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Una publicación de la asociación SER

El fallido y burlesco inicio del FAE-Agro ¿y ahora qué?

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Eduardo Zegarra. Economista e investigador principal de GRADE

El 8 de julio el presidente Vizcarra anunció que se creaba el FAE-Agro, un fondo de garantía de 2,000 millones de soles para financiar la campaña agrícola y ganadera que se avecinaba en medio de una de las peores crisis para los productores agrarios en tiempos recientes.  En los cuatro meses previos, en medio de la pandemia, los más de 2 millones de agricultores familiares sufrían severas pérdidas por los bajo precios de sus productos y los problemas para trasladarlos y colocarlos en los mercados.  Si a esto le sumamos la migración de retorno de por lo menos 400 mil personas que aumentaron el número de bocas a alimentar en el campo, no es exagerado decir que estábamos ante un enorme drama agrario que el gobierno no atinaba ni entender muy bien ni a atender oportunamente.

Desde el inicio de la pandemia los gremios agrarios agrupados en CONVEAGRO señalaron el problema y plantearon alternativas viables al gobierno como otorgar un bono agrario productivo y la creación de un fondo de salvataje similar a Reactiva Perú.  La primera propuesta fue desestimada por el gobierno que consideró que bastaba con el bono rural focalizado, mientras la segunda propuesta fue "canalizada" a través del anuncio presidencial del FAE-Agro.  Se suponía que este fondo ayudaría en forma oportuna a cientos de miles de pequeños productores empobrecidos y sin recursos a enfrentar la campaña grande que se iniciaba en agosto. Y sí, la oportunidad de la medida era clave ya que los procesos agrarios dependen de ciclos biológicos, que, como todos sabemos, tienen una ventana de tiempo para ocurrir. En agricultura "llegar tarde es muy tarde joven".

El propio DU que creó el FAE-Agro reconoció el grave problema de falta de financiamiento para la campaña. Aunque se requerían unos 8 mil millones de soles para financiar los costos de la campaña grande a nivel nacional, el gobierno asignó sólo 2 mil millones.  El esquema propuesto era similar a uno usado antes para las MYPES urbanas, en el llamado FAE-MYPE, mediante el cual las instituciones financieras colocaron fondos de manera rápida y a bajos intereses para evitar la quiebra y ruptura de cadena de pagos de miles de pequeñas y medianas empresas urbanas.

Desde el inicio el FAE-Agro tuvo serios problemas de diseño.  El primer dispositivo excluyó en forma absurda a ganaderos y productores de cultivos permanentes (nunca nadie entendió bien porqué el MINAGRI hizo esto).  Se perdió más de un mes en resolver este despropósito, y sólo gracias a la presión de los gremios agrarios se hicieron los ajustes necesarios.  Se estimaba que el programa beneficiaría a unos 220 mil pequeños productores con crédito oportuno y accesible.  Luego de eso sólo se debía iniciar el proceso de subastas por parte de COFIDE para que las instituciones financieras interesadas como cajas y cooperativas de crédito empiecen a colocar los créditos. 

A mediados de agosto el ministro de agricultura, Jorge Montenegro, anunciaba que en "los próximos diez días" empezarían las primeras colocaciones.  Pasaron diez días y no ocurría la subasta de los fondos, pasaron 20, 30, 50 días más y recién esta semana, el 6 de octubre, 90 días después del anuncio presidencial, ocurrió la primera subasta de COFIDE.  Pero para sorpresa e indignación de los productores agrarios, sólo se subastaron 20 millones de soles, es decir, el 1% del fondo.  Con la campaña agrícola ya iniciada (y a un 60% de avance), subastar sólo el 1% del fondo sonó a una burla total para el agro.  A este ritmo se requerirían 100 semanas (2 años) para subastar todos los recursos.  Encima la norma indica que los fondos sólo se pueden colocar hasta diciembre de este año, y ahí termina el programa.  En la práctica, el agro peruano no recibe ni un sol de financiamiento, y está entrando así a la última etapa de la campaña grande.  Esto amerita por lo menos la interpelación del ahora mudo ministro de agricultura y riego, que sobre el tema no ha vuelto a decir esta boca es mía.

Tres Alternativas para que los recursos lleguen a los agricultores

He consultado con algunos especialistas en temas financieros y ninguno cree que el FAE-Agro tal y como está funcione y sea útil para financiar la campaña agrícola en curso.  En el mejor de los casos lograría colocar unos 200 millones de soles en este periodo, es decir un 10% del total asignado.  Sería un tremendo fracaso y una afrenta más para los agricultores.  Queda entonces tomar medidas drásticas y de emergencia para hacer llegar estos recursos a los agricultores para los que que estaban destinados.  Se abren tres alternativas que como sociedad debemos evaluar y resolver si no queremos tener el próximo año no solamente crisis sanitaria sino también alimentaria por el fracaso de la campaña agrícola en curso.

La primera opción es canalizar los recursos a través del Banco de la Nación.  Esto implica generar una norma que autorice en forma extraordinaria a la entidad pública a otorgar créditos de entre 5 a 15 mil soles a unos 200 mil agricultores a nivel nacional en los próximos tres meses.  Esto debe ser adecuadamente programado para que no entre en colisión con la entrega del bono universal, pero puede hacerse y es quizás la alternativa más razonable y viable en las actuales condiciones.

Otra opción es generar un subsidio a las operaciones de las entidades bancarias del sector privado para que canalicen estos recursos.  En este caso se debe estimar el costo operativo promedio por crédito y dar un subsidio atractivo para que estas entidades participen en el proceso en forma inmediata.  Se deben descartar los procesos engorrosos de subasta y los burocráticos esquemas de COFIDE que han terminado haciendo inviable que esto funcione.

Finalmente, se puede optar por convertir al FAE-Agro en gasto fiscal inmediato, en un bono agrario de 2,000 soles por agricultor, el que puede distribuirse a un millón de agricultores mediante los diversos mecanismos existentes, y en base al padrón de agricultores que según el propio MINAGRI ya supera los 1.5 millones de agricultores.  Esta medida también puede hacerse en forma complementaria a las dos anteriores, y usar recursos adicionales ya que el FAE-AGRO sólo podría  llegar a unos 200 mil agricultores a nivel nacional.  El bono agrario tendría un alcance más importante y sería una ayuda clave para que 1 millón de pequeños agricultores pueden enfrentar la campaña agraria en curso. 

El Ejecutivo y el Congreso tienen la palabra (y la capacidad de actuar, que para eso están).  El agro peruano no puede seguir siendo maltratado de esta forma, y a vista y paciencia de todos nosotros.  No es posible que sigamos pagándole así a nuestros agricultores, quienes con su esfuerzo y dedicación nos alimentan todos los días.