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Una publicación de la asociación SER

¿La Historia me indultará?

uevamente mis colegas historiadores --interconectados mediante Facebook y otras mal llamadas “redes sociales”--, han hecho pública su condena a la decisión presidencial del pasado 24 de diciembre, mediante la cual, pretextando dudosas razones “humanitarias”, se ha otorgado un cuestionable indulto al ex presidente Alberto Kenya Fujimori Fujimori, quien debía cumplir una condena de 25 años de carcelería dictada el 7 de abril de 2009.  Sendos reportajes en el diario ‘La República’, firmados por los periodistas Ángel Páez y Ricardo Uceda, demuestran que la decisión del actual presidente Pedro Pablo Kuczynski Godard venía implementándose desde el mes de setiembre.

Esto se hizo bajo la vergonzante y siempre negada coordinación del Dr. Enrique Mendoza Rodríguez, Ministro de Justicia, y del vicealmirante en retiro Fernando D'Alessio Ipinza, Ministro de Salud, ambos miembros del gabinete presidido por la economista Mercedes Aráoz Fernández, también segunda vicepresidenta de la nación.  Negado a lo largo de tres meses --pero denunciado inmediatamente por organismos de defensa de los Derechos Humanos desde que se supo del nombramiento de Mendoza Rodríguez en Justicia--, el indulto fue posible porque se cambiaron algunas normas y jurisdicciones (del INPE al Ministerio de Salud), y se reemplazó a funcionarios clave (el administrador de empresas y comandante de la Marina en retiro Luis Champin Loli, nombrado titular de la Dirección de Redes Integradas de Salud Lima Este del Ministerio de Salud, con jurisdicción en el distrito de Ate-Vitarte, donde está el penal de la Diroes, el ex fundo Barbadillo, por una década la prisión más pequeña, costosa y mejor equipada del Perú).

El anuncio llegó apenas tres días después de la sesión del Congreso que, al borde de la medianoche del 21 al 22 de diciembre, no logró la votación necesaria para declarar la vacancia presidencial por “incapacidad moral”, solicitada en contra de Kuczynski.  En una nota anterior, argumentamos que la vacancia era un apresurado ataque de la mayoría fujimorista en el Congreso, buscando bloquear las investigaciones en curso contra sus líderes por irregularidades en el financiamiento de campañas electorales, lavado de activos y vinculación con el narcotráfico.  Los resultados de la votación de esa noche en el Congreso han reconfigurado el peso de las distintas bancadas, al fraccionar a todas ellas en mayor o menor medida.  La reacción después del “indulto navideño” no ha hecho sino ampliar y profundizar esas fracturas (o “clivajes”, como dirían los politólogos).

Quizás la más lúcida reacción inicial a este sorprendente acto presidencial provenga de la Editorial del diario ‘El Comercio’ del 26 de diciembre: “Kuczynski no ha perdonado a un hombre inocente… Fujimori delinquió repetida y gravemente”.  Tras hacer una lista de los juicios por los que ha recibido distintas sentencias condenatorias, así como las “faltas morales” que cometió como presidente, el editorialista afirma: “Nada de esto, desde luego, borra las cosas buenas, algunas de ellas muy importantes, que se hicieron durante sus gobiernos.  Pero lo mismo es cierto viceversa.  No existe, y no debe existir en las democracias algo así como un «pase libre para delinquir» que uno pueda adquirir si hace suficientes méritos”.  Y concluye: “Fujimori, pues, no ha salido de prisión porque no haya delinquido.  Delinquió continuamente.  Y la verdad histórica no es lugar del que uno pueda salir por la puerta de un indulto”.

Mis colegas, en el “Pronunciamiento de Historiadores contra el Indulto y el Olvido” del 28 de diciembre, afirman tajantemente: “Para nosotros, este acto no solo es producto de un pacto infame para sostener un débil gobierno que muestra un rostro cada vez más cínico y errático, sino también representa un atentado contra la dignidad de los peruanos y contra la memoria de los ultrajantes actos cometidos contra los derechos humanos y la democracia durante el Fujimorato”.  En referencia al breve discurso a la nación en el que Kuczynski anunció el indulto, se indica que el presidente: “pretende asegurar su permanencia en el poder recurriendo al olvido, la mentira y el miedo.  Bajo el concepto de una mal entendida «reconciliación», considera los graves atentados de la década de 1990 como simples «errores» o «excesos» y apuesta por «voltear la página», es decir, el olvido”.

