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Una publicación de la asociación SER
Abogado peruano, ex Presidente Ejecutivo de DEVIDA, Director del Centro de Investigación Drogas y Derechos Humanos, CIDDH

La crisis venezolana, la estrategia de Trump y su impacto en la región

El impacto de la crisis de Venezuela y la existencia de elementos estructurales y transversales a las relaciones internacionales hemisféricas, nos permiten suponer la existencia de suficientes elementos de riesgo, que pueden desencadenar una crisis internacional, con origen en la región. Veamos:

◉ Las dudosas y peligrosas posiciones que tienen actores políticos claves como Donald Trump, Jair Bolsonaro, Iván Duque, Mauricio Macri, Sebastián Piñera y el propio Martín Vizcarra, en temas complejos y sensibles, que son trasversales a la humanidad, o, que son criterios para asegurar la sostenibilidad y la gobernanza global: migración, paz, derechos, planificación, corrupción o cambio climático.

◉ La mayoría de los 34 países miembros del Hemisferio, mantienen abiertas las brechas y heridas socio económicas que se retrotraen a la Independencia en el siglo XIX, particularmente con respecto a los indígenas, las mujeres y otros grupos vulnerables. Pobreza, propiedad, acceso a servicios, son factores “gatillo” a la rampante criminalidad e inseguridad que sufren los bolsones urbanos donde se congregan desordenadamente las poblaciones. Así también a las masivas oleadas de migración al Norte, y el perfecto funcionamiento de economías ilícitas basadas en el contrabando, la corrupción y el tráfico de bienes, personas y drogas.

◉ Somos un espacio estratégico a nivel mundial, por la bio diversidad en Amazonía, la cuenca del Orinoco y América Central, que viene siendo afectada por la deforestación y el cambio climático. Alarmantes tasas de deforestación en cada uno de los países: según MAAP[1] 4.2 millones de hectáreas, desde 2001, así como la expansión de los mono cultivos tropicales, ponen en riesgo el equilibrio amazónico. Por el otro, el impacto sobre actos de mitigación al cambio climático. Al mismo tiempo somos un espacio vulnerable a este problema por la frecuencia de sismos y el fenómeno del Niño. A esto se agrega que las cordilleras andinas en medio de la línea ecuatorial, han perdido la mitad de sus glaciares y podrán desaparecer por completo el siglo XXI (sólo el Perú cuenta con 1,150 kilómetros helados cuadrados en riesgo). Al mismo tiempo, países como Bolivia sufren por su dependencia del agua de los glaciares.

◉ Somos un mercado de 658 millones de habitantes, donde conviven en armonía la inversión privada, el extractivismo salvaje, la expandida informalidad que agota de recursos a los Estados, y las diversas formas de ilegalidad.  Podemos, sin ningún problema, ser escenario de una nueva forma de “guerra fría” con componentes comerciales y tecnológicos.    

◉ Desde hace más de dos décadas, los sistemas políticos nacionales viven en un péndulo entre democracia liberal y reformismo progresista, con profundas diferencias sobre política, economía y el rol del Estado: hemos perdido distancia y equilibrio colectivo respecto a las tendencias globales en juego.

Con respecto a la situación que se vive en Venezuela, es importante tomar en cuenta el rol del petróleo y otros recursos, lo que catapulta los diferentes intereses geopolíticos en juego tanto de China como de  Rusia.

Luego tenemos la relación entre el sistema de sanciones impuestas desde hace varios años, y la situación económica actual del país, lo que pone en entredicho la oportunidad de los esfuerzos de ayuda humanitaria que se pretende usar como desencadenante de una eventual escalada de la crisis. Las posibilidades que esto ocurra, aumentan a partir de incidentes provocados que se dan en las dos fronteras: 2,200 kilómetros con Colombia y 2,199 kilómetros con Brasil; sin desvirtuar los impactos de guerrillas, grupos irregulares y la propia inseguridad de las zonas fronterizas. 

Adicionalmente, entender el gasto militar que conlleva cualquier forma de intervención externa, o de conformación de una alianza sobre seguridad regional, como factor de crecimiento económico en EE.UU. Ello esta llevando a que en el campo político diplomático, los esfuerzos vayan dirigidos a consolidar una sólida coalición a favor de los intereses de Trump en América Latina. Su gobierno usa la defensa de la Democracia, los derechos humanos -incluida la asistencia humanitaria- y el propio Derecho Internacional (exceso de atribuciones del “Grupo de Lima”, cambio unilateral de mandatario), a favor de sus intereses hegemónicos.  Que se recuerde en los casos de Afganistán, Irak, Libia o Siria, EE.UU tiene una infausta trayectoria de manejo de post conflicto y el nombramiento de Elliot Abrams como enviado de Washington para hallar salidas, no augura nada bueno. Todas estas consideraciones, no hacen sino atizar la dinámica y el desenvolvimiento de la situación latinoamericana y la salida a la situación venezolana.

 

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[1]      Maap Synthesis #3: Deforestation in the Andean Amazon (trends, hotspots, drivers)

            https://maaproject.org/2018/synthesis3/