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Una publicación de la asociación SER

¡Haylli Ricardo Valderrama!

Foto: Andina

Guillermo Salas Carreño, Antropólogo PUCP

El 30 de agosto de 2020 falleció el Dr. Ricardo Valderrama Fernández luego de largos días de  lucha contra el covid-19. Habiendo asumido la alcaldía provincial del Cusco a fines del 2019, el Dr. Valderrama priorizó su responsabilidad como autoridad liderando los esfuerzos por minimizar el impacto de la pandemia pese a ser una persona vulnerable a sus setenta y cinco años. Nos deja no solo el ejemplo de su compromiso profundo con el bienestar de sus conciudadanos en su rol de autoridad municipal, sino también una larga y fecunda obra antropológica compartida a lo largo de décadas con la Dra. Carmen Escalante, su esposa. Es necesario subrayar que casi todas las publicaciones de Ricardo son en coautoría con Carmen. En este sentido hago mías las palabras de Lucho Nieto, “rendir pues homenaje a Ricardo es hacerlo al mismo tiempo a Carmen y, en estos momentos, es también una forma de acompañarla en su dolor y pesar.” 

Egresado y profesor de Antropología en la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, Ricardo ha contribuido notablemente tanto a la disciplina y como al conocimiento de las sociedades andinas por sus publicaciones, por su labor docente y por constituir un nodo de relaciones entre investigadores locales y andinistas extranjeros. A raíz de su deceso se ha comentado ya bastante sobre su obra más conocida, el libro Gregorio Condori Mamani. Autobiografía publicado por el Centro Bartolomé de las Casas en 1977, reeditado varias veces y traducido a varios idiomas. Con el riesgo de repetir algunas cosas que ya se han dicho me detendré en este libro. Junto con Kay Pacha que reúne las narraciones de Bernabé Condori con Rosalind Gow, publicado un año antes también por el CBC, Gregorio Condori Mamani. Autobiografía inaugura un formato de publicación bilingüe que privilegia la narración en quechua en si misma acompañada de su traducción castellana en la página siguiente. Este formato es importante pues provee de un corpus de narrativa conversacional en quechua – inevitablemente editada y transformada al ser transcrita – extensa que es acompañada de su traducción al castellano haciendo posible una comparación párrafo por párrafo. El texto en quechua y la estructura formal ha hecho de este libro un clásico de uso particularmente frecuente por todos o una gran mayoría de quienes hemos estudiado quechua en aulas. En él hemos encontrado una gran herramienta de aprendizaje retadora y fascinante. Este formato ha sido sumamente productivo como parte importante de múltiples esfuerzos en desarrollar el corpus literario quechua contemporáneo que apuntale procesos de desarrollo de literacidades quechua, así como brindar insumos indispensables para su aprendizaje como segunda lengua, aspectos todos asociados a combatir su condición de idioma oprimido.

Es claro que la lúcida apuesta de Ricardo y Carmen por este tipo de publicación bilingüe ha sido firme y sostenida. Similar formato lo encontramos en sus obras posteriores como Nosotros los Humanos. Ñuqanchik Runakuna: Testimonio de los Quechuas del siglo XX (CBC, 1992) o La Doncella Sacrificada: Mitos del Valle del Colca (Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa e Instituto Francés de Estudios Andinos, 1997).

Más allá de su estructura formal Gregorio Condori Mamani. Autobiografía es el testimonio de tanto Gregorio como de su esposa, Asunta Quispe. En ellos están plasmadas duras historias de migración, pobreza, abuso y violencia que han moldeado las vidas de los más excluidos en la sociedad regional. Tan temprano como los setentas nos muestran una sociedad regional caracterizada por la migración estacional y la movilidad entre espacios rurales y urbanos, al tiempo que una visión quechua de los principales procesos del siglo XX, donde surgen una peste que diezma comunidades rurales y el desamparo infantil, la cárcel arbitraria y las disputas del Apu Ausangate con el gobierno, las luchas de Hugo Blanco y las cuevas de los gentiles, la violencia de género y la ternura en la precariedad.

