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Una publicación de la asociación SER

El capitán Cueva y la legitimación de la violencia

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Julio Failoc Rivas.

Hasta que alguien colmó mi paciencia cuando publicó en las redes sociales que el Capitán Cuevas debió meterle bala al adolescente por antisocial y habernos expuesto al contagio. No entendía por qué tanta tolerancia y justificación al abuso y a la amenaza de muerte al detenido que había osado infringir las leyes de la cuarentena y del toque de queda. ¿Será la histeria colectiva de la gente provocada por el temor a infectarse del Coronavirus o tal vez, o tal vez, la explicación está en la violencia cotidiana que se ejerce en contra de las mujeres y los niños?"

Cuando uno lee testimonios de víctimas de violencia –dentro de casa- como los que les traigo de iParenty nos podemos dar cuenta de lo que estamos hablando. Ojalá que nos ayude a entender la magnitud de un problema de la legitimación de la violencia:     

“A mí mis papás me pegaban de niño y yo no estoy traumado”, afirmó un hombre a quien su ex-pareja denunció por violencia física.

“A mí de niña me pusieron mano dura y sufro de un trauma llamado ‘educación’”, afirmó la mujer que sigue sin entender por qué todas sus parejas terminan siendo agresivas.

“Cuando yo me ponía de caprichosa cuando niña, mi padre me encerraba en una habitación sola para que aprendiera y hoy se lo agradezco”, dijo la mujer que ha sufrido ataques de ansiedad y no se explica por qué teme tanto a estar encerrada en espacios pequeños.

“A mí, mis padres me decían que me iban a dejar sola o a regalar con un desconocido cuando hacía mis berrinches y no tengo traumas”, dijo la mujer que ha rogado por amor y ha perdonado reiteradas infidelidades a su pareja con tal de no sentirse abandonada.

“A mí mis padres me controlaban solo con la mirada y mira lo bien que salí”, señaló la mujer que no puede mantener contacto visual con figuras de ‘autoridad’ sin sentirse intimidada.

“Cuando niño, me dieron hasta con el cable de la plancha y hoy soy un hombre de bien, hasta profesional soy”, afirmó el hombre que sus vecinos han acusado con la policía por llegar ebrio a golpear objetos y gritar a su esposa.

“Mi madre me enseñó a respetar a punta sus buenos chancletazos”, dijo la mujer que se fuma 5 cigarrillos diarios para controlar su ansiedad.

“Yo a mi mamá y a mi papá le agradezco cada golpe y cada castigo, porque si no quien sabe qué sería de mí”, afirmó el hombre que nunca ha podido tener una relación de pareja sana, y a quien su hijo le miente constantemente porque le tiene miedo.

Así la violencia está tan normalizada, que a mucha gente le parece normal lo que hizo el capitán Cueva. Hay que hacer respetar la ley, pero dentro de los protocolos establecidos. ¿Es necesario golpear y amenazar de muerte a un muchacho asustado para que entienda que está infringiendo la ley? La respuesta es No.

No todos los militares son matones como el capitán Cueva, pero por su culpa se está manchando el trabajo impecable que está haciendo el Ejército para protegernos de los irresponsables que nos exponen al contagio del Coronavirus. Por ello es importante que este hecho no se repita.