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Una publicación de la asociación SER

La Criminalidad en el Perú

La idea de esta artículo es intentar dimensionar el volumen, nexos, actores, flujos y procesos que son parte de las actividades de la criminalidad organizada en el Perú, desde o fuera del Estado. Hay fuertes evidencias históricas desde Basadre[1] hasta Quiróz[2], quienes en distinto grado estudiaron la corrupción en el Perú, un problema siempre presente en la vida de los peruanos. 

Por ello, partimos por señalar las distintas modalidades de corrupción que existen en el Perú del siglo XXI. Una, asociada al ejercicio del poder político en el Perú, en democracia o dictadura. Solo para recordar que en el período 1992/2000, hemos sido víctimas y actores del proceso del ‘fujimorismo/montesinismo’, el mayor ejemplo relacionado al ejercicio mafioso del poder del Estado, con un manejo corrupto del Estado y sus recursos. Pero la corrupción también ocurre en periodos democráticos como las dos administraciones de Alan García y la del propio Alejandro Toledo.

La revisión de la corrupción en el país, no puede dejar de lado el tema de las Fuerzas Armadas en la conducción de la seguridad interna (sobretodo), así como el ejercicio de la autoridad, en la Policia Nacional del Perú y el Ministerio Público, como dos “micro universos” específicos donde se reproducen prácticas negativas en recursos, ascensos, etc., que con (el origen militar de) Humala se han reproducido en Palacio de Gobierno; lamentablemente, en ambas instituciones existen fuertes evidencias, casuística y experiencias de problemas de corrupción –vieja y reciente-, en el manejo de recursos, tal como lo ha señalado el ex ministro Rospigliosi.

Una forma legítima de ver este problema autoridad-sociedad, es a través de la absoluta debilidad del aparato represivo del Estado peruano, frente al universo de la informalidad/ilegalidad en la que se mueven gran parte de las actividades económicas relativas al comercio, transporte y propiedad, entre otros: ninguno de los organismos regulatorios de control o de fiscalización cumple bien su función. Esta distorsión sociedad/Estado, es mucho más visible y aceptada en las provincias, debido al centralismo político y económico de Lima.

La lentitud y corrupción en la administración de Justicia es una forma inicial de entender la dimensión del problema de corrupción, en la resolución de problemas entre peruanos: la impunidad ante el crimen, las ‘mafias’ de títulos de propiedad y terrenos, la administración de certificados universitarios, las licencias diversas, son ejemplos. Otro lado del problema son los procesos iniciados en la justicia penal. En esta corporación, absolutamente jerárquica, hay una fuerte influencia de un histórico partido peruano. Y además es un espacio donde se definen un conjunto de importantes asuntos, con un fuerte contenido patrimonial.

De otro lado,  se ha identificado un fuerte contenido de corrupción en el sistema educativo en distintos niveles. En la primera década del 2000, las Universidades peruanas llegaron a un número de 130, especialmente en provincias, con nulo control sobre sus contenidos, recursos e infraestructura. Otra dimensión del problema ocurre en el período del “boom” de la construcción, especialmente en las principales ciudades peruanas. Los sindicatos asociados al trabajo de construcción civil han sufrido el impacto del crimen organizado, a través de cupos y prácticas extorsivas.

Por supuesto que el problema del narcotráfico es uno de los más graves del país y el mundo. Desde el 2012, el Perú es considerado el primer productor mundial de hoja de coca y PBC sin embargo, conserva una política tradicional y efectista, pero la verdad es que la criminalidad asociada al Tráfico Ilícito de Drogas (TID) ha permeado todas las estructuras institucionales.

Por ello, dimensionamos al TID en 3 dimensiones o pisos distintos: el primero, como parte operativa, el segundo, en el suministro de servicios, y el tercero, relacionado al control sobre los grandes negocios ilícitos internacionales. Pero hoy en día, en los negocios de producción, transporte y exportación de PBC desde el Perú (lugares específicos de Pasco, Selva Central, Puno, Trapecio), se visibilizan la relación con otras actividades de comercio ilícito de recursos, de oro, insumos químicos y combustibles que se expanden hacia las fronteras, reclutando a miles de jóvenes, desocupados o potenciales migrantes. Ello les permite a las organizaciones y grupos criminales, abaratar sus costos en los servicios de transporte/almacenamiento.

Finalizamos este artículo mencionando el tentáculo más visible y más costoso, referido a los actos de violencia barrial, que ocurren en todas las zonas marginales de las, por lo menos, quince principales ciudades del país.


[1] BASADRE Jorge, “Historia de la República del Perú”

[2] QUIROZ Alfonso, “Historia de la Corrupción en el Perú”, IEP-IDL, 2013.