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Una publicación de la asociación SER

Experiencias en gestión educativa descentralizada: las redes rurales

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Como se mencionó en un artículo anterior[1], resulta importante rescatar los aprendizajes recogidos de las distintas experiencias de gestión educativa descentralizada en los últimos años. Justamente, ello nos permitirá (re)descubrir marcos para el análisis y compresión de la problemática educativa, y darle a las políticas e intervenciones nacionales, regionales y locales sostenibilidad a largo plazo y la obtención de resultados tangibles en la mejora de los aprendizajes. En ese sentido, una de las experiencias a explorar, dicho lo anterior, debería centrarse en analizar los proyectos generados en torno a las redes educativas.

Tal como lo define la Ley General de Educación y su reglamento, las redes educativas son vistas como instancias de cooperación y articulación a nivel local, así como espacios de soporte pedagógico a las escuelas que las conforman. Estas tienen la finalidad de mejorar la atención del servicio educativo, e intercambiar o desarrollar experiencias de gestión educativa aplicables en la red. Justamente ello invita a considerar a las redes educativas como espacios de gestión descentralizada, las cuales se integran, en diversos procesos pedagógicos y de gestión, a las otras instancias de gestión educativa a nivel regional y local.

Esa mirada y reconocimiento al potencial accionar de las redes educativas hizo que, desde el MINEDU, se organizarán diversas iniciativas para fortalecer e impulsar el desarrollo de estas, en especial a aquellas del ámbito rural. En esta oportunidad, me centraré en dos experiencias, cuyo impacto debería ser evaluado y considerado para abrir nuevas oportunidades para la articulación intergubernamental e intersectorial, sobre todo en el plano local.

La primera experiencia a tomar en cuenta es el Proyecto de Redes Educativas Rurales (PEAR 2003 - 2007), iniciado desde el MINEDU en colaboración con el Banco Mundial, que buscaba fortalecer a 290 redes educativas rurales, que englobaron a 3734 centros educativos pertenecientes a 11 regiones del país, a través de cuatro estrategias de intervención:

1.  Estrategia pedagógica y de gestión, desde un enfoque territorial e intercultural, mediante el desarrollo de modelos pedagógicos pertinentes; un modelo de gestión que garantice la participación, comunicación y movilización social en torno a los aprendizajes; y la formación y capacitación docente.

2.  Estrategia de Fortalecimiento institucional, que buscaba crear espacios y mecanismos regionales y locales para llegar a acuerdos en materia educativa, definiendo responsabilidades y compromisos con la gestión educativa.

3.  Estrategia Territorial de la Intervención, donde se potencia la Red distrital como espacio de participación y articulación de las intervenciones educativas, en favor de las instituciones que conforman dicha red.

4.  Estrategia de Comunicaciones y Mercadeo Social que buscaba posicionar un mensaje claro y concreto en torno a la importancia de la mejora de los aprendizajes[2].

Una segunda experiencia a considerar es el Proyecto de Inversión Pública “Mejoramiento de la Gestión Educativa Descentralizada de las IIEE en Ámbitos Rurales de las 24 Regiones del Perú”, denominado PIP GED Rural (2014-2016)[3]. Este proyecto fue una propuesta integral diseñada y ejecutada por el MINEDU, que involucraba a 72 Redes educativas Rurales (las cuales engloban 1156 instituciones educativas), mediante cinco líneas estratégicas de atención:

1.  Mejorar la coordinación intergubernamental y la participación en la gestión educativa, involucrando a actores sociales a través de estrategias de participación, vigilancia y concertación con otras instituciones del ámbito local.

2.  Mejorar el marco normativo institucional, sectorial y regional, buscando que las UGEL a cargo de dichas redes cuenten con un sistema de gestión de calidad y de simplificación administrativa que mejoren la provisión de los servicios claves prestados a las escuelas.

3.  Planificar articuladamente en las UGEL, buscando que los servicios brindados a las IIEE respondan a un enfoque territorial y por resultados.

4.  Mejorar las capacidades de gestión de servidores y funcionarios públicos de la DRE, UGEL, y directores de las redes en el marco de la gestión por proceso, territorial y de resultados.

5.  Optimizar la transparencia en las DRE y UGEL, mejorando la atención a las quejas y denuncias administrativas, así como garantizar el acceso a la información del sistema educativo de manera oportuna.

Debido a la gran apuesta institucional hecha en ambas experiencias, y la cobertura de redes e instituciones educativas involucradas, es importante evaluar el impacto que se tuvo en la mejora de la gestión educativa. Para ello, resulta primordial dejar de ver a las redes educativas como instancias aisladas de la gestión pedagógica e institucional, revalorar su importancia para docentes en el plano pedagógico, y eso conlleva, como política sectorial, una visión integradora de las experiencias locales que estas redes (y otras formas de gestión territorial de educación) pueden mostrar.

 

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[1] http://www.noticiasser.pe/opinion/coordinacion-intergubernamental-en-educacion-el-caso-del-vraem

[2] Para mayor referencia del proyecto PEAR, se recomienda revisar el siguiente enlace: http://bibliotecavirtual.educared.fundaciontelefonica.com.pe/index.php/site/default/descargar/id/00000000437/proyecto-de-educacion-en-areas-rurales

[3] Para mayor referencia sobre el proyecto, revisar el enlace: http://ofi4.mef.gob.pe/bp/ConsultarPIP/frmConsultarPIP.asp?accion=consultar&txtCodigo=208856