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Una publicación de la asociación SER

Emergencia por lluvias. ¡No aprendemos!

Foto: Andina

Teresa Santillán

Nuestro país sufre año tras año por las inundaciones, huaicos y desastres que se generan a causa de las lluvias y otros fenómenos naturales. El 2017 padecimos los efectos del Niño Costero que hasta la fecha no logramos superar. Hace unos días se emitió el Decreto Supremo N° 201-2019-PCM que “declara el Estado de Emergencia por peligro inminente ante el periodo de lluvias 2019-2020” en varios distritos de quince departamentos de nuestro país, otra vez.

El “Estado de emergencia” es una figura mediante la cual la Constitución le otorga atribuciones al presidente con acuerdo del Concejo de Ministros para determinar los estados de excepción, debiendo ser aplicado “excepcionalmente”. No obstante, la excepción en nuestro país, como ya es costumbre, se ha convertido en regla.  

¿Qué sucede cuando se desnaturalizan este tipo de figuras?

No sólo se vuelve la solución fácil e inmediata, sino que demuestra una mala gestión de la prevención de riesgos por parte del gobierno.

Esto significa, que la ciudadanía, especialmente la potencialmente afectada, no podría ejercer plenamente sus derechos a la vida digna, la salud, la seguridad, y el Estado no estaría trabajando para asegurarlos. Así que resulta válido preguntarse si ¿Constituye una vulneración a los derechos de las personas que el Estado no pueda asegurar a las personas su seguridad ante este tipo de circunstancias? Sí, vulnera nuestros derechos. Porque en nuestro caso, los periodos de lluvia, llegan siempre en la misma temporada, y afectando casi siempre las mismas zonas, dejando de lado el actuar preventivo.

A esto se suma, la facilidad con la que se puede efectuar el gasto público, sobre el cual no estamos seguros si va remediar el desastre. Para este año el presupuesto para emergencias por desastres fue más de “1,341 millones 598,143 de soles, destinado a proyectos de mitigación, capacidad de respuesta, rehabilitación y reconstrucción”, lo que significa que el dinero está, el problema es la demora en la ejecución.

¿Qué corresponde  hacer entonces?

Insistir en “la prevención”, pero esta no se logrará si seguimos teniendo tan poca capacidad de ejecución presupuestal, si nos quedamos en el camino para la contratación, si seguimos pensando en contratar expertos de la capital, cuando en cada región existen profesionales que conocen bien las zonas de riesgo, las necesidades y las acciones urgentes a adoptar. Este 2020, demos un paso más, aseguremos el bienestar a todos los peruanos.