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Una publicación de la asociación SER

Las Bambas: los mismos cuentos de siempre

Es una pena ver cómo el Perú regala sus riquezas naturales. Los ministerios de Ambiente y Energía y Minas, gobierno tras gobierno, regalan legalmente todo lo que pueden a las empresas, y es obvio que reciben “su nuez”. Las Bambas es un ejemplo claro, de lo que la política económica neoliberal consagrada en nuestra Constitución permite.  

Todos los gobiernos han vivido de las grandes obras y de regalar nuestra riqueza, y ahí está Odebrecht como el mejor modelo de cómo se logran beneficios para los políticos de turno. Sin embargo los gobiernos reducen los conflictos a la existencia de gente que se opone a la minería, cuando esa no es más que una falsedad para

Viendo los conflictos sociales por minería, los defensores de la actividad extractiva solo hablan de lo que deja el canon, pero nunca mencionan como se les perdona los pagos de impuestos, o como se dejan pasar estudios de impacto ambiental (y sus modificaciones) para favorecerlos. Y cómo se convierte una trocha en carretera nacional mediante normas sin sustento alguno.

El caso de Nueva Fuerabamba sirve para mostrar lo que exponemos. Se dice que les han construido casas como gran cosa. Esa construcción es parte del justiprecio por una tierra que vale su precio en cobre. Pero lo malo es que, hasta ahora los movilizados no tienen sus títulos de propiedad, las casas no han sido bien hechas, los ofrecimientos de postas y hospitales son sólo promesas, y ni que decir de la calidad de los servicios de educación y salud.

La mejor manera de combatir una protesta justa, siguiendo el viejo libreto que viene desde gobierno aprista es criminalizar la protesta. Dicen que lo hace la fiscalía, pero ya sabemos quién mueve los hilos, siempre es lo mismo, se busca una manera de enjuiciarlos y de esa manera favorecer a la inversión privada.

El campesino, dueño ancestral de la tierra es simplemente despojado de ella. La historia de Scorza se repite[1]. El campesino es arrinconado, siguiendo a Ciro Alegría, “vete más allá, total, el mundo es ancho…pero ajeno”.  El campesino termina siendo parte de una “organización mafiosa”, increíble. Peor, le imponen el sambenito de “antiminero”. Así se trata al pobre en nuestro Perú.

Mientras tanto, sigue la política de “puertas giratorias”. Un día eres funcionario de una empresa minera, y luego ministro, viceministro o director en el MINEM. Ah, pero ahí no hay delito o conflicto de interés, porque a los gestores minero no les pasa nada.

En el caso de Tía María el intermediario de la Southern Perú Copper Corporation, el abogado, Gómez Urquizo, es considerado “presunto” intermediario. Sólo “presunto”. Al dirigente Pepe Julio Gutiérrez lo metieron preso. ¡Casi tres años!. Al abogado de la “minera responsable” no, a pesar de los audios que todos escuchamos. Y es que como la empresa tiene poder y manejan al gobierno, no pasa nada.

La minera daña el ambiente y se va. ¿Sabe Ud. cuántos pasivos ambientales hay en el Perú? Ocho mil pasivos ambientales a causa de la actividad minera. Antes de irse –por lo menos- deberían remediarlos, pero no, nunca lo hacen. Por eso es la indignación.

 

Foto: Exitosa

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[1] Redoble por Rancas.