Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

El camino hacia una descolonización de las mujeres andinas. Dialogando con Clorinda Matto de Turner

El objetivo del presente texto es repensar el discurso de Clorinda Matto de Turner dentro de agendas de descolonización lideradas por mujeres indígenas en el área andina. Partiendo de Michel Foucault en ¿Qué es un autor?, sostengo que Matto es una autora transdiscursiva, es decir, que marca una serie de producciones culturales que legitiman, cuestionan o modifican los sentidos de su propia obra. Para sopesar los aportes de Clorinda Matto a políticas femeninas de descolonización me centraré en un análisis de la novela De Cuando en cuando Saturnina de Allison Spedding, publicada en el 2004, que se centra en la historia de Saturnina Mamani Guarache, también conocida como ‘la Satuka’. Un dato fundamental para entender la novela es su escenario futurista, ya que los hechos narrados ocurren entre los años de 2070 y 2085. Saturnina es una navegante espacial que trabaja para el Sindicato de Qullasuyu Marka (también llamado “Zona liberada” o la “ex-Bolivia”). Miembro del Comando Flora Tristán, una “organización anarco-feminista-anarquista”, Saturnina va a realizar diversas acciones que le darán renombre, tales como destruir la luna de Fobos y el templo incaico del Coricancha.

En esta obra podemos observar que, en efecto, Clorinda Matto actúa como una autora transdiscursiva. Spedding retoma la obra de esta autora cusqueña y la inserta en un contexto futurista como el de Qullasuyu Marka, donde las mujeres quechuas y aymaras son quienes encabezan luchas de liberación. Estas luchas son realizadas en un primer momento por la Red de Capacitación Femenina “Clorinda Matto de Turner”, nombre que luego es cambiado por el de comando Flora Tristan. A partir de este cambio de nombre es que surgen mis interrogantes: ¿Cuáles han sido los motivos para sustituir a una autora por otra?

El académico kichwa Armando Muyolema ha reflexionado sobre las políticas del nombrar respecto de nombres como América Latina o Abya-Yala. Los nombres expresan ideologías y proyectos nacionales. Siguiendo el argumento del texto de Spedding, observaremos que el grupo inscrito a Clorinda Matto de Turner actúa aún en un contexto nacional. Por el contrario, el comando Flora Tristán se ubica en los tiempos del Qullasuyu Marka, el cual es un índice lingüístico que registra el contraste entre una y otra agrupación. El comando Flora Tristán no opera según las reglas de los estados-nación como Perú o Bolivia, sino que se inserta en un periodo de descolonización indígena lo que es resaltado por el nombre indígena Qullasuyu Marka. De esta manera, planteo que la transición entre Clorinda Matto y Flora Tristán, en la novela que comentamos, significa un tránsito entre un sector femenino ligado a una ciudad letrada nacional y un colectivo de mujeres indígenas que buscan subvertir las democracias nacionales. Esto implica además el paso del pensamiento/preparación a la praxis radical.

Es importante enfatizar que el movimiento radical femenino del Qullasuyu marka no hubiera sido posible sin la Red de Capacitación Femenina “Clorinda Matto de Turner”. En este sentido, Spedding reconoce la relevancia de la obra de Clorinda Matto. Pero asimismo observamos que sus ideas quedan circunscritas a planos, que privados o públicos, siguen siendo letrados. La noción de “las obreras del pensamiento” resalta esta cuestión con claridad. Y es que finalmente la gesta de Clorinda Matto debe circunscribirse al campo intelectual o cultural de su época. En contraste, en el mismo siglo, podemos advertir que Flora Tristán desarrolla un proyecto  político que no se condice con el ideario nacional sino que busca quebrantarlo desde sus bases patriarcales. De aquí su interés por la labor política de doña Francisca Gamarra, La Mariscala. Así leemos en Peregrinaciones de una paria estas líneas de admiración: “Esa mujer, educada en un convento, sin instrucción, pero dotada de un sentido recto y de una fuera de voluntad poco común, supo gobernar tan bien este pueblo, hasta entonces ingobernable para el mismo Bolívar” (Tristan 533).

Otra diferencia es que la autora cusqueña ocupa un lugar de poder simbólico dentro de campo letrado peruano, mientras que Flora Tristán, si bien es aceptada en círculos de Arequipa y Lima, tiene que confrontar las ideologías de una sociedad debido a su condición de mujer contraria a los poderes patriarcales. Así las cosas, se va haciendo más coherente la decisión de Spedding acerca de los nombres usados para designar a grupos feministas. Por un lado, Clorinda Matto signa un movimiento que trata de demostrar la agencia femenina para escribir y participar en esferas públicas desde una posición intelectual o académica.  Esta lucha que sigue siendo válida no deja de ser enjuiciada por Spedding con un gesto irónico en alusión a su limitada resonancia e incluso su rezagada aspiración culturalista: “Su objetivo oficial [del Clorinda Matto] era el empoderamiento de las mujeres, que estaba totalmente pasado de moda ya en ese entonces, pero la idea era parecer atrasadas incluso dentro del feminismo” (101). Por el otro lado, Flora Tristán refiere a una asociación de mujeres indígenas, a la vanguardia descolonizadora, que rechazan los poderes patriarcales, a nivel local e internacional, y que ejecutan estrategias de violencia en aras de cimentar el empoderamiento político de las mujeres andinas.

