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Una publicación de la asociación SER

La confederación Chanca en debate

Dibujo 131. Las andas del Ynga de color rojo, pillku rampa, para la guerra. / Guayna Capac Ynga ua a la conquista de los Cayanbis, Guanca Bilca, Cañari, Ciccho, Chachapoya, Quito, Lataconga. / Lleuan los yndios Andamarcas y Soras, Lucanas, Parinacochas a la guerra y batalla, de priesa lo lleuan. / Batalla del Ynga / pillku rampa / (Guaman Poma 1615: 331[333]).

En una reciente entrevista para el diario Perú 21 el Doctor Enrique González Carré sostiene que las Bambas (Apurímac), zona minera en conflicto, fue territorio de los Chancas, quienes al lograr establecer una confederación dominaron los actuales territorios de Ayacucho, Huancavelica y Apurímac, constituyendo un pueblo eminentemente guerrero. Esta explicación, puede ser mal interpretada, puesto que en el Perú en pleno conflicto social muchos pueden terminar asociándolo a una cultura guerrera heredada de los Chancas, como lamentablemente ocurrió cuando se quiso explicar la masacre de ocho periodistas en Uchuraccay en 1983, asociándola a la rebelión iquichana del siglo XIX. 

Lo primero que debemos preguntarnos es ¿Los Chancas controlaron las actuales regiones de Ayacucho, Huancavelica y Apurímac? ¿Establecieron una confederación?

Los arqueólogos mediante el empleo de las crónicas (Garcilaso de la Vega y Cieza de León principalmente), prospecciones y excavaciones en la que hallaron numerosos asentamientos circulares -en las partes altas de los cerros- y las cerámicas toscas sostuvieron que los Chancas ocuparon las regiones de Ayacucho, Apurímac y Huancavelica. Sin embargo, dejaron de lado las primeras fuentes documentales virreinales: descripciones de los primeros corregidores, otorgamiento de encomiendas, visitas, revisitas, litigios, empadronamientos de indígenas, juicios de residencia, entre otros cientos de documentos que niegan el predominio Chanca en las regiones indicadas.

Antes de la ocupación Inca, los territorios de Ayacucho, Apurímac y Huancavelica se hallaban habitadas por diferentes grupos macroétnicos. El sur de Ayacucho era controlado por los Lucanas y el este por los Soras. En la zona de Huancavelica se ubicaban los Angaraes, mientras que los Chancas ocupaban una parte de Apurímac específicamente el actual territorio de Andahuaylas. Bajo la administración Inca y la temprana etapa virreinal se mantuvieron compartiendo territorios con los numerosos grupos mitimaes que llevaron los Incas. Según los documentos virreinales los Chancas se hallaban en Andahuaylas y en una parte de Huancavelica. En definitiva, no hubo un control total de los Chancas.

Sobre la confederación, la única versión se halla en la crónica del Inca Garcilaso de la Vega. Dice: “El inca, habiendo dejado los ministros necesarios, pasó adelante en su conquista a otra provincia que llaman Uramarca, que también es de apellido Chanca… De allí pasó el inca a la provincia y nación llamada Hancohuallo y Villca, que los españoles llaman Vilcas, y con la misma pesadumbre se sujetaron a su imperio; porque estas naciones que también son Chancas, eran señores de otras provincias que habían sujetado con las armas”. Los intelectuales ayacuchanos del siglo XX colaboradores en la Revista Huamanga -igual los arqueólogos- consideraron que Hancohuallo se refiere a Huamanga, Uramarca a una parte de Andahuaylas, Vilcas a una de las provincias de Huamanga, Tunsulla a la zona de Socos Vinchos (Huamanga). Es decir, según esta información los Chancas controlaron un territorio extenso. Pero, en ninguna parte Garcilaso menciona a los Soras, Lucanas y Angaraes, quienes ocupaban la mayor parte de dichos territorios.

Recientes investigaciones que hemos venido desarrollando nos permiten sostener que la incorporación de los grupos macroétnicos no fue solo producto de la guerra. Los Lucanas, una de las mayores macroetnias del sur de Ayacucho, fueron incorporado al Estado Inca mediante la diplomacia y alianza. El hatun curaca recibió de parte del Inca mujeres collas y pasaron a constituirse en los cargadores del inca, como se observa en un dibujo de Guaman Poma de Ayala.

Por lo explicado, creemos que no se debe seguir asociando a los habitantes actuales de estas regiones como poblaciones que han heredado una sangre guerrera. Ya basta con todo lo que se dijo de la población de las alturas de Huanta hace más de treinta años, no repitamos la historia construyendo estereotipos de la población de Las Bambas.  De nada sirve.