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Una publicación de la asociación SER

El próximo Congreso puede destapar la olla

Foto: Andina

Victor Liza

Las movidas para presidir la mesa directiva del nuevo Congreso ya empezaron. El diario La República ya ha adelantado algunos escenarios en los últimos días.

El presidente de Acción Popular (AP), Mesías Guevara, dijo que su partido, con sus 25 parlamentarios electos, ya inició conversaciones con Alianza para el Progreso (APP, 22 congresistas electos), Somos Perú (SP, 11) y el Partido Morado (PM, 9), para presentar una lista unida con miras a presidir la mesa directiva. Manuel Merino de Lama, dos veces parlamentario, sería el candidato a nuevo titular del Congreso. La agenda de esta coalición “centrista” es trabajar lo pendiente de la reforma política y judicial, reforzar la lucha contra la corrupción y la institucionalidad, una agenda claramente cercana al gobierno de Martín Vizcarra. Si se concreta esta coalición, sumará 67 votos, más de la mitad más uno, con lo que se asegurarían la presidencia del Congreso.

En la otra esquina del ring, Unión por el Perú (UPP, 13), especialmente el ala vinculada a Antauro Humala, buscaría juntarse con el Frente Popular Agrícola Fía del Perú (Frepap, 15) y el Frente Amplio (FA, 9). También buscarían integrar a Podemos Perú (PP, 11) e incluso promover a Daniel Urresti, congresista más votado de esta elección, como nuevo presidente del Congreso. La coincidencia podría ser una agenda descentralista, revisión de los proyectos mineros que afectan el medio ambiente y la agricultura, y de algunos decretos de urgencia considerados proempresariales y nocivos para los trabajadores. Es evidente que no llegan ni al tercio de los votos. Desde el FA aún no hay una decisión tomada, aunque ya adelantó que no formará parte de la alianza propuesta de AP, a la que considera “la bancada del presidente”.

Al margen queda Fuerza Popular (FP, 15). Guevara ya adelantó que AP y el bloque que promueve en el Congreso no incluirá a FP. Es claro también que del otro lado, el FA tampoco aceptará una coalición que integre al fujimorismo. Más pragmático, el presidente de UPP, José Vega, ha anunciado que se ha reunido con tres agrupaciones e incluso no descarta a FP. A diferencia de lo que muchos analistas piensan, FP ha quedado debilitado. No solo se trata de ver reducida su bancada de la inmensa mayoría de 73 parlamentarios a una discreta de solo 15. Su aislamiento es mayor con la ausencia del Apra en el Parlamento. Pero también es claro que tampoco serán tratados como parias, y en algún momento se necesitarán sus votos, ya sea para aprobar algún proyecto o para otro uso político.

Con este panorama, lo que se vislumbra es un Congreso que tratará de entenderse con el gobierno. Puede haber algo de conveniencia para sobrevivir políticamente; pero también de coincidencia. Los partidos que podrían integrar la alianza encabezada por AP no tienen problemas con los decretos de urgencia del gobierno de Vizcarra que son criticados por un sector de la izquierda, casi sobreviviente en este Parlamento. Si bien casi todos son partidos “centristas”, no se hacen problemas con esos temas.

Con Fuerza Popular debilitado, se acabó el rollo del antifujimorismo. Las demandas económicas, laborales y ambientales se harán más notorias. Al no ser satisfechas ni por el Ejecutivo ni por el Parlamento, el descontento se puede extrapolar. A esto se agrega que hay un ánimo antiempresarial cada vez mayor. A la corrupción de Lava Jato se suman los aportes millonarios de las principales corporaciones peruanas al fujimorismo, sin registros legales y en billetes contantes y sonantes. Y allí estará otra vez ese espacio vacío, distante de la Lima oficial y de las políticas que se siguen desde 1992, que esta vez fue capitalizado por UPP y el Frepap en este ensayo electoral del 2020, en la que además los partidos con agenda liberal-progresista han sido reducidos a bancadas pequeñas, léase el PM o más a la izquierda, el FA.

La elección de 2021 será una nueva oportunidad para las fuerzas progresistas y de izquierda para afirmar su agenda y ganar ese espacio. Con candidatos presidenciales en campaña, otra puede ser la figura. Veremos si esta vez lo aprovechan o dejarán la cancha libre otra vez.