la conquista, el mestizaje y el vínculo con España.

Las ideas de Prescott en 1847 sobre el Inca Garcilaso se extenderán hasta el elogio de Riva Agüero en 1916. El archivo no es comprendido como un conjunto de documentos acerca del “pasado”, sino como una base para la construcción de nuevos discursos que, llevados a la práctica, regulan comportamientos y poderes culturales. Por ejemplo, en el juego de las apropiaciones discursivas y su espesor político, vemos cómo el Inca Garcilaso fue convertido en un adalid del mestizaje. No es propiamente que el autor pensara en una noción de lo mestizo tal cual la pensamos ahora, sino que su obra fue resemantizada para moldear un ideal de nación. Al respecto, Riva Agüero fue el principal encargado de legarnos esa imagen. ¿Qué buscaba con esta lectura? A decir de Cortez, el proyecto de Riva Agüero buscaba recuperar, a través del Inca Garcilaso, un “pasado colonial, la época en que mejor circuló en América el supuesto elemento clásico español”. Se trataba, entonces, de incorporar la historia peruana a la historia peninsular, con lo cual Riva Agüero seguía los pasos de su maestro Menéndez Pelayo. Cortez brinda aquí una pauta importante que permitiría, desde un enfoque literario, reconocer en Riva Agüero a un promotor de un cosmopolitismo –tal cual actualmente Siskind lo ha trabajado-, el cual busca que las literaturas locales sean reconocidas como parte de los grandes centros literarios europeos –en este caso español.  En medio de este trasiego transatlántico, por supuesto, las producciones culturales indígenas serían invisibilizadas o reducidas. La apropiación de Riva Agüero, por lo tanto, buscaría eliminar el archivo indígena e imponer la visión de un mestizaje principesco. Recordemos, como bien indica Cortez, que Riva Agüero siempre prefirió la figura del príncipe incaico antes que la de un simple mestizo –como en su momento defendiera el padre Blas Varela.  Ser súbditos de España, pero con realeza, pareciera haber sido la aspiración de Riva Agüero en su apropiación de la biografía del Inca Garcilaso. Esta operación, circunscribiéndonos a su contexto, brindaría resultados positivos a la gesta de una nacionalidad peruana tal cual se pensaba en las primeras décadas del siglo XX.

 

El libro presenta dos aspectos que no logran ser dilucidados plenamente. Por un lado, en el primer capítulo plantea la importancia de volver a un Inca Garcilaso desde un archivo andino, pero no se logra especificar en qué consiste propiamente.  Se hacen referencias descriptivas a registros como fuentes orales o los quipus, pero no se explica cómo el Inca Garcilaso traduce y organiza este archivo. Por otra parte, si bien se menciona la importancia de la materialidad del archivo, la investigación se basa más en la producción enunciativa y en el análisis textual. En este sentido se privilegian los discursos enunciados por los arcontes por encima de su contacto material con documentos. Al respecto, son excepciones dos momentos: primero, cuando se indican los métodos de investigación de Prescott ayudado por un nictógrafo; segundo, al mencionarse las facilidades y contactos que tenía Riva Agüero para organizar su archivo.

Biografía y polémica logra renovar el interés por el Inca Garcilaso y, sobre todo, afirma la importancia del archivo como un sistema que siempre se actualiza en las construcciones de identidades nacionales. Como afirma el autor el archivo “no está cerrado, sino en devenir”. ¿Desde qué ideologías autores como Menéndez Pelayo o González Rosas, leyeron los Comentarios Reales?¿Por qué se ha preferido leer y/o visibilizar las tendencias imperiales y criollas antes que andinas cuando se estudia al Inca Garcilaso? ¿Cómo esta lectura influyó en la actual idea de nación peruana? ¿Cómo reorganizar y analizar un archivo andino y cuáles serían sus implicancias políticas?, son algunas preguntas que Cortez nos invita a plantearnos.