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Una publicación de la asociación SER
Socióloga, analista política y de género.

La fiscal Sánchez y el juez Roque Huamancóndor, los héroes anónimos

En estos días en que la indignación se ha convertido en nuestro estado de ánimo permanente, en que nuevamente el país se hunde en la desazón, es importante rescatar la decencia, no sólo para reconocerla, sino apuntalarla.

Me viene a la mente la frase que una vez soltó mi maestro Marcelo Cavarozzi en Flacso, allá por los años 90: “El Perú nos demuestra que, cuando creemos que un país ya tocó fondo, siempre puede irse más abajo”. Hoy volvemos a ese sentimiento de escepticismo frente al destino del país, la postura Zavalita. Varios hemos recordado en estos días las jornadas de los vladivideos, allá por el año 2000. La velocidad de las noticias era tal que, no estar al tanto por dos o tres horas, era pasar a ser un desinformado.  Hoy el vértigo es similar.

Para salir del círculo vicioso de indignación e impotencia, con el riesgo de frivolizar la indignación, es importante identificar las salidas. Y en esa búsqueda, resulta fundamental reconocer los gestos de dignidad de quienes se encuentran dentro del sistema de justicia.

La fiscal Rocío Sánchez es quien, en seguimiento a una red criminal relacionada con el narcotráfico en el Callao, es que llegó a esas escuchas y, lejos de dejarlas caer, siguió con ellas y, finalmente, pasó a reportar al Fiscal de la Nación, Pablo Sánchez. Por su parte, fue el juez Roque Huamancóndor quien autorizó dichas escuchas.

Es importante calibrar las decisiones de ambos operadores de justicia. Sumergidos en un entorno de corrupción y/o permisividad, se jugaron y aún juegan sus propias carreras profesionales, el rechazo o bullying de sus pares, incluso la integridad personal y de sus familias. Además del altísimo costo que esta acción les puede conllevar, también el país perdería si ellos fracasan en su intento de procurar limpiar la justicia.

Como ellos, también merece ser reconocida la jueza Flor Aurora Guerrero, quien reemplaza al depuesto Walter Ríos en la Presidencia de la Corte Superior de Justicia del Callao, con una hoja profesional intachable. El entorno criminal del puerto no es poca cosa.

En especial, para Sánchez y Roque, además del resguardo del caso, es importante el apoyo institucional y ciudadano. Todo ello con la esperanza de que esto pueda ser el inicio de una seria reforma del sistema de justicia, además del desmantelamiento de esa red que abarca la política y sectores empresariales.

Hay que reconocer a esos héroes invisibles y rescatar a todos los que pueden ayudar a reconstituir el sistema de justicia. Afirmar ello no desmerece para nada el papel que le ha tocado al IDL y, particularmente, a Gustavo Gorriti. Un estupendo profesional que, de paso, recuerda a sus colegas en qué consiste realmente ser periodista.

La investigación emprendida por la fiscal Sánchez puede ser un antes y un después, sólo si la ciudadanía aprende a valorar y defender lo logrado y no hace caso a quienes buscan enlodar a al cuerpo de operadores, sin distinciones, para imponer la lógica “todos somos corruptos”. Y sólo si, sin mirar banderas políticas, se avanza en reformas democráticas, como la “oxigenación” del sistema de partidos (la “otra pata” de esta red de corrupción). Esta debiera ser la primera y única prioridad de una reforma política. Es mes de julio, mes de la Patria. Recordémoslo.