Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

Feliz 28 de julio

Hace 197 años, en la ciudad de Lima, José de San Martín, proclamaba "simbólicamente" la independencia del Perú; dando nicio a un largo proceso en el que, todo el Perú, lograría ser una nación autónoma e independiente; es decir, una nación con libertades políticas, sociales y económicas, e instituciones públicas, cuyos representantes, elegidos democraticamente, puedan garantizar, proteger, y hacer efectivas estas libertades.

Han pasado 197 años y me preguntó ¿qué hemos logrado como nación?

¿Somos realmente libres e independientes por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa, o es solo un discurso más, que nos obligan a aprender de paporreta desde niños, en aulas carcelarias, que desde ya limitan nuestra libertad del pensamiento? ¿Qué libertades políticas, si estamos bajo el dominio de una sola banda delincuencial elegida por nosotros mismos, una y otra vez?

¿Qué libertades sociales, si sólo un sector hace efectivo sus derechos; y si todo pensamiento diferente es tachado como subversivo (y los realmente subversivos son asolapados y resguardados por si acaso, por si sirven "después", como cortinas de humo)? ¿Qué libertades tiene una mujer, si ni si quiera puede decidir sobre su propio cuerpo, aún cuando haya sido víctima de una violación; o si es vendida desde niña en Madre de Dios, como mercancía sexual y degollada si intenta escapar? ¿Qué libertades tiene un niño que no nació en Lima y en una cuna blanca? ¿Qué libertades tienen todas las personas diferentes en este país, o es que sólo se proclamó la libertad para el peruano de bien, católico, heterosexual, al blanco de apellido conocido? ¿Qué libertades económicas, si parece que el discurso de hace 197 años se quedó estancado en Lima?

¿Qué vamos a celebrar este 28 de julio? ¿Tener ceviche, y pisco sour; o nuestro pequeño paso por el mundial de fútbol? Tal vez es momento de hacer de este país una nación realmente libre, independiente, e igual para todos y todas; y tal vez es tiempo de asumir nuestra culpa como pueblo, pues somos el pueblo, el que con nuestro voto irresponsable llevamos al país al punto de miseria en el que se encuentra.

Feliz 28 de julio.