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Una publicación de la asociación SER

Huamanga: Candidatos sin propuestas para la ciudad

Lincoln Onofre, Politólogo - máster en desarrollo urbano territorial

Desde la fundación de Huamanga en el siglo XVI, no hubo otro momento en el que las autoridades hayan pensado en una ciudad planificada. Se trata de un diseño ortogonal, conocido como “Damero de Pizarro”, con una plaza central en la cual se instalan las principales instituciones públicas y, alrededor de ella crece la ciudad. Por cierto, muchos urbanistas consideran que este modelo no es el mejor para una ciudad intermedia como la nuestra debido a la cantidad de intersecciones y flujos.

A lo largo del siglo XX se diseñan las principales avenidas cuya función principal es la integración y dependencia con el centro histórico, así nacen Centenario, Castilla, Independencia, Cusco, Arenales, Ejército, entre otras. El equipamiento de la ciudad que se ubica hacia el norte, sobre una planicie, conforma los principales polígonos de la ciudad: ciudad universitaria, hospital regional, estadio, coliseo, colegio Mariscal Cáceres, terminal terrestre, etc. Estos no responden a una planificación urbana, sino más bien a dos momentos de oportunidad: la celebración de los 150 años de la independencia y la donación de terrenos en favor de la UNSCH que evitaría el asentamiento de barrios informales. Esto explica el recorrido y la demanda de las empresas de transporte urbano: el este y sur de la ciudad (distritos Andrés Avelino Cáceres, San Juan Bautista y Carmen Alto) se desplaza hacia el centro y norte en busca de servicios y oportunidades; mientras que el norte solo requiere acudir al centro.

En la actualidad la dependencia de la ciudad con su centro histórico ya no da para más, por tanto, se requiere pensar un nuevo diseño para los próximos 50 años, es decir, planificar de manera prospectiva.

Tras algunas entrevistas realizadas a diversas personas en la ciudad de Huamanga, comparto algunas pinceladas que visibilizan las demandas de los ciudadanos:

 

  • Huamanga debe (re)diseñarse como una ciudad policéntrica, es decir, generar varios polos de atracción a partir de las potencialidades de cada distrito, logrando con ello diversificar la oferta de servicios e infraestructura, así como un desarrollo económico más equitativo.
  • Este diseño debe contemplar una lectura diversa de las demandas y visiones que tienen las personas que habitan en el lugar antes que priorizar al turista o depender de una visión de ciudad elaborada en una oficina por cuatro profesionales. En esa línea, se requiere pensar en una ciudad diseñada para los niños, las mujeres, los adultos mayores, los discapacitados y para quienes carecen de recursos económicos, pero tienen derecho a disfrutar de la ciudad.
  • Una ciudad planificada, mirando al futuro, significa tener una lectura uniforme, continua y adaptable; para ello se requiere de la participación y compromiso de la autoridad provincial, pero sobre todo de la participación continua de las autoridades distritales y de todas las organizaciones e instituciones de esta urbe. De este modo, cada distrito desarrollaría un conjunto de proyectos de infraestructura pública y privada acorde al territorio y a los intereses distritales, y no a los designios de las autoridades locales. El ideal sería constituir una autoridad autónoma metropolitana que proponga la ciudad que queremos y que los alcaldes alineen sus proyectos a esta visión.
  • Una ciudad planificada priorizaría el crecimiento urbano en zonas eriazas, de baja y media elevación, lo cual garantiza el abastecimiento de las redes de servicio (agua, alcantarillado, energía, internet) y evita el asentamiento u ocupación en zonas de riesgo. Además, asegura la conservación de zonas agrícolas y la dotación de grandes áreas verdes que en la actualidad se están perdiendo.

 

Un ejemplo de estas oportunidades y riesgos se encuentra en el distrito de Andrés Avelino Cáceres, ubicado al este de la ciudad. Como oportunidad, el distrito cuenta con grandes espacios reservados para el equipamiento público (parques) y una franja verde, agrícola, a modo de límite urbano que en menos de diez años se ha deteriorado por la expansión de la ciudad; sin embargo, podría ser acondicionado como el pulmón de Huamanga, un espacio para diversas actividades familiares, deportivas, de servicios, que impactaría en la calidad de vida y en la economía distrital; sin embargo requiere de un trabajo conjunto con otros distritos para la recuperación de los ríos que lo conforman.

Como riesgo, este distrito tiene un problema de seguridad debido a que si bien cuenta con, un centro de investigación agraria, un campo ferial, un hospital moderno, una universidad privada y el Penal de Yanamilla en las actuales circunstancias, estos equipamientos no tienen vías de acceso adecuadas. Son grandes espacios vacíos, solitarios, e inseguros sobre todo para los niños y las mujeres, toda vez que funcionan en determinadas horas y luego lucen vacías; esto, sin mencionar la ausencia de alumbrado público por las noches.

Ad portas de las elecciones municipales y regionales, los distintos candidatos no cuentan con propuestas claras de lo que se quiere o espera de esta ciudad. Hablan de combatir la inseguridad, mejorar el tránsito vehicular o acabar con los problemas sociales; sin embargo, ninguno se ha pronunciado sobre el espacio físico donde se producen esos problemas, ni sobre la inequidad en la distribución de infraestructura o las consecuencias como las brechas de desigualdad al acceso de derechos a la ciudad.

Movilidad urbana en Huamanga

Huamanga