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Una publicación de la asociación SER
Comunicador. Autor de "El origen de la hidra, una investigación periodística sobre el crimen organizado en el norte del Perú"

El retorno de APP (con música de «El imperio contraataca»)

César Acuña celebra. Su partido, ALIANZA PARA EL PROGRESO, se ha llevado no solo una considerable cantidad de distritos en el norte, sino también la región La Libertad y la perla del cofre: la municipalidad provincial de Trujillo.

No es descabellado pensar el fraude, una maquinaria como la que tienen APP bien podría permitírselo; sin embargo, quizás el gran responsable del retorno avasallador del partido de Acuña, al menos en Trujillo, no sea otro que el alcalde saliente, Elidio Espinoza. Nadie ha hecho lucir tan bien la gestión anterior como este coronel en retiro. Espinoza nos deja una ciudad inundada de basura, con un índice de inseguridad igual o peor que el que había cuando asumió el cargo, sin obra emblemática alguna, y la gestión más inepta de los últimos veinte años.

Este revirar político no es necesariamente una buena noticia.

El alcalde electo es Daniel Marcelo, quien por doce años estuvo al mando de la municipalidad de La Esperanza, uno de los distritos más convulsos de Trujillo. En el historial de Marcelo figuran acusaciones por delitos de colusión y una investigación, aún en curso, por el presunto delito de homicidio culposo. Con él prometen volver los consabidos escándalos por la adjudicación de obras que marcaron el ritmo durante la gestión de Acuña. Solo una muestra más del tipo de candidatos a los que el partido de la «A» ya nos tiene acostumbrados.

Jornada sangrienta

Durante su campaña, Marcelo afirmó que tiene pensado hacer las gestiones necesarias para sacar al ejército a patrullar las calles de Trujillo. Una idea que le ha valido una gran salva de aplausos, pero que no deja de ser escalofriante. Aumentar el arsenal presente en la ciudad no puede estar más alejado de lo que se supone una solución al problema de la violencia. Porque sí, durante los comicios de último fin de semana, las balas no faltaron.

La noche del sábado, mientras se encontraba en una reunión con sus personeros, el candidato de TODOS POR EL PERÚ al distrito de El Porvenir, Hamblet López, sufrió un espantoso atentado. Su auto fue baleado por dos sujetos en motocicleta. Afortunadamente, ninguno de los cinco disparos logró alcanzarlo. No corrieron con la misma suerte en Virú la noche del domingo. En el colegio «Luis Valle Goicochea», en Guadalupito, se desató una balacera con un saldo de dos personas heridas y un fallecido. Sujetos armados ingresaron al local de votación con el objetivo de prender fuego a las ánforas.

En total fueron cinco los distritos donde hubo sucesos parecidos. Actos aberrantes que empañaron la jornada electoral y reafirmaron el problema número uno del norte peruano: el crimen, la inseguridad.

¿Y el APRA?

Las elecciones municipales y regionales 2018 han marcado el destino del PARTIDO APRISTA PERUANO en el norte: ha sido relegado al eterno segundo puesto. Poco queda del «sólido norte» que durante tanto tiempo le dio la preferencia y marcó con convicción la estrella. Y es que, en especial, la campaña de Luis Carlos Santa María, candidato a la provincia de Trujillo, se vio debilitada por las constantes polémicas entre él y su «compañero» Paúl Rodríguez, quien quería para sí la opción de postular. Los resultados obtenidos no han sido una sorpresa para nadie: a Santa María ni siquiera le quedaron ganas de hacer un cierre de campaña. No sabiendo lo que se viene: van a rodar cabezas.

Por lo visto hasta ahora, es imposible afirmar que al ciudadano de a pie le vaya a ir mejor.

 

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Charlie Becerra: Comunicador. Autor de "El origen de la hidra, una investigación periodística sobre el crimen organizado en el norte del Perú"