Respecto de la agencia de las mujeres andinas, el comando Flora Tristán  problematiza el discurso feminista letrado y su poca atención al problema del poder y la raza. Así, se indica que el lema del comando Flora Tristán “en el fondo es el separatismo doble, fuera q´aras y fuera hombres” (101). Y en este punto, lo que este comando busca es superar las traducciones exotistas de las mujeres indígenas. En Aves sin nido asistimos a una victimización de la mujer indígena, sin señales y sin respuestas, y que, parafraseando a Ana Peluffo, “son incorporad(a)s a la familia-nación de forma infantilizada”. Por su parte, en De cuando en cuando Saturnina se perfilan múltiples formas de agenciamiento, desde la sexualidad hasta la crítica del inkaísmo.  Las prácticas y discursos andinos no son usados en aras de un efecto estético o costumbrista, como sucede en las leyendas y tradiciones de Clorinda Matto. Por el contrario, dichas prácticas y discursos, que se consideran inalterables aun incluso en el futuro, son puestos bajo cuestión ya que se reconoce que las sociedades andinas, prehispánicas y actuales, también ejemplifican colonialismos internos. En este sentido leemos en la novela: “Nos cagamos en esa babeada de chachawarmi, qué hay de la complementariedad si al fin los hombres siguen copando los puestos directivos” (101).

Como se advierte en el primer segmento, “Desde los Andes a los asteroides. Voces de la revolución desconocida”, este texto es organizado a partir del testimonio de mujeres, de Saturnina, pero también de Fornunata Alvisuri, “Imelda Mamani Mamani, hermana menor de Saturnina. Cleoje Mamani, la madre de ellas, y ‘Feliciana’, el nombre de guerra de una ex-combatiente del Comando Flora Tristan”. Asimismo, también se registra el testimonio de la abuela materna de Saturnina, Alcira Mamani Guarache, mediante “una sesión de ch’amakani” (Spedding, 2004, p. VI). Se trata entonces de mujeres que habitan espacios cotidianos y no letrados, que desde sus esferas van produciendo prácticas decoloniales.  Posicionadas en un contexto de prácticas cotidianas, ellas defienden sus propias tradiciones sin consentir la dominación masculina. Es así que cuando Saturnina usa el cráneo de su abuela o realiza un ritual de purificación llamado quincherío, lo hace para desafiar las jerarquías de género en los Andes. Asimismo, ella transgrede el orden de las masculinidades andinas que prohíbe que cualquier mujer realice prácticas propias de los especialistas religiosos y líderes políticos. Esto contrasta de los gestos culturalistas o estereotipados expresados  por Clorinda Matto, por ejemplo, en su ensayo “El Qqechua” (1888)

Hasta aquí vale una vez más recordar que no pretendo establecer dicotomías entre lo vislumbrado por Clorinda Matto desde su condición de escritora o lo que Spedding proyecta como una agenda descolonizadora de las mujeres indígenas. He tratado, más bien, de apuntalar los alcances, límites y resignificaciones que puede tener la obra de Clorinda Matto para un feminismo que no solo sea académico y limeño. Para finalizar me gustaría trasladarme a un terreno más concreto.  En la última semana de octubre se ha realizado en Espinar, Cusco, el Encuentro Nacional de Defensoras del cuerpo y territorio. El objetivo de este Encuentro ha sido enfatizar la lucha territorial en contra de la mina Tintaya, así como el rol y el riesgo que sufren las propias defensoras. Considerando la capacidad organizativa, la búsqueda de alianzas a nivel nacional e internacional, podríamos considerar que dicho Encuentro evoca las redes literarias estimuladas por Clorinda Matto. En este punto, se podría aprender más de aquella estrategia de las mujeres escritoras del siglo XIX por tejer redes y espacios de comunidad. Pero al mismo tiempo nos compete reconocer sus límites.

Y es que seguir hablando de feminismos o de mujeres intelectuales bajo la égida de Clorinda Matto, obviando factores sociales y étnico-raciales, nos colocaría en una retaguardia letrada y esteticista que ahora es simplemente inadmisible.  Sin embargo, reitero, no se trata solo de advertir los antagonismos, sino también de crear conexiones que refuercen luchas en común. Spedding, a nivel ficcional, recupera el pensamiento de Clorinda Matto en una agenda de descolonización de las mujeres andinas. Del mismo modo, habría que repensar en cómo Clorinda Matto y el archivo en torno a ella puede  dialogar  y contribuir a empresas concretas e históricas, como por ejemplo la lucha de Elsa Merma en contra de la colonización extractivista de Glencore en la mina Antapaccay. Esto, por supuesto, significaría en primer lugar problematizar los privilegios de un feminismo criollo-mestizo y posteriormente salir de los espacios de las veladas literarias hacia una defensa de los territorios ancestrales. Siempre podemos decidir entre quedarnos únicamente en los bordes ficcionales de Killac o solidarizarnos con los conflictos eco-territoriales sucedidos en Espinar o el proyecto descolonizador de Qullasuyu Marka.