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Una publicación de la asociación SER

Elecciones 2020: Cero Tolerancia a la Corrupción

Con el anuncio de Fuerza Popular de participar en las elecciones parlamentarias del 26 de enero del 2020, la crisis política que llevó a la disolución del Congreso prácticamente ha concluido. Incluso, si el Tribunal Constitucional admitiera a debate la contienda de competencia planteada por el presidente de la Comisión Permanente, Pedro Olaechea, su resolución probablemente serviría para hechos similares que se puedan dar en el futuro, pero sin mayor efecto en el presente.

La decisión de Fuerza Popular debe ser tomada como el anuncio de una nueva etapa de confrontación entre el gobierno y el fujimorismo, y que este último a pesar de las derrotas sufridas –en el campo político, institucional y judicial- va a dar dura batalla para recuperar el espacio perdido, lo que no descartaría aún el lanzamiento al Congreso de su lideresa Keiko Fujimori, quien desde la cárcel –a la manera de Gregorio Santos en el 2016- podría capitalizar electoralmente dicha situación apelando a un discurso de victimización y persecución política.

La pregunta es a cuánto asciende el caudal electoral de un fujimorismo luego de una disolución del Congreso, que en buena medida fue consecuencia de su férrea voluntad de neutralizar primero la reforma del sistema político y de justicia, y luego impedir el adelanto de elecciones generales como una salida a la crisis 2016-2019. Sin duda, ese fracaso político junto al escándalo Lava Jato y sobre todo al permanente blindaje a diversos personajes de la mafia judicial de ‘Los Cuellos Blancos’ y de los ‘hermanitos’ ha tenido un costo electoral que se medirá en las elecciones de enero.

Pero la derrota del fujimorismo y su aliado principal, un aprismo destruido por la corrupción de su principal líder –cuya muerte no borrará– y de sus seguidores, no será definitiva si es que las fuerzas políticas comprometidas con las reformas y con la lucha anticorrupción no asumen una actitud más firme en la lucha anticorrupción, que no puede seguir limitada al notable y paciente trabajo de la fiscal de la Nación, el equipo especial del caso Lava Jato, y las fiscales a cargo del caso de ‘Los Cuellos Blancos’, ni a los esfuerzos del periodismo de investigación, donde resalta el trabajo del equipo de IDL Reporteros que lidera Gustavo Gorriti. Sin una buena oferta electoral y candidatos al Congreso limpios de acusaciones no llegaremos a buen puerto.

En Noticias SER creemos que los partidos políticos no pueden desaprovechar la elección del nuevo Congreso, ofreciéndonos más de lo que ya vivimos en el período 2016-2019. Si no se toman las decisiones adecuadas y no hay un firme compromiso anticorrupción de las fuerzas con vocación de reforma, lo más probable es que la nueva representación parlamentaria termine siendo un espejo fragmentado de la anterior y con una presencia de fuerzas coludidas con la corrupción. Y como poco se puede esperar de la mayoría de partidos, la consigna ciudadana debe ser ‘tolerancia cero a la corrupción’ en el Congreso 2020-2021. La decisión está en nuestras manos.