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Una publicación de la asociación SER

Las opciones del diálogo

La decisión del presidente regional de Cajamarca de solicitar al Presidente Humala abrir el diálogo sobre la situación en esa región puede ser una oportunidad para darle una salida al práctico empate que se ha producido entre el gobierno y los opositores al proyecto Conga.  El paro indefinido que lleva más de 20 días de duración es la demostración, a pesar de sus debilidades, que el descontento social con Yanacocha y con el gobierno no ha declinado y que no es una minoría la que expresa este sentimiento.

La respuesta en Cajamarca ante esta solicitud ha sido favorable, los dirigentes más importantes de la protesta, salvo Saavedra, han declarado su respaldo a la iniciativa de Gregorio Santos.

El dilema es si las partes del conflicto tienen la capacidad y disposición para  encontrar una salida que sea satisfactoria para,  por lo menos, los principales protagonistas. Las dificultades más visibles para lograr ello son, por un lado, el grado de polarización al que se ha llegado, producto, a mi entender, del equivocado análisis que el Ejecutivo hizo de las posiciones e intereses de los actores cajamarquinos (1); y por otro, la ausencia de una opción intermedia entre “Conga no va” y   “el oro y el agua”.

Mal haríamos en esperar que en este momento se produzca un cambio significativo en estas posiciones; peor aún si la respuesta de Yanacocha a la solicitud del gobierno de realizar modificaciones al proyecto minero no es positiva o es aceptada pero sólo en parte. Llegar al diálogo con estas expectativas posiblemente produciría que éste culmine rápidamente y sin ningún avance significativo, haciendo que los sectores más duros fortalezcan sus posiciones.

Para crear condiciones más favorables sería conveniente que las partes buscaran ponerse de acuerdo en elegir un facilitador que ayude a encontrar el camino más adecuado para que este proceso no se frustre.

Tal vez la opción más factible es que el diálogo no se centre en buscar el cambio de posición de las partes –cosa que hoy parece casi imposible- sino en encontrar un terreno distinto de definición de este impase que sea aceptado por la mayoría.

En ese sentido, la propuesta de realizar una consulta popular –en realidad un referéndum-  resulta una opción que coloca la resolución de la situación en las manos de los ciudadanos de las provincias cajamarquinas involucradas en el proyecto Conga.  Si esta opción es aceptada y se diseña con cuidado y responsabilidad y se establece un compromiso serio entre las partes, sería una oportunidad para que el debate sobre los pros y contras de este proyecto se realice con más seriedad y se aísle a quienes creen que la minería es siempre una maldición o una bendición.

Por otro lado, con la carta de Gregorio Santos se abre también la oportunidad de ampliar la agenda y  establecer compromisos entre los gobiernos regional y nacional relacionados al impulso de la ganadería y la agricultura, la infraestructura vial, la educación y la salud.

Sin duda, para que esto suceda hay que aceptar que no es posible que el proyecto minero, ni la construcción de los reservorios, se inicie en el mes de julio. Pretender esto es echar más gasolina a la hoguera.

Nota:

(1)    Ver el artículo de Antonio Zapata http://www.larepublica.pe/columnistas/sucedio/la-proxima-confrontacion-19-06-2012