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Una publicación de la asociación SER

La relevancia del Tribunal Constitucional

Foto: El Peruano

Teresa Santillán

Uno de los motivos por los que tenemos que pensar bien antes de votar este 26 de enero, es porque este nuevo congreso elegirá a 6 de los 7 magistrados que serán parte del Tribunal Constitucional (TC). Ese órgano supremo y autónomo que interpreta la Constitución, ha emitido sentencias polémicas, no sólo sobre derechos fundamentales, sino también sobre la estructura del Estado. Pero además ha aclarado temas que algunos actores de la política peruana pretendieron empañar.

Así, el TC se ha pronunciado en casos como el de la píldora del día siguiente (Resolución N° 02005-2009-AA/TC), en la que ordenó al Ministerio de Salud se abstenga de distribuirla, pero le permitió la venta a las empresas farmacéuticas integrando la posología; declaró inconstitucional la facultad sancionadora de la Contraloría General de la República (Exp. N° 0020-2015-PI/TC); y se pronunció sobre la cuestión de confianza y crisis total de gabinete (Resolución N° 00006-2018-PI/TC), señalando que el reglamento parlamentario no tiene competencia para regularla.

Esta semana, una vez más el TC nos ha demostrado que sus interpretaciones jurídicas, no sólo solucionan las dudas de la “comunidad jurídica”, en la aplicación de un artículo de la Constitución (como lo fue la lectura del artículo 129, sobre la participación de los ministros al congreso y donde se planteó la cuestión de confianza en aplicación del artículo 130) sino que cerró el debate de un delicado tema político que causó más de un enfrentamiento poniendo en tela de juicio la constitucionalidad de la disolución del congreso.

Los magistrados decidieron por mayoría, sobre la demanda competencial interpuesta por Olaechea,  que la disolución del congreso fue constitucional.  Desapareciendo de esa manera la quimera en la que intentaron “gobernar” los fuji-apristas.

Esto ha puesto furibundos a unos y resignados a otros que han optado por voltear la página. Y es que de ganar una curul en estas nuevas elecciones ya no les permitirá invocar la vacancia del presidente por el cierre del congreso. Así que deben estar pensando en la manera de seguir impidiendo el buen gobierno de nuestro país, cosa que deberíamos evitar en las urnas.

Mientras tanto, hay que reconocer que lo sucedido el 14 de enero, no sólo es un acto histórico por el hecho de que el TC haya levantado la reserva de la deliberación, para que la ciudadanía conozca los argumento de cada magistrado, histórico es que este organo supremo piense en el derecho de la colectividad a informarse de un tema de interés público. Que no sólo se piense en la legalidad de los fundamentos que se plasmarán en la sentencia, sino en la generación de la legitimidad. Después de todo a la justicia la invocamos todos.