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Una publicación de la asociación SER
Sociólogo egresado de la PUCP. Trabaja en investigación e incidencia en temas de corrupción, captura política, desigualdad, derechos humanos y memoria.

La construcción del poder

Foto: Diario Uno

Ha culminado la primera semana en la que grandes empresarios, de la talla de Dionisio Romero Paoletti, Presidente de Credicorp y cabeza del Grupo Romero; Roque Benavides Ganoza, de Compañía de Minas Buenaventura; Vito Rodríguez Rodríguez, jefe del Grupo Gloria; José Alejandro Graña Miró Quesada, otrora Presidente de Graña y Montero, entre otros; pasaron por una ronda de interrogatorios ante el fiscal José Domingo Pérez, quien los había citado para que respondan por los aportes de campaña y el financiamiento político al fujimorismo en los periodos electorales del 2011 y 2016. Al finalizar esta semana y a modo de balance, es posible que durante estos días, y los que seguirán, estemos asistiendo a un ciclo de las más trascendentales revelaciones de nuestra historia republicana. Confesiones sobre maletines de cuero repletos de millones de dólares, reuniones privadas, pactos de silencio, y maniobras calculadas han sido reveladas iluminando ante nosotros las habitaciones tremendamente oscuras, en las que tiene lugar la construcción, producción y reproducción del poder en el Perú.

La democracia es el mejor sistema y mecanismo para procesar las diferencias entre las personas, sus intereses y aspirar a una mejor administración de la "cosa pública". Sin embargo, si bien en algunos lugares los estándares de desempeño democrático pueden ser bastante altos, en ningún lugar la democracia alcanza la perfección. Pero en el Perú, ya no cabe duda, a la democracia no se le ha permitido echar raíces, se la ha corrompido con un simulacro que algunos llaman "libertad". En su lugar, la plutocracia, el "gobierno del dinero", y la "cleptocracia", el dominio de los corruptos, los ladrones, los hampones, de todo color de cuello, se han conjugado en perfecto match para instituir un estado de Derecho del saqueo, es decir, para capturar el Estado en su beneficio. ¿Cómo se benefician? Determinando cuáles son las reglas de juego y cómo se toman las decisiones. En ello se diferencia de la corrupción entendida como la transgresión de las normas o la búsqueda de caminos "alternativos" e informales para evadir controles. Aquí, la institucionalidad está diseñada para el saqueo. ¿Qué saquean? Saquean el fruto de mi trabajo, tu  trabajo, nuestro trabajo. Porque es el trabajo el que realmente genera valor.

Esta coyuntura excepcional, demanda una respuesta de la misma magnitud. No nos podemos conformar solamente con ir a votar, con participar de los mecanismos de un modelo y sistema que están profundamente viciados desde su origen. Por ahí alguien dijo que lo "revolucionario" es no modificar los pactos, pero un nuevo conjunto de arreglos organizativos e institucionales se hace imperativo y necesario para construir un verdadero Estado al servicio de los ciudadanos y ciudadanas, y no del privilegio. Desprivatizar el Estado y recuperarlo para el interés público, construir Nación verdaderamente moderna, sería el proyecto con el que podríamos empezar un nuevo siglo de peruanidad que no nos avergüence por la injusticia y la desigualdad.

Coincidiendo con este ciclo de revelaciones inéditas en nuestro país y los procesos sociales y políticos que están remeciendo la región hasta sus cimientos, el próximo viernes 29 de noviembre a las 7:00 p.m., se presenta el más reciente libro de Francisco Durand: La captura del Estado en América Latina. Reflexiones teóricas, publicado por el Fondo Editorial de la PUCP  La cita es en el Auditorio Antonio Cisneros de la Feria del Libro Ricardo Palma. Hemos observado, toca el turno de la reflexión y el discernimiento y luego, de la acción. Al borde del Bicentenario, la Historia nos está observando.