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Una publicación de la asociación SER
Economista. Egresado de la Maestría de Gerencia Social de la PUCP. Consultor y Especialista en Manejos y Gestión de Conflictos Socio-ambientales y Desarrollo Local

La mala hora de Aduviri

No solo mala, sino pésimas las decisiones del Gobernador de Puno Walter Aduviri, sucesivas y una peor que la otra. Nunca lo vi cometer tantos errores juntos en tan poco tiempo. Estoy seguro que si se lo proponía no lo hubiera conseguido.  

Abrirse tantos frentes con la mayoría de los gobernadores del sur a la vez ha sido un mal negocio, para alguien que alucinaba ser presidente, aun cuanto se tratara de una estratagema para levantar la imagen alicaída de su deficiente gestión al frente de la gobernación regional de Puno.  Pero lo peor ha sido chocar con las aspiraciones legítimas de poblaciones enteras de las regiones de Moquegua, Tacna y Arequipa.

Su mala hora empezó cuando se hizo notoria la ausencia de un equipo técnico solvente y ético que soportara su gestión, sobre todo por la renuncia de su gerente general y de cuatro de sus principales funcionarios a los pocos días de haber sido nombrados. A esto se sumó el maltrato prepotente en público que le hizo a un dirigente adversario de la reciente campaña electoral. Olvidó que era el gobernador de todos y que la campaña había terminado. Esto le costó el cuestionamiento de su comportamiento de una parte importante de sus coterráneos que son más populistas que él.

No tuvo mejor idea que recurrir a la demagógica “defensa de los recursos hídricos”, como estrategia de movilización y recuperar la imagen de su deficiente gestión, olvidando que no solo se iba a enfrentar con los gobernadores de Tacna, Arequipa y Moquegua, sino también con un sector importante de la población de Puno que reside en estas regiones. Primero declaró que el proyecto de Vilavilani de la región Tacna era inviable y que no iba a permitir que se extraiga una sola gota de agua subterránea. Luego se opuso a represa del Paltiture en Arequipa y mandó a expulsar a Cáceres Llica del auditorio donde se llevaría a cabo una exposición “Agua para nuestros pueblos del sur” organizado por el Ministerio de Agricultura en coordinación con el GORE de Arequipa. Finalmente, en actitud provocadora, con más de 200 personas, Aduviri generó un enfrentamiento con los funcionarios de Moquegua e hizo una bandera de Puno en la zona de Pasto Grande, reclamándolo como suyo, aun cuando no se ha definido su delimitación.        

Todo tiene una explicación, pero no por ello tiene perdón de ese sector importante que voto por él y lo hizo ganar en primera vuelta. Si el errar es humano y el perdón es divino, Aduviri está perdido aún cuanto tenga el perdón de Dios. Si además de ello, la voz del pueblo es la voz de Dios, el Gobernador de Puno pierde por partida doble, porque Dios perdona y el pueblo, no. Finalmente si los errores se pagan con creces Aduviri no solo está perdido triplemente, sino que está muerto políticamente, y es un peso muerto que dudo que alguien -con dos dedos de frente- quiera cargar con él.

Una mala hora para alguien que en sus sueños de opio aspiraba a ser presidente y que no le queda otra que sobrevivir para salvar sus cuatro años de gobierno que dudo, así como va, los pueda terminar.

Foto: Los Andes