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Una publicación de la asociación SER
Director del portal de opinión política "Punto de Encuentro". Columnista del Diario Expreso. Coordinador de la asociación civil "Centro para la Democracia Social"

¿La deriva del “Partido del Pueblo”? (I): respuesta a Jorge Duárez

El miércoles 3 de marzo pasado el Portal Noticias SER publicó un interesante artículo del sociólogo Jorge Duárez proponiendo una hipótesis sobre la “crisis” actual del partido fundado por Haya de la Torre.

En la presente coyuntura, el artículo es valioso porque abre el espacio del debate académico a las nuevas generaciones interesadas en la política. A ellas nos dirigimos especialmente.

En resumen, la hipótesis de Duárez es que la “deriva” aprista actual responde a que su segundo gobierno “modificó su identidad política” definida históricamente dentro de la tradición nacional-popular latinoamericana”[i]. Esta identidad se construyó en la representación “hegemónica” del sujeto “pueblo” enfrentado a una Oligarquía. En términos programáticos, ésta “identidad” postulaba un “Estado propietario” para conseguir una “sociedad de bienestar”. Por el contrario, el segundo Gobierno aprista impulsó un Estado promotor de las inversiones privadas, la mejora de la infraestructura pública, y la reducción de la pobreza, todo ello dentro de “una apuesta en el libre mercado”.

Al respecto, hacemos una primera anotación académica. Salvo el importante trabajo desarrollado por María del Pilar Tello sobre el segundo gobierno aprista[ii] no hay trabajos serios[iii] al respecto.

Hecha ésta acotación, la hipótesis planteada por Duárez nos permite poner sobre la mesa otro enfoque de análisis basado en un enfoque histórico basado en evidencias.

Es cierto que la identidad política del “Partido del Pueblo” se construyó a inicios del siglo pasado (1930) en la representación democrático-social de varias clases sociales[iv] enfrentadas a una Oligarquía que cerró de manera feroz todos los espacios democráticos. Este enfrentamiento duró décadas y se dio en el marco de una economía de enclave[v] y con poca apertura al mercado[vi].Como señala bien Yusuke Murakami[vii], en ese escenario económico –enclaves y economía cerrada- compartido con matices por la región, lo que correspondió fueron partidos populares policlasistas, con fuertes organizaciones sindicales, que apostaron por un Estado regulador y defensor de los intereses nacionales.

Lo señalado por Duárez respecto a la identidad aprista fundacional corresponde a ésa etapa histórica, que podemos extenderla hasta dos momentos claves: a) la caída del muro de Berlín y b) la apertura real del mercado peruano en 1992. Ambos hitos tienen como antecedente principal el inmenso proceso de migración del campo a la ciudad iniciado en los años 50[viii] que terminó por cambiar el rostro y las estructuras de la sociedad peruana.

Extender más allá de este periodo histórico éstas categorías dándoles la misma acepción sin hacer ajustes a la nueva realidad socio-económica del país es un grueso equívoco y la principal limitación del trabajo. En palabras apristas podríamos decir:.. “Espacio-Tiempo-Histórico, compañero[ix].

Cuando en la década del 90 el Perú por primera vez ingresa a una economía de mercado real[x], la sociedad peruana y sus actores socio-económicos se transforman y se abre una nueva etapa histórica que hereda y mantiene muchos de los problemas sociales, pero que también modifica a éstos actores en su significación y función social. En ese nuevo marco, es necesario volver a pensar ¿qué significa lo nacional-popular? ¿Quiénes son los actores que lo representan y cuáles sus intereses? ¿Ha desaparecido o cuál es la composición de la nueva oligarquía? Y sobre esa base, entonces, desde una perspectiva de democracia social preguntarse ¿cuál es el nuevo rol del Estado y del mercado? Esas son las preguntas correctas. En otras palabras: en la nueva sociedad peruana ¿dónde está el sujeto pueblo? y ¿dónde está la oligarquía?

Es desde esa perspectiva que se tiene que analizar el segundo gobierno aprista.

 

(Continuará…)

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[i][i][i] Entendida básicamente en los términos que plantea Aboy Carlés, en Repensando el Populismo (2001) y en La democratización beligerante del populismo (2007).

 

[ii] El Nuevo Progresismo en América Latina. María del Pilar Tello. USMP. 2009.

[iii] La mayoría son artículos y ensayos publicados no buscan comprender críticamente el segundo gobierno del APRA, sino –negando cifras y evidencias- repiten un discurso ideológico tributario del “socialismo del siglo XXI”.

[iv] El Frente Único de Trabajadores Manuales e Intelectuales.

[v] Los mineros de Cerro de Pasco. Alberto Flores Galindo, 1974

[vi] La revolución capitalista en el Perú. Jaime de Althaus. Fondo de Cultura Económica. 2007.

[vii] América Latina en la era posneoliberal: democracia, conflictos y desigualdad. Yusuke Murakami. CIAS-IEP.2013.

[viii] DesbordePopular y crisis del Estado. José Matos Mar, IEP, 1984)

[ix] Es el error generalizado de prácticamente todos los trabajos críticos sobre el Aprismo provenientes de enfoques “socialistas”, como el del historiador Nelson Manrique: no tienen historicidad.

[x] La revolución capitalista en el Perú Idem.