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Una publicación de la asociación SER

La necesidad de un gobierno de transición

Resulta ocioso esperar una actitud honesta y democrática de un Congreso de la República que en innumerables ocasiones ha actuado de espaldas a la ciudadanía, adoptando decisiones arbitrarias a favor de personajes cuestionados y vinculados con la corrupción, tal como ha ocurrido recientemente con el blindaje otorgado a los fiscales supremos Pedro Chavarry y Tomás Gálvez. Es por ello que, en aras de evitar un deterioro mayor de nuestras instituciones y que se frene la lucha anticorrupción, es necesario recurrir a los mecanismos constitucionales existentes para que los grupos políticos que actualmente detentan el poder en el ámbito nacional sean reemplazados por otros que sean electos por la ciudadanía.

Como lo hemos señalado en nuestro anterior editorial, para ello no basta la disolución del Congreso, sino que la renovación requiere que se incluya también a un Poder Ejecutivo que, pese a que en algún momento respondió a la demanda ciudadana de contar con una clase política y una administración de justicia limpias, no ha logrado superar la inoperancia para acometer las reformas que el Estado requiere y que la ciudadanía exige.

Cabe precisar que el camino a un proceso electoral antes del año 2021 no es ajeno al marco constitucional y ya fue transitado cuando se designó a Valentín Paniagua como Presidente de la República para conducir transitoriamente el gobierno tras la vergonzosa fuga de Alberto Fujimori en noviembre del 2000. Al igual que en el año 2001, la crisis política que atravesamos requiere dar paso a otros actores que estén alejados de aquellos que nos condujeron a la actual situación.

En Noticias SER consideramos que la fragilidad de nuestro sistema democrático se verá en mayor riesgo si la conducción del gobierno y el Parlamento sigue en manos de una clase política desprestigiada que busca mantenerse en el poder durante dos años más a fin de seguir actuando en beneficio propio. Un gobierno de transición es lo que requiere el país. Los ciudadanos y ciudadanas tenemos la palabra.