Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

El sector cultural en Cajamarca: un debate postergado

© Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Cynthia Cienfuegos.  Gestora Cultural, integrante de Gobierna y asociada de Transparencia.

El último fin de semana culminé el taller de Gestión Cultural dirigido a los artistas profesionales de la Escuela de Arte “Mario Urteaga Alvarado” de Cajamarca. Uno de los temas analizados fue la situación del sector artístico y cultural en la región desde la mirada de los propios artistas. ¿Qué debilidades o limitaciones existen en Cajamarca para el desarrollo de la oferta artística y cultural? ¿Qué hace falta para impulsar toda la potencialidad creativa de sus artistas, agentes, organizaciones, comunidades y trabajadores de la cultura?

Las respuestas pueden resumirse en los siguientes puntos: (1) La falta de compromiso y acercamiento de las autoridades con los agentes culturales. (2) El poco presupuesto público asignado al sector. (3) La falta de espacios adecuados para el desarrollo de actividades artísticas y culturales. (4) La escasa profesionalización en gestión cultural, tanto en el gremio de artistas y organizaciones como en el personal de las instituciones públicas involucradas. (5) No se promueve la formación y educación cultural en la población,  lo que conlleva a un bajo consumo de la oferta cultural (si la hay) y a una débil participación de la ciudadanía en los espacios e iniciativas culturales locales.

Cajamarca no sólo es patrimonio histórico y arqueológico. Es también un espacio de encuentro de cultura viva, donde los principales recursos son la memoria colectiva y su gente que (re) crea dicha herencia constantemente. De acuerdo al Ministerio de Cultura, Cajamarca cuenta con trece expresiones declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) que van desde la Danza de Los Negritos hasta los conocimientos, técnicas y manifestaciones artísticas como el tejido en qallwa, tradición de la provincia de San Miguel recientemente declarada patrimonio cultural de la Nación, o las prácticas musicales como la cajita cutervina en la provincia de Cutervo.

Pese a este importante legado, el sector cultural en la región está muy poco desarrollado. Las respuestas arriba mencionadas por este grupo de artistas aclaran un poco más el panorama: aún no se cuenta con las condiciones necesarias para la creación, disfrute y acceso a la cultura, y para su uso y transversalización como un instrumento de transformación social. Estas condiciones, que pueden entenderse como políticas culturales, lineamientos, formación ciudadana, uso de espacios públicos, desarrollo de emprendimientos culturales, entre otros, deben ser asumidas y lideradas, en primer lugar, por los gobiernos locales, seguidos por las instituciones púbicas involucradas, y las organizaciones y agentes culturales (artistas, comunidades y gestores).

En el año 2019, el sector Cultura y Deporte se ubicó en los últimos lugares de inversión del Gobierno Regional y de la Municipalidad Provincial de Cajamarca. En otras palabras no fue un tema prioritario. Respecto al gobierno regional, el presupuesto asignado para dicho sector no representó ni el 1% del monto total del presupuesto anual. Apenas se llegó a 109 mil soles (PIM) con un avance de ejecución del 97.3%. Según el Portal de Transparencia del MEF, este pequeño monto estuvo destinado a actividades de promoción cultural y a acciones de índole técnica, administrativa y jurídica. Por su parte, la Municipalidad Provincial de Cajamarca programó  1 millón 746 mil soles para Cultura, representando sólo el 1% del presupuesto total para dicho año fiscal, el cual contó con un avance de ejecución de 84.3%.

Las cifras no nos muestran nada nuevo. La institucionalización y formalización del sector cultural en Cajamarca es un problema que parte desde las mismas entidades públicas competentes. Por otro lado, el desinterés de la ciudadanía y la débil articulación de los agentes y organizaciones culturales han contribuido a que este tema no sea afrontado y debatido en la agenda política local. Cajamarca no cuenta con un verdadero diagnóstico del sector y mucho menos con una propuesta participativa para la construcción de políticas culturales que respondan a las necesidades y oportunidades propias del territorio y de su gente. Existen diversas organizaciones y gestores de la cultura que ya vienen realizando un trabajo valioso en la región, pero sin los lineamientos que promuevan las condiciones necesarias se seguirá postergando el real reconocimiento, formalización e institucionalización de sus actividades. 

Finalmente, el mismo concepto de Cultura no ha sido discutido y tampoco asumido en sus múltiples dimensiones. De manera paradójica, a la vez que se habla con orgullo del gran legado cultural que posee Cajamarca se recibe y se acepta, al mismo tiempo, la noticia de ser una de las regiones más pobres del país. 

Hay un gran camino por recorrer, pero lo más importante es iniciarlo. Se requiere investigación y sistematización para generar el conocimiento necesario, y la acción para materializar las iniciativas. El desafío se encuentra en asumir el liderazgo e comenzar un verdadero proceso hacia la construcción de una agenda política cultural.