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Una publicación de la asociación SER
Psicólogo con maestría en Sociología.

Herman Braun-Vega

Herman Braun-Vega pertenece a esa estirpe de los ignorados por las multitudes –como lo fueron en su día Guamán Poma y Pancho Fierro o en la literatura, Gamaliel Churata o en la sociología, Julio Cotler– pero que, al descubrir su obra, encuentran en ella luces para entender lo que son y lo que pueden ser los nacidos en estas tierras. Braun, fallecido el 2 de abril y cuyos restos fueron inhumados hoy miércoles 10 en el cementerio parisino del Padre Lachaise, ha partido lejos de la patria, pero llevándola en su corazón y en sus manos, con las que ayudó tanto a retratarla.

Nacido en Lima en 1933, de padre judío alemán y madre iquiteña, zurdo de nacimiento, autodefinido como “un mestizo de la primera generación”, pertenece a la fecunda generación del 50 que tanta gloria ha dado al Perú. Tuvo un breve paso por la Escuela Nacional de Bellas Artes y a los 18 años se mudó a París, donde continuó su aprendizaje en sus museos, se convirtió en padre adolescente al año siguiente, el mismo en el que presentó sus primeros trabajos en el Salón de Otoño. Retornó en 1955, pero viajó con su familia definitivamente a París en 1967.

En el 68 fue a Barcelona a la inauguración del Museo Picasso donde pudo apreciar su serie en la que desarma y rearma Las Meninas de Velásquez. Tal fue el choque emocional que sufrió, que decidió hacer su propia aproximación al maestro sevillano. Se encerró más de dos meses y pintó 53 cuadros, serie a la que dio por título “Velásquez al desnudo, acompañado de las Meninas”. A la distancia de los años, él observó que había sido un acto parricida que definió su camino.

Esa ruta fue la indagación en el pasado, tratando de comprender cómo es que los clásicos lograban seducir al espectador y despertar en él la chispa no sólo de la emoción estética sino la de la inteligencia. Por ejemplo, en el año 72, cuando se le permitió tomar contacto directo con los dibujos originales de Ingres que se conservan en el Louvre, quiso someterse a una especie de lavado de cerebro, como él mismo confesó, ya anciano, “para no dibujar como Braun Vega, sino entrar en la gestualidad de Ingres”.

Fue, definiendo su estilo al interior de un proceso de aprendizaje, de desmontaje y reconstrucción para apropiarse de la obra ajena y luego, como lo hizo a partir de 1975, cuando pudo tener entre sus manos los grabados del mismo Rembrandt en Amsterdam, iniciar un proceso de montaje de sus propios personajes -peruanos, hombres y mujeres del siglo XX- en las pinturas del flamenco para dar paso a su famosa serie Rem Braun. A Ingres y Rembrandt siguieron Velásquez, Matisse, Gauguin, Goya, Rubens, Caravaggio, Picasso, Manet, Cézanne, Toulouse, visitados y revisitados por su mirada fresca, no exenta de humor para darles un giro de sentido, apelar a la memoria y provocar nuevas sensaciones e ideas en el espectador.

Me atrevo a decir que hay una emoción particular que provoca en los peruanos la visión de las telas de Braun y es descubrir gozosos que, contra aquel dicho, dictado por el racismo y el sentimiento de inferioridad, que dicta que no hay que confundir un desnudo griego con un cholo calato, Braun y sus cholas y cholos que dialogan con los clásicos, nos ha dado el lugar que merecemos en el concierto de la sociedad global.

Y eso se deba, probablemente, a que Braun cuando joven partió en busca de su identidad por medio del arte, pues “Jamás me sentí instalado en la cultura y la sociedad peruanas. Desde mi más tierna infancia, he estado confrontado a un cuestionamiento en torno a mis orígenes, que poco a poco ha encontrado su expresión en mi obra”. A lo que habría que añadir en sus propias palabras “Lo que motiva mi trabajo son las consecuencias que ha provocado a partir de 1492, el reencuentro multicultural producido en el continente americano de manera violenta y en un lapso de tiempo muy breve. Este encuentro tuvo por efecto el mestizaje y sincretismo.”

Una política cultural pensada en las mayorías, en esas multitudes a las que los gobernantes sólo  les prestan atención cuando toman una carretera, organizaría la difusión de este peruano que nos dio a conocer en los salones más cultos del globo.