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Una publicación de la asociación SER
Abogada de Aprodeh y Grufides

La impunidad, responsable de las nuevas víctimas de violación sexual

“¿Alguien te ha tocado tu cuerpo? Solo mi papá, me toca el pecho con su mano, me dijo que no le diga a mi mamá porque me mataba, me toca desde los 5 años porque yo estaba en el jardín (…), me tocaba los pechos y las nalgas, me ponía su dedo en mi poto, cuando era chiquita hasta la actualidad. Con su pene solo cuatro veces, fue después de terminar mis vacaciones, tenía nueve años…”.

Este es el relato textual en cámara gessell de S.P.Q.R una niña, hoy de 12 años de edad, ultrajada sexualmente de manera sistemática por su propio padre. Su declaración la hacía luego de pasar por un examen médico legal que certifica “signos de acto contra natura antiguo”, es decir que la violaron analmente.

Dos años después de la intensa batalla legal emprendida por su joven madre, un colegiado del Poder Judicial de Cajamarca, el 18 de diciembre pasado, terminó absolviendo al acusado. Sí, lo declaró inocente y lo dejó en libertad

En la sentencia se leen argumentos como estos “el relato de la agraviada no es coherente, puesto que ésta señala que la última agresión sexual se suscitó al término de sus vacaciones, cuando tenía nueve años (…), sin referirse siquiera a los momentos de inicio o término de sus vacaciones (…) no siendo creíble su versión, al no presentar un relato espontáneo de los hechos” 1; “ Sobre el contenido y conclusiones del Certificado Médico Legal 005001-E-IS practicado a la menor agraviada, no se contempla criterios mínimos para la realización de una evaluación médico legal (…),no se aprecia el método utilizado, y si bien la perito ha tratado de corregir esa omisión, diciendo que el método es el científico (…), dicha pericia resulta defectuosa”2. Sobre la prueba pericial psicológica realizada al procesado que concluye “evidencia de conductas de tipo sexual inmaduras, con deseos sexuales encubiertos y una disminución para controlar sus impulsos sexuales (…)”, el colegiado concluye “no revela algún tipo de anomalía o desviación sexual aparente”. En el colmo de la violencia judicial y la revictimización, el colegiado dispone en un apartado final de su sentencia “remitir copias a la Fiscalía Penal de turno para que investigue hechos narrados por la menor en cámara gessell, en el sentido de que su padre le tocó el pecho y nalgas con la mano , la primera vez, cuando tenía cinco años…” . Sí, no es una mala broma, tres jueces en Cajamarca absolvieron a un violador sexual, lo dejaron libre con estos argumentos, y lo que es peor, pretenden que se inicie un nuevo juicio solo para investigar si la niña era tocada en sus pechos y nalgas.

La impunidad tiene muchas causas, el desconocimiento, responsable en varios casos de no reconocer agresiones y agresores; el silencio instigado por el miedo o la amenaza que impide que se denuncie estos aberrantes hechos; pero la más indignante, cuestionable y deplorable es ésta que se gesta y se consolida en el seno de la propia justicia, aquella a la que le hemos confiado como sociedad el deber fundamental de protección, cautela y seguridad.

Cuando vemos tantos casos repetitivos y violentos de agresión sexual contra mujeres, niños y niñas en el país, nos sobrepasa la indignación y muchos ensayan y se concentran en la aparente solución radical que equivocadamente creen que es la pena de muerte; sin embargo más importante y real será tomar nota de las causas, y seguro de aquellos motivos, como la impunidad y sus posibles motivos, que generan las condiciones y escenarios para que los agresores cometan estos execrables hechos.

Esta mañana en los noticieros se daba cuenta que el sujeto, responsable del último hecho que nos ha consternado en el país, ya tenía denuncias por el mismo delito, probablemente la impunidad, el encubrimiento, la no sanción, fueron las mejores señales no solo para invocarlo a reincidir en su perversa conducta, sino para volverla cada vez más violenta.

El peor signo de lucha contra la violencia de esta naturaleza, es que el sistema judicial que es nuestro máximo instrumento de justicia, no responda, no desarrolle capacidad para atender, investigar y sancionar en estos casos, pero peor aún, que termine motivando decisiones que justifican estas agresiones, protegen a los infames agresores y consolidan daños irreparables para las víctimas; eso los vuelve cómplices de estos crímenes.

A favor de este sistema de justicia muchos dirán que sí existen operadores probos, capaces, honestos, que en el Poder Judicial sí se han sentenciado innumerables casos de esta naturaleza. Sí, es verdad, muchos casos han obtenido justicia para las víctimas y los agresores en su lugar están, pero no es suficiente, no lo es en estos casos, pues la excepción será el gen dominante de la reproducción descontrolada de un mal tan perverso, abominable, que destruye no solo la vida de cada una de las víctimas, sino que nos pudre totalmente como sociedad.

PD.- Hemos decidido denunciar a los jueces del caso mencionado en las primeras líneas. Lamento decir que sin mucha esperanza, el Consejo Nacional de la Magistratura está ratificando a varios jueces con antecedentes similares.

1 Fundamento 22 de la Sentencia

2 Fundamento 14 y 25