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Una publicación de la asociación SER

Elecciones 2020: para que no vuelvan los "líderes naturales"

Foto ONPE

“No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista” es un viejo aforismo que grafica la crisis política que atravesó el país con los constantes conflictos generados por la obstrucción del legislativo en su afán de saciar los intereses de las mafias enquistadas en el poder.

La mayoría de peruanos estábamos hartos de tener el “peor congreso” de la historia republicana. La presencia de esa mayoría aplastante y abrumadora en el legislativo cuya intención evidente era “fregar y fregar” hasta dejar el país en una crisis total. ¿Qué deuda tendremos los peruanos para tener una clase política de esta calaña?. No cabe duda de que nos equivocamos al poner en el Congreso a lo peor del fujimorismo, gente con poca preparación, sin ética ni valores democráticos, y con cuentas pendientes con la justicia.

“El peor congreso” tuvo su desenlace en un resultado de justicia para el país. La acción heroica del Presidente Vizcarra fue aplaudida por miles de peruanos, y eso explica el incremento de su popularidad. Los ciudadanos sentimos que se ganó una batalla más, se derrotó a las mafias entornilladas en el Congreso justo cuando iban a capturar el Tribunal Constitucional.

Hoy los ciudadanos indignados con lo ocurrido en nuestras instituciones nos preguntamos ¿realmente podemos pensar en una clase política con capacidad de respuesta para limpiar la imagen devastada y la pésima credibilidad del Congreso? ¿Tendremos los cuadros políticos que estén a la altura? ¿ podremos acabar con las mafias que aún operan -camufladas- desde algunos partidos políticos que se alistan para capturar el poder?

Preocupa que en una lógica mercantil se comente que los “lideres naturales” no apostarán por postular al Congreso en las elecciones de enero del 2020, debido a su corta duración. Dicen que no resulta rentable, ya que la inversión en campaña es costosa y no habría tiempo para recuperar lo invertido, aunque se cuente con el apoyo de lobbies. Pero justamente el clamor de la ciudadanía es acabar con la corrupción, más aún cuando el Congreso disuelto dejo una estela de impunidad, de criollada, viveza y autoritarismo con descaro total.

La vieja frase de José Joaquín de Larriva “cambiemos mocos por babas” cobra mucha fuerza en el actual contexto. Cuando la esperanza de los peruanos es tener un congreso honesto y leal a la necesidad de los peruanos menos pudientes. Sin embargo, cuando hacemos una breve lectura de cómo están los partidos políticos en nuestro país podemos deducir que no tendremos mejores representantes en el nuevo Congreso. El patrón se repite: el interés de participar en política solo ocurre en las elecciones, no se construyen partidos políticos con una base solida, con ideología, con programas y proyectos que busquen construir el bienestar. Los partidos políticos son inmediatistas y pragmáticos, no ven los problemas estructurales del país ni son capaces de imaginar las reformas profundas que necesita el país para generar cambios. Los lideres de ahora no se guían por idearios o por una visión de país donde el interés sea acabar con las inequidades e injusticias sociales. Los partidos políticos se han convertido en empresas privadas basadas en lógicas rentistas. Con políticos con esta visión no hay garantía de tener un mejor congreso que trabaje en solucionar los problemas que padece nuestro país.

La deuda con las poblaciones más necesitadas es histórica y estructural, para ello necesitamos congresistas que tengan el enfoque y el conocimiento necesario. Saldar esa deuda histórica es perentorio y depende de los legisladores que tengamos. Legisladores con capacidad de diálogo, concertación y negociación que puedan elevar al debate político.

Una mirada el escenario regional

El panorama político ayacuchano reproduce las características antes descritas. La redes sociales se convierten en espacios de sondeo rápido para ver quienes podrían ser los potenciales candidatos por gozar de cierta simpatía. El sondeo rápido en redes muestra a los líderes de siempre buscando una curul como antes buscaba una alcaldía, o un asiento en el concejo municipal o en el consejo regional. Son los “lideres naturales” que anuncian que van a salvar la región. Y detrás de ellos sus aparatos con sus pintas y sus locales abiertos convocando por doquier a reuniones para hacerse visibles.

No queremos equivocarnos y volver a tener como representantes ayacuchanos a un Dipaz, una Vilcatoma o un Donayre. Queremos celebrar el Bicentenario con congresistas dignos, idóneos, pulcros y comprometidos con la región y el país.

No se avizora un escenario amigable como piensan muchos ciudadanos, no hemos derrotado la corrupción, la criollada y el oportunismo que viene cargado de muchas taras como el machismo, el racismo, la homofobia. Si ponemos representantes con pensamientos que normalizan estas ideas no tendremos leyes que resuelvan los lastres que venimos arrastrando como país. Es hora de asumir las elecciones del 2020 con verdadera conciencia ciudadana y elegir a los mejores cuadros para no tener que lamentarnos de nuevo y seguir renegando de la política.