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Una publicación de la asociación SER

El Congreso es un circo (y lo seguirá siendo)

Foto: Diario Correo

El comportamiento grotesco que despliegan semana a semana los integrantes del Congreso de la República no tiene cuándo acabar y se ha agravado durante el tramo final de esta legislatura, cuando se les agota el tiempo para adoptar una serie de decisiones de vital importancia relativas a la reforma política planteada por el Poder Ejecutivo, mientras al mismo tiempo se hace evidente la lucha cainita que libran las diferentes facciones parlamentarias con el objetivo de hacerse con el control del Poder Legislativo.

La gran mayoría de congresistas, en especial los que integraron las listas del fujimorismo, el partido Aprista y algunos de Peruanos por el Kambio y Alianza por el Progreso, nos han demostrado una y otra vez que su única preocupación es defender sus intereses particulares y los de sus “hermanitos”, evadir la acción de la justicia, y obstaculizar la lucha contra la corrupción. Y para lograr ello, no han dudado en reemplazar el debate político por un circo de desplantes e insultos al por mayor, erosionando aún más la escasa legitimidad que ostentaba el Congreso.

Es así que la legislatura 2018 – 2019 presidida por Daniel Salaverry – que pasó de ser un fujimorista recalcitrante a convertirse en el principal antagonista de los seguidores de Keiko Fujimori – concluirá siendo uno de los periodos más sombríos de la historia del Parlamento, en el que ni las cuestiones de confianza ni los contundentes resultados del referéndum ciudadano han sido suficientes para que la mayoría aprofujimorista y sus aliados conservadores, responda a las demandas de cambio que exige el país.

Queda claro que estas bancadas han terminado convirtiendo la propuesta de reforma política en un traje a la medida de sus intereses, introduciendo modificaciones que les permitirán seguir haciendo política a espaldas de la ciudadanía. Y lo que es peor, conseguirán su objetivo con la anuencia de un Primer Ministro que parece desconocer el significado de la palabra “esencia”.

En Noticias SER no mantenemos ninguna expectativa de mejora en la actuación del Congreso de la República en lo que queda del actual periodo de gobierno. Y si bien haya quienes mantengan la esperanza de que no hay posibilidad de tener un Congreso peor el 2021, vemos con preocupación que la “reforma política” aprobada en estas horas no constituye un verdadero cambio de las reglas de juego actuales. Por ello, más de un “hermanito” debe estar frotándose las manos.