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Una publicación de la asociación SER
Abogada y editora.

La misma miasma

Tan frágil como una mesa con tres patas enclenques. Así de endeble es nuestro país. Las tres patas frágiles: el sistema político, el sistema de justicia y el sistema económico que funcionan bastante mal. La única pata que ha funcionado bien hasta ahora y a la que, por lo mismo, le han sacado el ancho y ha sido casi la base de todo ha sido el pueblo.

El sistema político ha permitido que por más de 20 años tengamos casi a los mismos personajes, algunos un poco más decentes, otros mafiosos al mango ¿alguien cree en la honorabilidad de quienes recibieron dinero de Odebrecht o de quienes se amañaron con los intocables ediles? Estos han defendido a morir este sistema económico basado en el dinero fácil, en la entrega de dinero por lo bajo y en no crear industria sólida. Porque cambiar el sistema económico implica demasiados costos y también otorgar derechos laborales. ¿Perder la economía del cholo barato? ¡ni hablar! ¡Qué diría el amigo Roque! Y claro el círculo se cierra porque el sistema de justicia está tan mal estructurado que a esa clase política y económica les asegura una impunidad obscena.

Ahora son las declaraciones de Dionisio Romero junior. La entrega delincuencial de 3 millones 650 mil dólares a Keiko Fujimori en el 2011. Su argumento de que tenía miedo que ganara Humala y que instalara un régimen chavista al Perú no se lo cree nadie. Sus supuestos traumas sobre el regreso del general Velasco se los puede contar a Aldo Mariategui, incluso entre ambos pueden intentar autoconvencerse. Lo cierto es que con ese dinero tenían aseguradas las decisiones políticas de Keiko Fujimori y su bancada. Por eso el rechazo a los octógonos, y sabe dios cuántas otras cosas más habrá negociado el fujimorismo por los intereses del grupo de unos cuantos banqueros.

Ahora se entiende porque a quienes nos obligan a estar en una AFP no podemos disponer de nuestro dinero de manera más rentable. Porque sacar el dinero de la AFP equivaldría a sacar el dinero al grupo Credicorp por ejemplo (de PRIMA AFP) y de ahí, no hay como pagarle la coima a sus candidatos o candidatas. El mecanismo toma forma y se engrana de manera perfecta. Ellos siempre ganan. El pueblo siempre pierde.

Les conviene también que el sistema de justicia funcione mal. O perdón que funcione mal para el común de mortales en el Perú, porque para ellos y ellas siempre funciona bien, les asegura total impunidad. Y cuando no les sirve esta impunidad, cuándo quieren que de verdad se resuelvan rápido las cosas, acuden a los arbitrajes privados y ahí ganan rápido. ¡Lluvia de millones! Si no tienes dinero te toca un juez capaz de negociar la impunidad de una niña violada de 10 años, si tienes dinero puedes tener un árbitro. Claro nada es gratis, cientos miles de dólares por cada árbitro ¡Si eres pobre jódete!

Y hasta ahora la reforma del sistema de justicia no avanza del todo bien. Lo irónico es que muchos de los que están a la cabeza de las instituciones que imparten justicia están muy embarrados por la corrupción, y para colmo, son ellos quienes dirigen la reforma. Solo en el Poder Judicial su presidente tiene serios escándalos de corrupción. En el Ministerio Público, 3 de sus 5 fiscales supremos tienen vínculos con los Cuellos Blancos del Puerto. La Junta Nacional de Justicia (que escogerá o sacará jueces y fiscales) hasta ahora no se conforma y quien dirige el proceso, el Defensor del Pueblo, está seriamente cuestionado por su mismo sindicato.

Por eso el sistema económico sigue como está, su estructura no ha variado mucho desde la dictadura fujimorista. Se basa sobre todo en un modelo extractivista, y estas empresas se siguen zurrando en los derechos y en todos los conflictos con la población de su entorno. Saben que siempre ganan. Tienen a cientos o miles de líderes criminalizados por protestar para defender sus derechos. Y las violaciones de derechos humanos que cometen nunca son sancionadas, por ejemplo, a la fecha no hay una sola sentencia penal por los derrames de petróleo.

Y si no logran extraer los recursos, ya sea el petróleo, el gas o los minerales, porque la población logra defender sus derechos, pues fácil, se van a los arbitrajes y ahí siempre ganan.

Los terremotos de #Lavajuez y #Lavajato calatearon el sistema. Y las repercusiones siguen. Mientras escribo esto solo han declarado 4 cabezas de empresas: Barata por Odebrecht, Dionisio por el Grupo Credicorp, el otro Vito (Rodríguez) por el Grupo Gloria y Graña Miro Quesada por CAPECO, ¿cuánta más podredumbre encontraremos enquistada en sus cimientos? Porque este engranaje corrupto tiene décadas.

Pareciera que nos hemos quedado mirando el sistema calato y podrido por dentro, sin hacer mucho para mejorarlo del todo. Hace unos meses algunas personas se comieron el rollo de que con la reforma política se arreglaba todo. El paroxismo de la ingenuidad. Si no espabilamos y exigimos que se reforme también la justicia y el modelo económico seguiremos en la miasma. Todo está interrelacionado, si una pata funciona mal jala a las otras. Mientras las tres patas no funcionen bien no vamos a salir de esta situación podrida y quienes pagamos los platos rotos seremos siempre los mismos, y claro las mismas (porque a las mujeres el golpe siempre nos llega más fuerte). Los de arriba ni lo sienten, nunca lo han sentido.