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Una publicación de la asociación SER
Fabiola Yeckting

El papa, los pueblos amazónicos y su mensaje en el Perú

Provengo de una familia católica con fuertes convicciones religiosas, pero mi distancia con la iglesia católica -no necesariamente con la fe- provino del descubrimiento que las mujeres no podían llegar a ser autoridades en la alta jerarquía, momento en el que empezó mi cuestionamiento directo a las relaciones de poder a través de su historia. Roma es un estado político, el Papa es su mayor representante, su investidura es clave para entender su papel.

Sin embargo, más allá de las cuestiones de fe y de jerarquía, en esta oportunidad el Papa debía hablar sobre el desarrollo y la Amazonía, y para ello se preparó -como en la anterior visita del papa Juan Pablo II a Iquitos- una presentación en el Coliseo regional de Madre de Dios. Especialmente por la encíclica Laudato si, Sobre el cuidado de la casa común, que expresa la necesidad de la defensa ambiental, una nueva sensibilidad para una ciudadanía ecológica, acorde con los problemas de los pueblos originarios y las formas de depredación de la naturaleza y de su cultura, por lo que se expresa en contra del neo extractivismo.

Los breves discursos y obsequios en Puerto Maldonado de los representantes de los pueblos indígenas fueron contundentes en mostrar el llamado urgente a la defensa de los pueblos por el arrinconamiento que sufren y las cada vez más difíciles condiciones de sobrevivencia. Los líderes harakmbut, se refirieron a la protección de los bosques y tierras, al árbol huananey, al huararique, al aporte de los misioneros, y a cómo cambió todo con la tala de árboles y la contaminación de los ríos. Llamaron la atención los regalos como los emblemas de Apu o autoridad que Santiago Manuin baleado en el conflicto en Bagua le entregó al Papa, o la pintura de Brus Rubio.

También desfilaron representantes seleccionados de los pueblos asháninka, shipibo, ese-eja y awajun. De este último pueblo se presentó María Luzmila Cordorcani Bermedo, quien sostuvo: “La Amazonía contábamos con nuestras costumbres, con Nugkui -espíritu de la tierra que provee las semillas y los conocimientos - para vivir bien y portarse bien, nos dieron la arcilla, con eso preparábamos útiles de caza, queremos conservar nuestra cultura, costumbres, formas de vida, queremos conservar nuestra naturaleza. Nuestras organizaciones de mujeres son agricultoras y profesoras. Las mujeres trabajan con lianas, queremos proteger el bosque. Más de 67 años hemos vivido siempre […], llenos de plantas, aves, peces en abundancia, era nuestro sustento de vida, ahora empresas petroleras, tala de maderera, el oro, nos hemos quedado débiles, sin plantas, han agredido los bosques, matando peces. Los delegados y delegadas habían sido elegidos entre las organizaciones que trabajan con la red católica para tener voz. Hubo quejas de los representantes de otras organizaciones como AIDESEP, FENAMAD, FECONAPU, ORAU, COICA, a quienes sólo les permitió entregar por escrito sus declaraciones y petitorios[1].

El papa Francisco se refirió al espacio sagrado que los pueblos indígenas necesitan para sostener su identidad y costumbres. En todo momento defendió su existencia demostrando conocimiento de su problemática, volviendo los ojos de la feligresía de todo el país a su realidad. Así sostuvo: Amenazas de hidrocarburos, […] contaminación propia de la minería ilegal, la trata y la mano de obra de esclavizada, la esclavitud sexual. No nos hagamos los distraídos, ni miremos para otra parte. La pregunta es para todos.

También enfatizó que no solamente en tiempos pasados estos pobres sufrieron vejámenes sino que también hoy se les sigue haciendo daño, siguen silenciados o se les quita la palabra. Uno de sus principales aportes fue recordar que los estados tienen responsabilidad en la implementación de políticas públicas de salud y educación intercultural, de la escuela con compromiso para impulsar espacios multiculturales y bilingües, institutos, escuelas, universidades, que tenga en cuenta la visión y cosmovisión de los pueblos indígenas. Se refirió a las políticas de esterilización, insistiendo en que se sigue promocionando en mujeres y pueblos indígenas con el desconocimiento de ellos. Subrayó que los territorios de los pueblos indígenas son reserva de la biodiversidad, así como reserva cultural que debe preservarse de la economía.

Además proclamó e invitó Hagamos una nueva antropología, que la historia de sus pueblos sea desde su punto de vista, y agregó Está bien que sean ustedes mismos que se autodefinen y muestren su identidad. Misioneras y misioneros comprometidos y difundiendo su identidad Necesitamos que los pueblos originarios moldeen culturalmente la iglesia. Ayudemos a que sus obispos, misioneros y misiones, puedan plasmar una iglesia con rostro amazónico e indígena. También reconoció que no se debe sostener una cultura machista que impide que la mujer asuma los roles de liderazgo en sus comunidades. En un país mayoritariamente ciego y sordo a los problemas ambientales y las identidades, el mensaje del Papa fue importante en la medida que promueve un reconocimiento y atención a su problemática, sobrevivencia y proyección.

Sin embargo, no pudo escapar a las críticas, por quienes lo acompañaron en la misa, el padre Miguel Piovesán, los congresistas fujimoristas, y promotores de la carretera de Puerto Esperanza a Iñapari, que amenazan la existencia de los pueblos indígenas, sus territorios, formas de vida y recursos. Tampoco pudo dejar de responder como autoridad a los más duros cuestionamientos por los juicios por pederasta a Luis Figari y a los Sodalicios, el primero en condición privilegiada en Roma, lo que impide que la justicia se haga cargo como corresponde en su caso. En Trujillo no pudo esquivar la presencia y compañía de otro cuestionado arzobispo Francisco Eguren, acusado de tráfico de tierras y de encubrir abusos sexuales. Sin embargo, tampoco pudo evitar el sesgo machista de una iglesia aún marcada por la desigualdad de género con una desafortunada broma comparando el chisme de las monjas con las bombas de la época del terrorismo de Sendero Luminoso.

Así culminó su visita demostrando su popularidad, que algunos han identificado como peronista[2], por su mensaje horizontal, para todos y todas, de crítica a las prácticas que dañan el medio ambiente y promueven la contaminación y el deterioro social, ambiental y cultural, debido a la corrupción y al avance depredador del extractivismo. Aún sujeto al atávico pasado de la jerarquía eclesiástica, nos preguntamos qué tipo de nueva antropología propone si su práctica reproduce las relaciones de poder y de representación desigual, ya que a pesar de la reflexión y buenas intenciones, predominan expresiones paternalistas y de reafirmación jerárquica masculina. A, su vez, es importante preguntarse si la iglesia católica tomará en cuenta el derecho a la autonomía y la autodeterminación de los pueblos indígenas sobre sus territorios y recursos. Así, su mensaje sólo servirá si en la práctica impulsa una profunda reforma, cuestionando su propio poder y el de quienes la corrompen, mirando sus errores en la historia, y propiciando el diálogo horizontal con quienes afirma representar.


[1] http://aidesep.org.pe/carta-dirigida-al-papa-francisco-de-las-organizaciones-indigenas-fenamad-aidesep-y-coica/

[2] Representado por la doctrina del gobierno del político y militar Juan Domingo Perón (1946, 1952, 1973), de carácter populista que impulsó la mayoría de los sindicatos en Argentina, promovió el sindicalismo y el trato igualitario para las clases trabajadoras.