Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

Justicia para Palestina: el caso de la familia Ziada

Foto: Palestine Justice Campaign

Alfonso Bermejo

 

En junio de 2014 se produce el secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes (Naftalí Frenkel, Gilad Shaer y Eyal Yifraj) que hacían autostop en los territorios ocupados de Cisjordania. Durante el operativo de rescate, Israel detuvo a más de 420 palestinos, vinculados a Hamás, muriendo al menos 5 personas, entre ellos el joven de 15 años, Mohamed Dudin. Asimismo, en represalia, un grupo de ultraderechistas judíos asesinaron al joven palestino, de 16 años, Mohamed Abu Jadair.  Mientras el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, acusó – desde el primer día – a Hamás de ser los culpables del asesinato, la organización palestina negó su participación.

Para entender la situación, es importante recordar que tres meses antes de los hechos, Abu Mazen, líder de Al Fatah y presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), con control de Cisjordania, e Ismael Haniya, primer ministro y líder de Hamas, con control de Gaza, habían anunciado un gobierno de reconciliación y unidad. La división entre las dos organizaciones palestinas más importantes se da luego que Hamas obtuviera la mayoría legislativa, 76 de los 132 escaños posibles, en las elecciones de 2006, y surgieran enfrentamientos entre las milicias de ambas partes. El triunfo de Hamas llevó a Israel a romper las negociaciones de paz con la ANP, las cuales incluían - como condición - el reconocimiento del Estado de Israel, algo que era rechazado por Hamas.

La Operación “Margen Protector”

Entre el 8 de julio y el 26 de agosto del 2014, como respuesta al asesinato de los tres jóvenes, el ejército sionista, liderado por el ahora candidato a primer ministro, el General “Benny” Gantz, bombardeó la Franja de Gaza. De acuerdo a los datos de Naciones Unidas, los ataques dejaron un saldo de 2.251 palestinos muertos, de los cuales 1.462 (65%) eran civiles, y – entre estos – 551 (38%) eran niños. Por el lado israelí, murieron 73 personas, 67 (92%) militares y 6 (8%) civiles. En términos globales, murieron 1.468 no combatientes, de los cuales, el 99,6% eran palestinos. El 23,7% de los muertos, en los dos meses de operación, eran menores de edad, todos ellos gazatíes.

El caso de la familia Ziada

El 20 de julio del 2014, el ejército sionista bombardea el campo de refugiados de Bureij (Gaza), destruyendo la casa donde se encontraba la familia Ziada, falleciendo todos los miembros que se encontraban dentro: Muftia Ziada (madre), Jamil y Bayan Ziada (hermano y cuñada), Shaban Ziada (sobrino de tan sólo 12 años), Yousef Ziada (hermano) y Omar Ziada (hermano).

Como han señalado Amnistía Internacional y la ONG B’Tselem, para los palestinos, encontrar justicia en Israel, no es posible. Un caso recordado es el del doctor Izzeldin Abuelaish, quien perdió a sus tres hijas y una sobrina en un ataque a su vivienda en enero de 2009. En diciembre de 2018, 10 años después, la Corte del distrito de Beersheba, exculpó a los militares israelíes argumentando que la responsabilidad era de “los grupos terroristas” palestinos que combaten en territorios con presencia de civiles. Si se toma como jurisprudencia esta sentencia, en ningún caso, los criminales de guerra serán sentenciados[1].

En este sentido, la familia Ziada, luego de descartar la acción penal sabiendo las pocas probabilidades que el fiscal general accediera a la acusación, decide interponer una denuncia civil, amparándose en el principio de “justicia universal” para sus connacionales[2] en una corte distrital de La Haya, contra el ex Jefe del Estado Mayor de la Fuerza de Defensa de Israel (DFI), Benjamín “Benny” Gantz, y el ex Comandante de la Fuerza Aérea de la FDI, Amir Eshel. En este complicado caso, la familia Ziada está siendo representada por la abogada Liesbeth Zegveld, del Prakken d’Oliveira Human Rights Lawyers, conocida por su defensa de los derechos humanos en casos como la masacre de Srebrenica de 1995 o la masacre de Rawagede de 1947.

Este caso es importante porque sería la primera vez que altos mandos militares israelíes son llevados a la justicia por violaciones al derecho internacional humanitario. El 17 de septiembre pasado se llevó a cabo la audiencia en donde se presentaron los alegatos, a favor y en contra. El próximo 29 de enero, en audiencia pública, la corte decidirá si el caso es admitido.

La familia Ziada ha recibido el apoyo de importantes figuras públicas, como el profesor Ilan Pappe, la escritora y activista Susan Abulhawa, el profesor Norman Finkelstein o el cantante Roger Waters.

La Corte Penal Internacional

Otro camino de esperanza se ha abierto a los palestinos víctimas del sionismo. Hace pocos días, la fiscal general del Tribunal Penal Internacional (TPI), Fatou Bensouda, ha pedido investigar los posibles crímenes de guerra cometidos en la “Marcha del Retorno”, que han dejado como saldo 273 palestinos muertos y más de 16.000 heridos. El comunicado de la fiscal señala: “Estoy convencida de que existe una base razonable para abrir una investigación sobre la situación en Palestina”. Antes, la fiscal ha pedido la confirmación que el “territorio” sobre el cual la Corte tiene jurisdicción es Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este. Aunque Israel no es miembro del TPI, Palestina – como Estado – es parte del Estatuto de Roma (carta fundacional de la Corte) desde 2015; y, en 2018, pidió expresamente abrir la investigación.  

Es tiempo que la comunidad internacional exija justicia por los crímenes cometidos por el Estado de Israel contra civiles palestinos, y – en este caso – justicia para mi hermano (por decisión) Ismail Ziada.

***

Para mayor información sobre el caso de la familia Ziada, visitar https://palestinejusticecampaign.wordpress.com/

 

[1] “Palestinians have learned over many years of witnessing Israeli impunity for crimes against them that filing charges is a waste of time and an insult to the sense of justice”. https://www.jpost.com/Opinion/Encountering-Peace-Israeli-impunity-606507

[2] Ismail Ziada tiene también la nacionalidad holandesa.