Similar complejidad aplica para Nosotros los Humanos, Ñuqanchik Runakuna aunque en lugar de estar articulado por los diálogos con una pareja mayor, lo están por aquellos con Victoriano Tarapaku, líder con larga experiencia de servicio a su comunidad y Lusiku Ankalli, un renombrado abigeo, ambos miembros de una comunidad campesina de la zona de Cotabambas, Apurímac. Contrariamente a lo que uno podría esperar, las narraciones del abigeo lejos de elaborar sobre episodios violentos están teñidos de aventuras más bien románticas. La textura misma de las narraciones en estos libros muestra claramente la profundidad e intimidad de los diálogos que solo pueden emerger a través de relaciones de confianza y respeto tejidas pacientemente.

Un corpus muy relacionado pero relativamente diferente de su trabajo consiste en el registro de lo que usualmente se denomina mitología andina, esto es, conversaciones sobre seres y eventos clasificados como sobrenaturales en la sociedad dominante. Nuevamente Ricardo y Carmen brindan versiones bilingües de estas narraciones proporcionando un registro excepcional de estos mundos quechuas contemporáneos. Estos se encuentran en artículos como El apu Ausangate en la narrativa popular (Allpanchis 1975), Mitos y leyendas de los quechuas del sur del Perú (Apurímac, Cusco) (Debates en Antropología, 1978), Canciones de imploración y de amor en los Andes (Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, 1993), El inca vive (Société suisse de Américanistes, 1995) o en el libro La Doncella Sacrificada: Mitos del Valle del Colca (Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa e Instituto Francés de Estudios Andinos, 1997).

Un tercer grupo de trabajos que usualmente también incluyen testimonios y narraciones están centrados en descripciones de prácticas quechuas. En ellos Ricardo y Carmen muestran una agudeza y finura etnográfica notable sobre todo en la descripción de prácticas rituales. Entre estos trabajos se pueden mencionar el libro Del Tata Mallku a la Mama Pacha: riego, sociedad y ritos en los Andes peruanos (Desco, 1988) que consiste en una etnografía de las prácticas alrededor del riego en comunidades del valle del Colca, Arequipa. En este grupo también encontramos los artículos Apu Qorpuna. Visión del mundo de los muertos en la Comunidad de Awkimarka (Debates en Antropología, 1980), Arrieros, troperos y llameros en Huancavelica (Allpanchis 1983), Sistemas de riego y organización social en el valle del Colca: caso Yanque (Allpanchis, 1986),  Montañas Sagradas y Rituales en los Andes (Crónicas Urbanas, 2011), Matrimonio en las Comunidades Quechuas Andinas (Gente de Carne y Hueso, 1998). Una mención aparte merece el estudio histórico sobre un levantamiento indígena en la primera mitad del siglo XX en las provincias de Cotabambas (Apurímac) y Chumbivilcas (Cusco) que teje investigación de archivo con testimonios orales: Levantamiento de los indígenas de Huaquira y Quiñota (1922-1924) (Seminario de Historia Rural Andina UNMSM, 1981).

Si bien este texto no es una revisión exhaustiva de su trabajo, cabe mencionar también su tesis de maestría, Sistemas de Autoridades en una Comunidad Quechua Contemporánea (PUCP, 2007), y su tesis de doctorado, Pastores, pastos y rebaños en la provincia de Caylloma (Arequipa) (PUCP, 2012).

Finalmente, suscribiendo las palabras de Lucho Nieto nuevamente, “estas líneas quedarían incompletas si no recordáramos que en su casa de San Jerónimo Ricardo y Carmen, con su don de gentes, fueron a lo largo de las últimas décadas los principales anfitriones de intelectuales de gran talla que trabajaban en Cusco o visitaban la ciudad.” Este somero comentario de su obra supone pues también una mención a su rol de articuladores y animadores intelectuales, haciendo de su acogedora casa jeronimiana un punto de encuentro, nodo de relaciones y tertulias, entre investigadores locales y andinistas extranjeros desde hace muchos años.

Ha partido uno de los más notables etnógrafos de las culturas andinas contemporáneas dándonos una enseñanza radical de compromiso de servicio a la sociedad. Haciendo eco de las palabras de Carmen despidiendo a Ricardo en el frontis de la municipalidad cusqueña, repetimos con ella: ¡Haylli Ricardo Valderrama!