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Una publicación de la asociación SER

El blindaje es el inicio de una nueva batalla

El burdo blindaje a Becerril y a Chávarry de esta noche en el Congreso marca otra etapa en la lucha contra la corrupción y la impunidad.

Primero, porque ya evidenciada la red de corrupción en el sistema de justicia y sus relaciones dentro y fuera de ella, y las violaciones constantes a nuestro ordenamiento jurídico, el fujimorismo hace uso de su aun existente fuerza numérica y su pacto con el aprismo, y no solo salva a uno de sus alfiles, sino que además acaba de hacerse del favor del Fiscal de la Nación al salvarle de una segura destitución.

Al fujimorismo no le importan las portadas de los medios de comunicación, los reclamos, los señalamientos, el pésimo desempeño en las elecciones, o la desconfianza ascendente a la figura de Keiko Fujimori. Nada les importa y se han destapado en el grado máximo. Los congresistas han abdicado, y no hay órgano que los pueda controlar.

Segundo, porque quedan pocos canales para resolver la crisis: el Colegio de Abogados de Lima y el pedido del retiro de la colegiatura de Chávarry, el cuestionamiento a su ilegal ratificación en el extinto CNM, la queja por el nombramiento trucho de los fiscales supremos Gálvez y Rodríguez que lo sostienen.

Tercero, porque así ya no se puede hablar de un control ni balance ni separación de poderes. Y la escasa legitimidad del Fiscal de la Nación pone en cuestión si la población puede seguir obedeciendo a una "autoridad" como ésta.

Cuarto, porque esto afecta sin duda al caso LavaJato: los partidos políticos y sus líderes que han apoyado a Chávarry pueden ser ahora tocados, pero en la fiscalía suprema se devolverá con creces el apoyo de hoy. Es más que seguro.

En esta nueva etapa toca no cansarse. No podemos permitir que la historia de impunidad se repita una vez más, más aún si hemos escuchado la corrupción en todo su esplendor. La independencia de la Fiscalía y de la justicia nunca se hizo más necesaria. Hay que ir por todas las vías legales y políticas, y llegar a las instancias supranacionales a decir sin miedo que la garantía que debe ofrecer el Fiscal de la Nación se ha roto.