Coincidentemente, el politólogo Alberto Vergara, en un ácido e irónico artículo publicado el último día del año 2017, decía del presidente: “Aquí en San Isidro eso que la Corte Suprema califica como asesinatos y robos, le llamamos excesos y errores”, y criticaba: “Más grave que indultar a Fujimori es la felonía de tergiversar el contenido de una sentencia histórica”.  Y sobre el llamado al olvido de Kuczynski: “nos conminó a voltear la página.  Y yo lo hallo normal: para él y su gente el Perú es, en lo fundamental, un territorio del cual extraer riquezas, al cual engordarle el PBI: ¿quién necesita que esa entidad construya una historia?  Pasa la página nomás, cholito.  Las leyes y la memoria de la República son triviales para el inversionista presidente”.

El “Pronunciamiento de Historiadores” nos propone alternativas a este “negacionismo” y “amnesia voluntaria” que los arquitectos del indulto a Fujimori quisieran imponernos.  Dicen: “Una auténtica reconciliación --la que necesitamos los peruanos-- no puede existir y no puede lograrse sin el arrepentimiento sincero de los perpetradores, el ejercicio recto de la justicia, la reparación de quienes fueron vulnerados y, sobre todo, sin el esclarecimiento de los hechos, mediante un análisis exhaustivo y crítico del pasado.  Este indulto nos aleja de esta reconciliación porque no reconoce las voces de las víctimas, quienes por mandato de la Corte Interamericana de Derechos Humanos [Corte-IDH] debieron participar en este proceso que es manifiestamente un acto de arbitrariedad e injusticia”.

En estos mismos días la Primer Ministro Mercedes Aráoz ha defendido el indulto --que por meses negó se estuviera preparando y que afirmó que no se negociaba a cambio de bloquear el intento de vacancia--, cuestionando que la Corte-IDH tenga injerencia sobre la decisión.  Recordando su cerrada defensa del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos cuando fuera Ministra de Economía del gobierno aprista de Alan García (2006-2011), sorprende la selectividad con la que acepta o rechaza los compromisos internacionales del país.  El mismo país al que nuestros tecnócratas sueñan afiebradamente en convertir en miembro de la OCDE.

Ante el descarado llamado a la “memoria selectiva” y al “olvido cómplice” del indulto a Fujimori, mis colegas nos dicen: “Como historiadores y profesionales de la memoria sabemos que alentar y fortalecer el recuerdo sobre acontecimientos, a veces dolorosos, es parte de los procesos para reconciliarnos como sociedad y permitirnos enjuiciar el presente y sentar las bases de un futuro mejor.  Un pueblo obligado al olvido pierde su carácter de agente en la Historia y se convierte en un instrumento de connivencias y consensos de clases gobernantes que burlan sus genuinos intereses.  Es la responsabilidad de nosotros los historiadores el manifestarnos en contra de este consenso falaz del pasado y combatir el olvido que busca la impunidad. […] Recordemos que la Historia no se hace sola y ningún cambio es posible si no intervenimos en nuestro presente”.

Que en el año 2018 se logre la justicia en el Perú.  Que quienes deban responder penalmente por sus actos delictivos y sus erradas e interesadas decisiones tengan la oportunidad de defenderse con todas las garantías de la ley.  Así, las sentencias que reciban no serán alegremente conminadas por quienes no entienden que los ciudadanos peruanos, pese a no ser los sacrosantos accionistas de una empresa que los ha contratado para administrar sus bienes, también merecen respeto y también les exigirán rendir cuentas.

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Referencias:

Ángel Páez, “Alberto Fujimori y PPK: Crónica de un indulto deseado y de una vacancia frustrada”, La República, Lima, 31 de diciembre, 2017 <http://larepublica.pe/politica/1164688-cronica-de-un-indulto-deseado-y-de-una-vacancia-frustrada>

Ricardo Uceda, “El perdón pactado”, La República, Lima, 2 de enero, 2018 <http://larepublica.pe/politica/1165332-el-perdon-pactado>

Editorial, “El indulto a Fujimori”, El Comercio, Lima, 26 de diciembre, 2017 <https://elcomercio.pe/opinion/editorial/editorial-indulto-fujimori-noticia-484224>

“Pronunciamiento de Historiadores contra el Indulto y el Olvido”, Lima, 28 de diciembre, 2017 <https://docs.google.com/document/d/1UWVup94PmxHL8exi6me-_8q6mvtU2eUu3nAaxKXAqSM/edit>

Alberto Vergara, “El pacto Barbadillo-Choquehuanca”, El Comercio, Lima, 31 de diciembre, 2017 <https://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/ppk-fujimori-barbadillo-choquehuanca-alberto-vergara-noticia-485396>

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