Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

La cultura en el gobierno entrante

Ya culminó la primera parte del proceso electoral peruano con el resultado de dos movimientos políticos conservadores que compiten para la segunda vuelta, y uno de ellos con el control mayoritario del Congreso Nacional, situación que genera preocupación en un importante sector democrático del país debido a lo que dicha organización partidaria (bajo liderazgo del padre de la actual candidata) significó en términos de corrupción extrema, captura del aparato del Estado y violación a los derechos humanos más elementales.

Además de los riesgos que se presentan por la continuidad de una gestión de gobierno de esas cuestionables características señaladas, en particular nos interesa preocuparnos sobre lo que puede ocurrir con el sector Cultura, así como su relación con las actividades económicas vinculadas al turismo. Son varios aspectos a considerar para proponer al nuevo gobierno o al menos conocer sus propuestas como parte de esta segunda fase electoral.

El primer tema es como se concibe el fortalecimiento de la institucionalidad del sector Cultura, desde el lado de la revitalización del Ministerio correspondiente dotándole de mayor presupuesto, infraestructura y capacidad ejecutora si se considera que se trata de una problemática cuya no solución deviene en una persistente degradación y pérdida de patrimonio cultural. Complementariamente se debe decidir como se aborda la descentralización y la transferencia de competencias a los Gobiernos Regionales, aspecto pendiente de resolver por responsabilidad del Gobierno Central pero también por desinterés de las autoridades regionales lo que expresa un preocupante desconocimiento de la importancia que posee el patrimonio cultural como componente clave del desarrollo territorial.

El segundo tema es de los mecanismos que garanticen el aprovechamiento sostenible del patrimonio cultural como parte de una propuesta de gestión del turismo con inclusión y articulación a los procesos de planificación del desarrollo territorial. Particularmente sedebiera considerar el aprovechamiento social y local del patrimonio cultural garantizando su apropiación y beneficio directo para las poblaciones locales desde un enfoque de desarrollo con identidad cultural.

Un tercer aspecto es el de la responsabilidad que debe tener el Estado de salvaguardar y poner en valor el patrimonio cultural, garantizando el necesario presupuesto y capacidad institucional para tal propósito. Eso implica que el Gobierno priorice la inversión pública en Cultura, le otorgue la importancia que posee para el país y su desarrollo, y actúe como ente rector con la capacidad suficiente para promover y generar alianzas público-privadas, establecer convenios de cooperación interinstitucional y estimular la participación organizada de las poblaciones locales para aprovechar social y económicamente el patrimonio cultural. En cualquiera de los casos señalados debiera precisarse con firmeza el rol del Estado como entidad que defina e implemente las reglas claras frente a los actores involucrados relacionados con la protección y gestión del patrimonio cultural.

Un cuarto tema es el reconocimiento del carácter pluricultural de la nación peruana y del enfoque de interculturalidad como un eje de las políticas públicas. Se trata de definir como se supera el tratamiento de “segunda” que se le da a una parte de la población peruana simplemente por ser indígena, generar su articulación política, económica y social  respetando el valor que posee cada una de las manifestaciones culturales en el país, así como promover las iniciativas de recuperación de conocimientos, tecnologías y manifestaciones culturales ancestrales

Finalmente, como lograr que se priorice la cultura como parte del proceso de construcción de ciudadanía mediante un sinnúmero de manifestaciones culturales que formen parte del reforzamiento de la memoria colectiva territorial, de la construcción de prácticas tolerantes, del despliegue de las capacidades humanas (aptitudes y actitudes), entre otros aspectos, pretendiendo lograr que la sociedad y los individuos  que la conforman asuman plenamente sus obligaciones y derechos en particular el referido al       uso y  disfrute del conjunto de bienes culturales.

Estos son algunos aspectos que debieran ser considerados por el nuevo gobierno pero también constituir parte de la agenda de prioridades de las organizaciones de la sociedad civil no solo para participar en su implementación en los roles que les correspondan, sino para exigir y hasta presionar para que las autoridades electas cumplan con sus competencias y obligaciones.

El panorama respecto a la cultura se muestra incierto pero aun así debemos hacer   mucho por darle la prioridad que se merece.