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Una publicación de la asociación SER

La pandemia del Covid-19 y la cooperación sanitaria internacional

Song Xiaoli, Profesora del Centro de Estudios Peruanos de la Universidad Normal de Hebei de China

El 4 de marzo del 2020 falleció el ex secretario general de la ONU, ilustre diplomático peruano Javier Pérez de Cuéllar que promovió el entendimiento entre las naciones y la colaboración multilateral para conquistar paz, salud y bienestar para toda la humanidad. Sin embargo, en la actualidad su promesa internacionalista afronta un reto peligroso. La epidemia del Covid-19 ha puesto en cuestión los mecanismos de cooperación internacional y la misma Organización Mundial de la Salud (OMS), está amenazada por Estados Unidos, que ha recortado su colaboración económica y ha planteado que puede retirarse.

Por su parte, el Covid-19 es la culminación de una serie de epidemias nuevas que han acompañado la globalización. A principios de este siglo estalló el SARS en China, fue seguido por la influenza H1N1 que empezó en EEUU y el ébola en África del Oeste. Todas estas nuevas epidemias fueron de rápido contagio y aunque en forma limitada golpearon a la sociedad y salud humana. Pero, el Covid-19 ha superado a las anteriores epidemias, en rapidez de contagio y extensión universal. Delante de un desafío internacional sanitario de la magnitud de esta pandemia, ningún país puede quedarse de brazos cruzados. Ahora es necesario insistir en la cooperación internacional.

Al comenzar en su territorio, China tuvo que realizar grandes esfuerzos por contener la epidemia y con ello le concedió al resto del planeta un tiempo valioso para prepararse. Ahora, aunque no está completamente erradicada, dentro de China la epidemia está contenida y las medidas adoptadas han mostrado su efectividad. Por ello, pienso que algunas ideas ya aplicadas en China pueden servir para fortalecer las estrategias de países hermanos.

El gobierno chino inmediatamente atendió la infraestructura hospitalaria, construyendo nuevos hospitales y equipándolos en tiempo record. Asimismo, los hospitales se clasificaron en distintos niveles, los mayores quedaron a cargo de casos críticos y los demás de tratamientos ordinarios. También se mejoraron las estrategias y los medios de tratamiento según el tipo de enfermedades. En este terreno, el gobierno ha decretado nuevas políticas sanitarias incluyendo pruebas gratis para detectar el Covid-19. Por su parte, los gastos causados por el virus se pagaron gracias al fondo de seguro médico universal.

Por otro lado, China desarrolló y utilizó varias tecnologías nuevas como robots inteligentes para desinfectar, cuidar enfermos y transportar comida y medicina. Asimismo, la lucha contra este virus ha sido ocasión para saltos tecnológicos en la nube subiendo información en tiempo real para facilitar análisis de tendencias y movimientos de la enfermedad.

Al igual que en el dominio tecnológico, la epidemia ha significado un reto para la política social del gobierno chino. Por ello, repartió subsidios de bienestar social y varios tipos de alivio tributario que han contribuido a mantener a la población en sus viviendas durante la cuarentena y evitado la quiebra de las empresas. Asimismo, sin demora, reforzó la ayuda a los pacientes contagiados y sus familias, tratando a los extranjeros sin ninguna diferencia, ofreciéndoles ayuda y cuidado. En el caso del Centro de Cooperación e Intercambio Internacional de la Universidad Normal de Hebei, donde soy profesora, tenemos muchos estudiantes extranjeros, a quienes proveímos artículos de protección y les ayudamos a comprar bienes esenciales que les permitan sentirse como familiares nuestros ya que están alejados de sus hogares.

Por último, las innovaciones no solo se dieron en los campos mencionados de sanidad, tecnología y seguridad social, sino también en el mantenimiento de la vida normal del pueblo. Por ejemplo, los institutos escolares organizaron clases por Internet para que los estudiantes continúen estudiando, a pesar de no tener clases presenciales. Ahora este modelo de educación no presencial por Internet se realiza por toda China, habiendo avanzado tremendamente durante esta temporada.

Las medidas de control fueron efectivas porque el gobierno supo mantener la disciplina social y facilitar a las familias los medios para cumplir la cuarentena. A principios de marzo la enfermedad comenzó a retroceder en forma regular. En algunas provincias los trabajadores volvieron a sus labores y el consumo de la población fue restableciéndose. Incluso la provincia de Hubei ya ha levantado la cuarentena y buena parte del país ahora es una zona de bajo riesgo. Sin embargo, los casos importados permanecen y suben los locales asintomáticos, aproximadamente veinte casos diarios. La enfermedad ha sido controlada, pero se mantiene la prevención para evitar un posible rebrote.

La nación China ha sufrido graves pérdidas, pero no se ha encerrado dentro de sí misma, sino que todavía tiene fe y esperanza en la apertura al mundo y la cooperación internacional. Por ello, envió servicios y suministros médicos al extranjero, hizo videoconferencias con expertos de otros países, compartiendo la dura experiencia de contener al Covid-19. Por su parte, el Perú es un socio importante de China. Desde que ambos países establecieron la relación de socios estratégicos, se han incrementado notablemente las relaciones económicas, políticas y culturales. Al estallar la crisis del Covid-19, el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú emitió un comunicado expresando su solidaridad con China. A su vez, al confirmarse los primeros casos, China empezó a colaborar y esa actitud ahora se traduce en el envío de una importante misión científica.

El COVID-19 es un enemigo común de la humanidad. Todos los países deberían reforzar la cooperación sanitaria internacional dejando de lado prejuicios que acentúan la discriminación y la divergencia. Si la OMS necesita una reforma es para fortalecerla y dotarla de mayores poderes, porque la era de la globalización está amenazada por nuevas epidemias. Solo la cooperación internacional ha de permitir a la humanidad salir adelante. Esa misma cooperación internacional a la que Pérez de Cuéllar dedicó su vida.